Agustín Gómez, consejero delegado y cofundador de Wallapop.

Agustín Gómez, consejero delegado y cofundador de Wallapop.

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Wallapop pospone su expansión internacional y se centra en "exprimir" España

La compañía española confía en el modelo de negocio basado en los envíos a domicilio para hacer crecer su negocio.

Wallapop no saldrá al exterior. Tras su aventura en Estados Unidos, que acabó en fusión con uno de sus más directos competidores, la compañía de compraventa de productos de segunda mano abandona sus planes para mirar más allá de las fronteras españolas. Al menos, por ahora. El objetivo de este cambio de estrategia: centrarse en ‘exprimir’ el negocio en España con ingresos procedentes de la promoción de anuncios, la publicidad y el servicio de entregas a domicilio, principalmente. “No ha habido presión de los inversores; es una estrategia mía y del equipo”, asegura a EL ESPAÑOL Agustín Gómez, consejero delegado de la empresa.

La compañía, según Gómez, tenía dos opciones: seguir internacionalizando o hacer todas las fases completas de este modelo hasta rentabilizarlo totalmente. Han decidido la segunda. “Hemos decidido completar todo el ciclo, haciéndolo todo para después seguir expandiéndonos”, apunta.

Envíos, como negocio clave

En este giro, los envíos son claves. Wallapop dio un primer paso el pasado mes de abril poniendo en marcha su servicio de pagos online Wallapay. “Sabíamos que no iba a traccionar por sí solo; esa era sólo una primera fase para lo que viene después”, aclara el CEO. El siguiente paso lo representan los envíos. Han creado un sistema muy similar al que tiene la ‘startup’ Chicfy, de compraventa de ropa de mujer, con Correos.

No ha habido presión de los inversores; es una estrategia mía y del equipo

La propuesta de valor: traerlo a casa. “El siguiente giro sería lo que aportaría más valor: que puedas comprobar su estado en tu casa y decidir si quedártelo o no”, explica Gómez, quien reconoce que hay usuarios a los que “les da pereza” el uso de Wallapop, pues implica un esfuerzo para quedar con la persona, entregar el producto y recibir el dinero.

¿Dónde está aquí el negocio? No lo está tanto en las transacciones de dinero, donde sólo cobran el coste del servicio. Lo está en los costes de envío. Wallapop cobra 2,95 euros y, además, un 10% de comisión dependiendo del precio o la categoría en el precio total. “Nuestro precio medio por transacción es de 250 euros; el potencial es enorme”, apunta.

Junto a esa comisión del 10% por envío, el directivo añade otras posibles vías de ingresos como los seguros de 30 días para el producto. “Se puede crear negocio en todos los puntos de dolor que le preocupan al usuario”, añade.

Los antecedentes de este modelo hay que encontrarlos, según Gómez, en Japón. La startup Mercari tiene un modelo similar basado en envío de productos de segunda mano. La compañía planea una salida a bolsa. En 2015, según dieron a conocer, alcanzaron 127 millones de dólares de ingresos.

¿Más capital para esta nueva fase?

Una de las preguntas que surgen con este cambio de estrategia tiene que ver con el capital. Tras la operación en Estados Unidos, la compañía no ha llevado a cabo ninguna ampliación. Gómez recuerda que tras la absorción del negocio estadounidense de Wallapop por Letgo se llevó a cabo una pequeña inyección a la sociedad en España. “Una parte fue destinada para financiarnos y ahora quemamos muy poco dinero”, explica.

Se puede crear negocio en todos los puntos de dolor que le preocupa al usuario

El directivo no ofrece cifras de cuánto supuso esa ampliación. Pero, según reza en el Registro Mercantil, sí que hubo una ampliación de 100.000 euros (valor nominal) hasta colocar todo el capital en 583.000 euros en noviembre del año pasado. Sin embargo, no se precisa cuál fue la prima de emisión de esas nuevas acciones y, por tanto, la cantidad ‘real’ que los inversores pusieron sobre la mesa.

4% de los anuncios pagados

Al margen de esta nueva estrategia a través de los envíos y la gestión de las transacciones a través de su servicio de pagos online, la primera vía de ingresos que puso en marcha era la de los anuncios patrocinados. Hace ahora justo un año, en septiembre de 2016, arrancaban con esta herramienta. En enero, la tasa de conversión era del 1%. Es decir, en uno de cada cien anuncios, el usuario pagaba por mejorar su visibilidad.

¿Cómo ha evolucionado esta línea? Según Gómez, la tasa de conversión actual es cercana al 4%. “Siempre cuesta arrancar y pasar de gratis a pago”, apunta. En concreto, la compañía está cerca de llegar a los 300.000 nuevos anuncios publicados cada día. “Hemos probado mucho y creemos que hemos acertado con la propuesta de valor con el pago por visibilidad, por venta urgente, por promoción en un barrio…”, precisa.

