Imagen de una turbina eólica de Siemens Gamesa.

Imagen de una turbina eólica de Siemens Gamesa. Reuters

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Siemens e Iberdrola buscan limar asperezas en Madrid tras la junta de Gamesa

Joe Kaeser, presidente y CEO de Siemens AG, e Ignacio Sánchez Galán, mantendrán hoy una reunión tras la evidente división sobre la gestión de la fusionada Siemens Gamesa.

Reunión de alto nivel entre la cúpula de Iberdrola y de Siemens AG. En un momento de claro enfrentamiento entre ambas compañías por la forma en que se está gestionando Siemens Gamesa -fusión del negocio eólico de Siemens y del fabricante español Gamesa-, el presidente y consejero delegado de Siemens, Joe Kaeser, se reunirá este miércoles con Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, en Madrid.

Los rumores sobre esta cita empezaron días después de la tensa junta de accionistas de Siemens Gamesa, celebrada hace dos semanas en Zamudio, después de que quedara en evidencia la tormenta interna que se vive desde hace meses en la fusionada. 

Iberdrola llegó a la cita anual con dos iniciativas en el orden del día en las buscaba reforzar los mecanismos de gobierno corporativo y ratificar que la sede de la compañía se mantendrá en España. La alemana hizo valer su posición mayoritaria (59% del capital) y tumbó ambas propuestas, sin embargo, los minoritarios sí dieron su respaldo a la eléctrica que preside Galán. 

Según las actas de la junta a las que ha tenido acceso este periódico, un 83,3% de los minoritarios apoyó la propuesta de Iberdrola orientada a reforzar el gobierno corporativo. La petición de compromiso para mantener la sede de la fusionada en España, en tanto, fue apoyada por casi un 48% de los minoritarios. La cita anual dejó un regusto amargo entre estos minoritarios al sentir que el consejo de Gamesa, una empresa muy integrada en la cultura y la economía local, había ignorado su posición.

Los minoritarios aprovecharon la junta para manifestar su preocupación tanto por la batalla interna de los principales accionistas de Gamesa como por la pérdida de valor de la acción durante 2017, que pasó de casi 22 euros en junio a los 13 euros por título a los que cotiza actualmente. "Algo falla en la gestión de la empresa, no pongo en duda su trabajo, pero o no es lo suficiente o no es todo lo bueno que la empresa necesita", afirmó uno de los accionistas minoritarios durante el turno de intervenciones. 

Tras la tensa junta, fuentes conocedoras de la situación señalaron que la eléctrica española sigue abierta a una total colaboración con el equipo ejecutivo de Siemens Gamesa y que no tomará medidas de ningún tipo por el momento.

La reunión se produce una semana antes de la junta general de accionistas de Iberdrola y podría ser clave para relajar una situación de malestar que el propio Galán se ha encargado de airear en diversos foros en los últimos meses.

Reunión con el lehendakari

Como ha adelantado Europa Press y ha podido confirmar este periódico, tras el encuentro con Galán, el presidente de Siemens se reunirá a última hora del día también con el lehendakari Íñigo Urkullu, y la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantxa Tapia. A la cita, que tendrá lugar en el parque tecnológico de Zamudio, asistirá también la presidenta de Siemens Gamesa, Rosa García.

La reestructuración de la plantilla que está aplicando Siemens Gamesa a nivel global y su impacto en España es un tema caliente en la región dada la vinculación histórica de la empresa con Euskadi. 

Durante la junta de accionistas, la representante de UGT intervino para recordar que para adaptarse a los ciclos económicos, Gamesa ya ha ajustado su plantilla durante los ocho años anteriores a la fusión y que el recorte de 6.000 trabajadores que han planteado a nivel global va en contra del "mensaje de tranquilidad" transmitido por el consejo.

En España, el fabricante de aerogeneradores cerró a principios de marzo su expediente de despido colectivo con 226 bajas de empleados de oficinas y centros de servicios que se acogieron de forma voluntaria, indicó la compañía.

El sindicato aprovechó la cita para pedir que se den las mismas garantías de empleo a los trabajadores españoles que a los alemanes hasta que se ejecute el plan de negocio, es decir, un blindaje temporal hasta septiembre de 2020.