Carlos Slim aborda con Realia la enésima refinanciación de deudas en España.

Carlos Slim aborda con Realia la enésima refinanciación de deudas en España.

Empresas Últimos flecos de una reestructuración

La banca aprieta las tuercas a Slim con la deuda de Realia

La refinanciación se firmará antes de que venza el préstamo de 700 millones por el negocio patrimonial.  

Los bancos acreedores están tensando al máximo la cuerda en el proceso de refinanciación de la deuda de Realia, la promotora controlada por el magnate mexicano Carlos Slim, a la que el próximo jueves le vence la deuda de casi 700 millones de euros ligada al negocio patrimonial.

Aunque la empresa y los acreedores descuentan que habrá acuerdo y se evitará la quiebra de la inmobiliaria, los últimos flecos para cerrar la operación se están demorando algo más de lo previsto. “Son muchos bancos los que tienen que firmar y, a veces, por pequeños matices, se requiere redactar de nuevo los documentos. Es algo normal y no es descartable que el anuncio del acuerdo se produzca el último día”, comentan fuentes cercanas a las negociaciones.

Reparto de los riesgos entre los acreedores

Otro de los aspectos que han motivado retrasos es el de la salida del sindicado de la Sareb, el banco malo que percibirá los 750.000 euros que le adeuda Realia y dejará de ser acreedor. Una cantidad que CaixaBank -entidad que lidera el nuevo préstamo- y el resto de bancos han tenido que cubrir. Asimismo, y de cara a repartir los riesgos, en este proceso de refinanciación también se ha negociado la entrada de nuevos bancos.

Hace dos meses, como parte de la estrategia negociadora, la propia empresa daba una de cal y otra de arena. En un folleto sobre actividad remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Realia reconocía la existencia de factores de riesgo que “podrían eventualmente afectar al normal desempeño de su actividad”.

Órdago de Slim

Entre esos riesgos, “un problema de liquidez que podría provocar una situación concursal” si antes del 27 de abril no se alcanzaba el acuerdo con los acreedores. Carlos Slim lanzaba el órdago a los bancos y estos entendieron que la quiebra quedaba descartada, aunque la compañía también aseguraba entonces, como también ahora, que “las negociaciones se encuentran en un estado avanzado y se espera culminen próximamente”.

El crédito que se va a renovar fue suscrito hace diez años por un importe inicial de 1.087 millones de euros. Tras diversas amortizaciones, a finales de 2015 se redujo hasta algo más de 750 millones, y a tan solo 678 millones al acabar el pasado ejercicio.

Nuevo préstamo a cinco años

Préstamo al que se le aplica un tipo de interés igual al euribor más una ratio en función de la evolución del valor de los activos. Unas condiciones que ahora, con el nuevo préstamo a devolver en un plazo de cinco años, se van a ver ligeramente modificadas con un aumento de las garantías.

Entre los acreedores del préstamo suscrito en 2007 figuran la mayoría de las entidades financieras españolas, salvo el Sabadell, que vendió su parte a Goldman Sachs; Liberbank, que la cedió a Citibank, y Caixa Catalunya, que traspasó su 1,2% a la Sareb, el banco malo.

Dificultades reconocidas en el negocio

Realia, en ese folleto remitido el pasado mes de febrero a la CNMV, asumía que, en el marco de su negocio patrimonial, “podría no ser capaz de renovar su cartera, reponer su reserva de suelo hasta los niveles actuales a precios que considere razonables o mantener sus anteriores márgenes de beneficio”. También, de manera puntual y para proyectos concretos, la promotora reconoce que “la intensa competencia en estos sectores podría dificultar la adquisición de edificios de oficinas y centros comerciales”.

La promotora controlada por Carlos Slim al 70,77% -directamente con el 33,84% a través de Inversora de Carso e indirectamente, del 36,92%, por su participación en FCC- cerraba el ejercicio 2016 con un valor de mercado de sus activos patrimoniales de 1.469 millones de euros, un 4,2% más que un año antes. Por su parte, los ingresos ascendieron a 74,5 millones, un 4% menos debido principalmente a la pérdida de renta por el vacío del edificio de Los Cubos, en Madrid.

Además del préstamo sindicado de 678 millones, acumula otros 65 millones de euros de deuda de otros préstamos. Un total de 742 millones que, al cierre de 2016, se quedaban en un neto de 698 millones al reducir los 44 millones que había en caja.