El apoyo del PNV a la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno tendrá importantes implicaciones políticas, pero también económicas. De hecho, el partido vasco jugará un papel esencial en la política económica de la coalición de izquierdas como principal representante de los intereses de la banca, la industria y las empresas que representan la riqueza del País Vasco.

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Tanto es así que entre los 12 puntos del acuerdo firmado este lunes entre EAJ-PNV y PSOE se deja entrever la distancia que separa a ambas formaciones políticas en materia fiscal. Según consta en el documento del pacto, el PSOE se ha comprometido a "acordar previamente con EAJ-PNV las medidas fiscales que el Gobierno quiera proponer a las Cortes". 

Se trata de una declaración de intenciones, a falta de un acuerdo en puntos concretos, para acercar posturas en ámbitos en los que el partido de Andoni Ortuzar sostiene unos planteamientos muy alejados a los de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

El PNV ya ha expresado en el pasado tanto su rechazo tanto al impuesto a la banca en genérico que planteó Sánchez tras su moción de censura, como al hecho de que la banca pague un tipo mayor (hasta el 18%) en el Impuesto de Sociedades, algo que también afectaría a las empresas de hidrocarburos. Este último sí se ha incorporado al acuerdo presentado este lunes por la tarde entre Unidas Podemos y el PSOE. Una intención de los socios que contará con el rechazo de Ortuzar.

Algo similar ocurrirá con la subida prometida por Sánchez y su socio para subir en esta legislatura el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) hasta 1.200 euros, esto es, un 60% del salario medio.

Una idea que hasta ahora no comparte el partido jeltzale, que ya tumbó una propuesta similar en el Parlamento vasco en una votación en la que compartió con el PP el sentido de su voto.

En un momento en el que la industria española ha caído en el olvido y ha perdido peso en el PIB, el PNV también buscará ser la voz en defensa de este importante motor económico del País Vasco.

De hecho, EAJ-PNV no se ha olvidado de incorporar en el acuerdo con el PSOE este asunto. En el documento presentado en el último lunes del año, Sánchez se compromete a "impulsar decididamente la industria y compensar su adecuación a la transformación energética con el mantenimiento de la actividad económica y el empleo"

Refleja este punto, que ocupa el octavo lugar en el listado, el peso que quiere jugar el País Vasco en la Transición Ecológica ya en marcha, así como en materia de empleo. Un aspecto, este último, que difícilmente casará con la subida del SMI que la coalición de izquierdas quiere impulsar y que no solo afectará a los trabajadores afectados por el nuevo salario sino que tendrá un efecto arrastre sobre 11 millones de trabajadores afectados por la negociación colectiva, como publicó EL ESPAÑOL la pasada semana.

Sí al gasto en pensiones

En lo que sí encontrará un socio estable con los nacionalistas vascos Pedro Sánchez será en impulsar su agenda social para subir las pensiones y mejorar las ayudas a la dependencia.

No hay que olvidar la fuerte presión que ejerce el colectivo de los pensionistas en Bilbao, donde se fraguó la última subida de las pensiones del 1,6% que el PNV exigió a Mariano Rajoy a cambio de su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2018.

Esa es la subida que más tarde sacó adelante Pedro Sánchez en el Congreso, anotándose el tanto, y la que se pretende completar en 2019 con un nuevo incremento del 0,9% para todas las pensiones si se logra la formación de Gobierno, cada vez más cercana.

Lluvia de inversiones

El voto del PNV, al igual que el del resto de formaciones regionales con algo que decir para la formación de este Gobierno, no solo será imprescindible para sacar adelante la investidura, también para gobernar, una aspiración de Sánchez que pasa por aprobar unos Presupuestos Generales del Estado (PGE).

Es por esto que desde la formación vasca se ha aprovechado la importancia de su apoyo al candidato socialista para incluir otros compromisos económicos como el impulso definitivo al Tren de Alta Velocidad (TAV) y otras infraestructuras del Estado.

También se impulsará la conocida como Y vasca con Navarra. Se trata de inversiones, a las que la negociación de los PGE 2020 pondrá números definitivos y públicos. Todas ellas se sumarán a lo que el PNV logró arrancar al Gobierno central en 2018 a cambio de su voto favorable a los Presupuestos que negoció con Cristóbal Montoro.

Lo que no ha logrado cerrar EAJ-PNV es la transferencia de la gestión de la Seguridad Social, pero sí muchas otras competencias. Además se ha dejado por escrito que se buscará "encauzar las discrepancias que puedan producirse en las relaciones en el ámbito fiscal o el financiero establecidas por el Concierto Económico".