El Banco Santander confía en restañar los efectos de la crisis inmobiliaria en sus cuentas cuando termine el ejercicio 2018. Para ello se prepara ya para dar salida a los 5.200 millones que tiene en exposición en este momento. Un objetivo que se ha fijado el consejero delegado de la entidad, José Antonio Álvarez, quien ha asegurado que -por fin- podrán “pasar página” a la crisis del ladrillo en nuestro país.

Ahora mismo la exposición del Santander se divide en 4.000 millones de euros relativos a adjudicados (2.800 millones) y alquileres (1.200 millones). El resto, otros 1.200 millones de euros corresponden a créditos morosos inmobiliarios, tal como dejó entrever en los resultados del primer trimestre del año.  Datos que contrastan con los más de 41.000 millones que sumaba tras hacerse con Popular.

La forma de ejecución todavía está por definir, aunque la intención es “explorar desde ventas en bloque a incorporaciones a sociedades” como se ha hecho en los últimos años con Metrovacesa, Merlín o Testa Inmobiliaria. Será el último empujón para que tenga un efecto “inmaterial” sobre el balance, y llegará tras la puesta en marcha de Quasar, la firma conjunta que han lanzado Santander y Blackstone.

Quasar

Esta sociedad se ocupará de gestionar activos por un valor de 30.000 millones de euros, que fueron tasados en 10.000 millones, a lo que habría que añadir la valoración final que se haga de Aliseda, que también formaba parte de la operación.

La morosidad del grupo alcanza el 4,02% que, en el caso de los activos inmobiliarios en España alcanza el 95,8% con un ratio de cobertura del 41,1%. Una cifra que irá descendiendo a medida que se vaya produciendo la salida de dichos activos.

Un proceso que irá avanzando casi en paralelo a la integración del Banco Popular. El objetivo es que, a finales de año, se lleve a cabo la integración de las sucursales. Último paso para que la entidad quede integrada en el Santander. Un proceso que “avanza a buen ritmo” que permitirá en septiembre llevar a cabo la fusión de ambas sociedades.

Por cierto, que José Antonio Álvarez ha elevado la cifra de beneficios fiscales que tendrá el Santander ‘heredados’ del Popular. Asciende a 4.000 millones de euros.

No hay fuga de depósitos

En cualquier caso, y aunque el proceso no haya culminado, el consejero delegado del Santander ha explicado que la evolución del Popular ha sido positiva desde el pasado mes de junio. Ha reconocido que, en los últimos meses, el ‘Popu’ “sobrepagaba por los depósitos”, aunque ya quedan pocos, algo que explica la caída en depósitos institucionales.

Una caída que responde, no tanto a una ‘fuga’ como a un cambio de estrategia comercial por parte de la entidad ante “un excedente” de liquidez tras la venta de 10.000 millones del inmobiliario a Blackstone.

Eso sí, Álvarez ha alertado de que las próximas cuentas de Popular que se conozcan “no serán comparables” con las del año anterior. Y es que buena parte de las carteras de clientes ya se han ido mezclando y resulta complejo conocer cuáles corresponder a una entidad y cuáles corresponden a la otra.

España recupera el pulso

Sea como sea lo que parece claro es que en estos momentos “estamos centrándonos en el crecimiento orgánico”, ha dicho el consejero delegado del Santander. Cierra así la puerta a posibles compras de entidades en los próximos meses.

Todo en un momento en el que España ha logrado recuperar el pulso situándose como la segunda unidad que más aporta al beneficio de 2.054 millones de euros. Logra aportar 455 millones de euros, un 26% más respecto al año anterior .Supone el 18% del total del beneficio del Grupo, seguida de Santander Consumer Finance y Reino Unido que aportan el 13% cada una.