Isabel Tocino: la mujer que pudo ser todo en política triunfa en las finanzas

Isabel Tocino: la mujer que pudo ser todo en política triunfa en las finanzas Javier Muñoz

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Isabel Tocino: la mujer que pudo ser todo en política triunfa en las finanzas

3 diciembre, 2017 03:09

Abogada del Estado frustrada, Isabel Tocino ha llegado a sus 68 años a la vicepresidencia del Santander España, y a la presidencia del Banco Pastor. El colofón a una carrera plagada de sinsabores para una mujer que ahora está en un segundo plano de la vida pública.

Desconocida para los más jóvenes, olvidada por los mayores, fue una de las piezas más importantes de la política española en general, y del Partido Popular en particular, desde finales de los 80 y hasta la década de los 90. Años en los que pudo llegar a la cumbre, pero en los que se quedó a medio camino de alcanzar el mayor sueño de un político: La Moncloa.

Su llegada a la política se producía en 1985 tras cruzarse en su camino Manuel Fraga. El entonces líder de Alianza Popular convenció a esta Doctora en Derecho para que se sumase a las filas de la formación. Comenzaba su carrera por decir adiós a la ‘vida civil’ para pasar a la pública. El momento de despedirse de su puesto de Profesora de Derecho Civil en la Universidad Complutense, para intentar alcanzar el zénit en la política.

Cautivada por 'el fundador'

La misión encomendada por Fraga era la de ocuparse de la política de educación de Alianza Popular (AP). Pero todo cambió cuando Isabel Tocino (que también lideraba la Asociación de Mujeres para la Democracia) le dijo al fundador de la formación que lo que su partido necesitaba eran mujeres.

Toda una declaración de intenciones ante las elecciones de 1986. “Hágame usted la lista, profesora”, recuerda que le dijo el gallego -tal y como relataba en una entrevista en Las Provincias en el año 2007. Y así fue: de aquel listado salieron nombres como los de Celia Villalobos, Teófila Martínez, Loyola de Palacio o Esperanza Aguirre.

Pero la relación entre Tocino y Fraga iba fraguando. El tesón de la cántabra cautivaba cada vez más a un gallego que en 1989 debía buscar a su relevo al frente del partido. En liza estaban Herrero de Miñón y José María Aznar -que en aquel entonces controlaba y presidía Castilla y León- y ella. La favorita. Sin embargo, el palacete de Fraga en Perbes fue su puntilla.

El cónclave de Galicia

Allí se reunieron en pleno mes de agosto algunos de los que eran hombres fuertes del partido: Álvarez Cascos, secretario general; Juan José Lucas, secretario de organización; Rodrigo Rato, responsable del área electoral, y Federico Trillo, coordinador de la actividad parlamentaria. Fueron ellos quienes convencieron al gallego de que el hombre elegido debía ser José María Aznar y no ninguno de los otros dos candidatos.

Se trata de una mujer de firmes convicciones y carácter fuerte -forjado en buena medida tras la muerte de su séptima hija- según quienes la conocen. Una forma de ser que la llevó a colaborar con el partido y -alejada ya de La Moncloa-, a sumarse al equipo de José María Aznar en el Gobierno. Fue la responsable de estrenar en 1996 el Ministerio de Medio Ambiente, cuyas competencias recaían hasta entonces en el de Obras Públicas (MOPMA).

Un trabajo focalizado en la gestión que la llevó (no se sabe muy bien por qué) a no comparecer ante la prensa hasta pasados cuatro meses de su llegada al Ministerio. Pero que también conllevó numerosas críticas por parte de organizaciones medioambientales, agrícolas y ganaderas. Ella hace caso omiso a las críticas, y en entrevistas que dio años después de abandonar el ministerio, recuerda su trabajo al frente con la Ley de Aguas, el Plan Hidrológico Nacional, la Ley de Residuos o la de Parques Nacionales.

Sin miedo

Verso suelto del Partido Popular por sus formas, que no por su discurso. Miembro del Opus, de fuerte convicción liberal, nunca dudó en defender el papel de las mujeres en la sociedad. Ni siquiera le tembló el pulso cuando salió disfrazada de pastorcilla siendo ministra, o vestida de cuero encima de una moto.

Algunos de sus compañeros de Gobierno la recuerdan como una mujer aguerrida, de una gran capacidad intelectual. De hecho, alguno de ellos -Abogado del Estado- y que trabajaba en temas de energía al empezar su carrera, recuerda haber tenido en sus manos una obra de Tocino: Riesgo y daño nuclear que la ministra escribió en 1975. 

Pero en 2002 decidió abandonar su carrera política. Volvía a decir adiós para retomar la carrera profesional. No ya como profesora de Derecho, sino esta vez ya sentada en los consejo de administración. ¿El primero? El de Siebel Systems, una empresa de informática. Después le siguieron otros muchos: Ence, Naturhouse, Enagas… Y en 2007 el Banco Santander, en cuyo consejo figuraba como independiente.    

Una década más tarde ayudando a Emilio Botín primero, y ahora a Ana Botín, la presidenta del Santander ha decidido que Isabel Tocino debe cumplir otra misión en el banco. Pilotar la nave del Pastor en Galicia como presidenta. El banco gallego por excelencia, integrado en Popular, que ahora depende directamente de Santander España, tras la absorción por la caída del ‘Popu’.

Precisamente “la fuerza y la dedicación” han sido clave para su nombramiento por parte de Ana Botín al frente de Pastor; pero también para acompañar al otro hombre fuerte de la familia en España: Rodrigo Echenique. El presidente de Santander España que, desde ahora, tendrá como vicepresidenta a la propia Isabel Tocino. El broche para una carrera que terminará cuando acabe de resolver la ecuación del Pastor. Y eso no ocurrirá, al menos, hasta 2019.