En plena batalla por las imágenes tras el 1-O, el Gobierno ha conseguido escenificar este martes el apoyo de parte del mundo empresarial, la justicia, la inversión y algunos de los embajadores extranjeros destinados en nuestro país.

Lo ha hecho en la I Cumbre Española de la Confianza, en donde se ha defendido la seguridad jurídica que brinda la economía española; así como el consenso y el diálogo que ha imperado en nuestro país durante los últimos cuarenta años como un factor que permita seguir atrayendo dinero extranjero.

“Si uno no resulta atractivo como país o como entorno de país los inversores buscan otro lugar”, ha explicado el CEO de Repsol, Josu Jon Imaz, quien ha defendido las inversiones realizadas por la petrolera en nuestro país en la última década. 10.000 millones de euros porque “España es un país confiable”, ha sentenciado.

Una línea similar a la que ha defendido el presidente del BBVA, Francisco González, para quien la “seguridad jurídica es un bien indispensable para atraer inversión”. Y hay que tener en cuenta, ha explicado, que cuanto más dinero se invierte en un país, más posibilidades de generar bienestar y empleos.

El ambiente

Palabras que llegan el mismo día en el que en Cataluña se celebra una huelga general convocada por la Generalitat, y mientras las agencias de calificación y las casas de análisis alertan de que la inestabilidad generada tras la deriva independentista del 1-O puede pasar factura a la economía española.

De hecho, en el debate (en el que no se ha mencionado lo que ocurría en Cataluña, aunque estaba en el ambiente) se ha defendido el hecho de que la confianza es diferencial para crear un entorno ideal de inversión. Algo que se ha logrado en los últimos cuarenta años, tras superar graves problemas como la transición del 77; el terrorismo; la apertura de una economía cerrada a la de la Unión Europea… De ahí que el CEO de Repsol haya defendido que “un país que es capaz de resolver todos estos problemas debe tener confianza en sí mismo”.

Senda que respalda el presidente de Telefónica, José María Álvarez Pallete, para quien España -tras las últimas reformas acometidas- está en una posición “de privilegio” ante el nuevo mundo que se está estructurando. Una oportunidad que debe aprovecharse, y para lo que se debe tirar de “compromiso, diálogo y consenso”; tal y como se ha hecho en las últimas décadas en nuestro país.

Seguir con las reformas

Esa seguridad jurídica que se ha conseguido, es la que permite que empresas como Telefónica -ha explicado- inviertan 8.000 millones de euros anuales. De ahí que “el control de los riesgos y la previsibilidad de los tiempos es esencial; así como la reducción de todas las incertidumbres”.

Unas palabras que ha respaldado también el presidente del grupo IAG, Antonio Vázquez, quien también pide que los distintos actores políticos profundicen en las reformas emprendidas hasta ahora, y que han permitido que España se convierta en un país exportador y, sobre todo, competitivo.

Como ejemplo, el líder de IAG ha puesto la reforma laboral, que ha permitido realizar “una reconversión ejemplar” en Iberia para convertirla en una compañía “líder” en un corto espacio de tiempo.

Eso sí, todos coinciden en que para ganar esa confianza de los inversores será esencial también garantizar, no sólo la estabilidad jurídica; también la social. Y para ello reclaman un cambio en la educación de cara a la gran transformación digital que se avecina de cara a los próximos años.

Tecnología

“Es el mayor desafío al que nos enfrentamos en los próximos años”, ha dicho Francisco González, para quien el impacto económico de la tecnología lo vamos a empezar a notar a partir de ahora. Más que nada porque todos reconocen que la disrupción tecnológica va a destruir muchos puestos de trabajo, pero va a crear otros muchos. Por tanto, la base de todo “debe ser la transferencia de unos puestos de trabajo a otros”, ha sentenciado Álvarez Pallete.

Para lograrlo, el CEO de Abertis, Francisco Reynés, ha pedido que “comprometamos a las personas” para lograr que la competitividad sea asumida por todas las partes implicadas. Gente, en definitiva, “que cumpla con sus compromisos. Esa debe ser la base esencial de los negocios y la convivencia”, ha sentenciado.