Juan Lladó y José Lladó, consejero delegado y presidente de Técnicas Reunidas, respectivamente.

Juan Lladó y José Lladó, consejero delegado y presidente de Técnicas Reunidas, respectivamente.

Empresas Vaivenes accionariales

El dueño del fondo Ariel, amigo de Obama, se refuerza en Técnicas Reunidas

Asume el reto de rentabilizar el 3% adquirido en medio de recomendaciones de venta y rebajas de precio.

Al mal tiempo buena cara. A pesar de que siguen pintando ‘bastos’ sobre el futuro inmediato del devenir bursátil de Técnicas Reunidas, con masivas recomendaciones de venta por parte de los analistas y más rebajas sobre su precio objetivo, algunos grandes inversores han entendido que el castigo al grupo de ingeniería presidido por José Lladó resulta excesivo.

Y para demostrarlo ahí está ese 3% del capital de la ingeniería que, antes de acabar el pasado ejercicio, afloraba Ariel Investments, el fondo fundado y presidido por John W. Rogers Jr. El inversor de Chicago -amigo del expresidente de Estados Unidos, Barack Obama- que fuera copresidente del Comité Inaugural de la Presidencia en 2009, y que posteriormente, se unía a la Junta de Directores de la Fundación Barack Obama.

Ariel cobrará el dividendo el 18 de enero 

No se trata de una inversión que Ariel haya realizado de golpe. El fondo ya estaba presente en el capital de Técnicas Reunidas desde hace tiempo, pero ha aparecido, como accionista significativo en la relación que figura en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), al superar el umbral del 3%.

Un paquete de 1,68 millones de acciones, actualmente valorado en 46,5 millones de euros, ligeramente revalorizado desde el pasado 22 de diciembre. De momento, con estas acciones, el fondo estadounidense percibirá, el próximo 18 de enero, el dividendo a cuenta de los resultados de 2017. Un bruto de 1,12 millones de euros por un precio de 0,667 euros, que se quedará en un neto de 908.000 euros.

Está por ver si la confianza mostrada por Ariel en el futuro de la ingeniería de los Lladó sirve para generar un cambio de tendencia. Tras perder casi un 30% en 2016 -cerrando el ejercicio en 26,46 euros la acción-, la primera semana bursátil de 2018 -gracias, entre otras cosas, a la apuesta del fondo estadounidense- ha servido para que Técnicas Reunidas se recupere en el parqué y ronde los 28 euros.

Nuevo jarro de agua fría de los analistas 

Pero los analistas no han tardado en reaccionar echando un nuevo jarro de agua fría. El pasado jueves, tras el varapalo dado por AlphaValue, las recomendaciones de compra sobre Técnicas Reunidas alcanzaban el mínimo histórico del 14%, muy por debajo del 47% de hace un año.

Mientras que los favorables a seguir vendiendo acciones de la ingeniería de los Lladó no paran de aumentar. Por encima ya del 40%. Una situación que ha bajado el precio objetivo de los títulos a 25 euros. De cumplirse esta previsión, la empresa española tendría un recorrido a la baja del 11%, adicional al 30% perdido en 2017. O incluso más si, como vaticina AlphaValue, el precio cae hasta 23,6 euros.

Dos contratos en diciembre 

El aumento del capital del fondo Ariel en Técnicas Reunidas se producía dos días después de que la empresa de los Lladó se adjudicara un contrato para ejecutar la modernización y reconstrucción de la refinería Heydar Aliyev en Bakú (Azerbaiyán),  por unos 800 millones de dólares (675,84 millones de euros) que será completado en 38 meses. La ingeniería española era seleccionada por SOCAR, la compañía estatal de petróleo de la República de Azerbaiyán.

Era el segundo contrato que Técnicas Reunidas lograba en diciembre. A principios de mes, junto a sus socios Technip y Samsung, conseguía un proyecto, de 4.200 millones de dólares, promovido por Bahrain Petroleum Company (Bapco) para el Programa de Modernización de Bapco (BMP).

Nuevos contratos que, curiosamente, están en el origen de la crisis de Técnicas Reunidas, como ponían de manifiesto los analistas de Citi tras el recorte de ventas y margen de Ebitda que la empresa reconocía el pasado 10 de noviembre. Ese ‘profit warning’ se debe, en parte, a la posibilidad cierta de que se puedan producir cancelaciones de proyectos en el futuro.