La publicidad, una vía alternativa

La otra gran vía de ingresos es la publicidad. Pese al fuerte incremento de visitas logrado en los últimos años por la compañía (según el portal especializado Alexa, está colocado en el puesto 124 dentro del ranking de sitios con más tráfico de España), los ‘banners’ no habían sido bienvenidos en su aplicación.

La publicidad es una línea para reforzar la monetización de la plataforma

Ahora la estrategia ha cambiado, pese a que la introducción de anuncios es complicada y el equipo directivo lo sabe. “Es una línea que puede dar muchísimo dinero pero puede penalizar a la experiencia de usuario”, reconoce. Por ello, según explica, apuestan por un nivel “bajo” de publicidad respecto a los productos anunciados. “Estamos montando la arquitectura tecnológica para que la compra de publicidad sea ‘self-service’”, apunta. Junto a estos anuncios ‘clásicos’, Wallapop está trabajando en acuerdos de marca con distintas firmas españolas.

Los riesgos de esta línea son evidentes. Su apuesta por ella no es definitiva. “Es una línea para reforzar la monetización de la plataforma”, reconoce el máximo directivo.

El vertical de motor: “nos queda mucho”

Junto a la publicidad, la compañía ha levantado el que representa el último pilar de ingresos: los servicios profesionales. Desde hace varios meses tiene operativo un vertical de motor, en el que se le ofrecen herramientas especiales a profesionales del sector.

“Es una apuesta a largo plazo; vamos a ir dando mayor liquidez a estos profesionales pero, al menos por ahora, no vamos a hacer nada que tenga que ver con rentabilización sino que vamos a construir bien las bases”, precisa Gómez. No hay planes para cobrar por la explotación de ese vertical. Al menos, por ahora.

Los ingresos totales en España, una incógnita

Con todo, la compañía se niega a ofrecer cifras de negocio actualizadas. Tampoco lo ha hecho en el Registro Mercantil. Las últimas cuentas presentadas de la sociedad corresponden al ejercicio 2014, en el que registró 3,59 millones de ingresos (todos procedentes de servicios a otras sociedades del grupo, entre las que destacan filiales en Francia o Reino Unido) y unas pérdidas de 250.000 euros.

En la memoria de ese ejercicio 2014 se refleja el cierre una ampliación de capital -en diciembre- de 23 millones de euros. Con ello, el reparto a 31 de diciembre es: el fondo Accel (21%), Antai Venture (18,8%) e Insight (14,2%).

Más allá de esos números, Gómez descarta aportar más datos. Sólo se limita a asegurar que Wallapop está en una fase en la que “se quema muy poco dinero porque tenemos mucho tráfico orgánico”.

Valoración: varios cientos de millones

Otra de las grandes incógnitas que ha rodeado a la empresa tiene que ver con la valoración que los inversores hacen de la empresa. El ‘precio’ nunca se ha hecho público pero hasta ahora se utilizado la que ha hecho el fondo nórdico Vostok New Ventures. La firma actualiza cada trimestre la valoración de sus activos: el 2,2% que tiene de la española valía a 30 de junio 18,4 millones de dólares (12,5 millones, un año antes). Es decir, el 100% de las acciones se valoraba en 836 millones de dólares (un 60% más respecto a 2016).

En algún momento habrá una oferta… pero a nivel interno, sólo significará un cambio de dueños sin más

Al margen de Vostok, un inversor inicial de Wallapop también muestra en sus cuentas la valoración que hace de sus acciones. Se trata de Bonsai Ventures que en sus cuentas de 2016 dejaba negro sobre blanco: a 31 de diciembre, el 0,58% que controlaba era valorado en 2,1 millones de euros, según queda reflejado en su memoria. Es decir, con esa cifra, el ‘precio’ total de la empresa era 362 millones de euros.

Según explica Gómez, tanto una valoración como la otra no es del todo válida pues cada uno de los fondos eligen diferentes métodos para valorar sus acciones ahí, sin que esa tenga que corresponder con el valor de mercado real.

Venta y Estados Unidos

En el último año y medio se ha especulado mucho con la posible venta de la compañía en el mercado por parte de unos inversores que buscarían centrarse en la ‘meca’ estadounidense. Hay quien cree que esa medida es un punto de inflexión para la rama española. “Puedes verlo como un éxito o un fracaso; yo lo veo como un éxito”, explica Gómez. Y lo justifica: “Estamos presentes en EEUU y somos el 50% de la empresa que va a ganar el mercado estadounidense”.

Pese a ello, el máximo directivo tiene claro que le hubiera gustado liderar el barco con su propio equipo. “Pero fusionarnos fue la mejor decisión”, matiza.

Sobre esa venta, Gómez asegura que no se la plantea en absoluto. “En algún momento habrá una oferta… pero a nivel interno, sólo significará un cambio de dueños sin más”, apostilla.