Bruselas

El primer discurso de Christine Lagarde como presidenta del Banco Central Europeo este viernes en Fráncfort se esperaba con ansiedad en los mercados para tener una idea más clara de cuál será su política al frente de la institución. ¿Reforzará el arsenal de estímulos monetarios desplegado por su antecesor, Mario Draghi? ¿O iniciará el repliegue ante el rechazo de Alemania y los países nórdicos y las crecientes dudas sobre su eficacia? Al final, la ex directora gerente del FMI ha dado pocas pistas sobre sus próximos pasos y ha dedicado su intervención a pedir a los Gobiernos de la eurozona que gasten más para combatir la amenaza de recesión.

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"La política monetaria continuará apoyando a la economía y responderá a los riesgos futuros en línea con nuestro mandato de mantener la estabilidad de los precios", ha confirmado Lagarde, que está considerada como una 'paloma' que dará continuidad al legado de Draghi. "Pero está claro que la política monetaria podría alcanzar sus objetivos más rápidamente y con menos efectos secundarios si otras políticas dan soporte también al crecimiento", ha agregado a continuación.

A su juicio, la clave está en que los Gobiernos de la eurozona aumenten la inversión pública en sectores como la economía verde o la digitalización. "La inversión es una parte particularmente importante de la respuesta a los desafíos actuales, porque es a la vez la demanda de hoy y la oferta de mañana", sostiene la presidenta del BCE. En las semanas previas a su toma de posesión, Lagarde insistió en que Alemania y Holanda son los países que deben hacer un mayor esfuerzo porque tienen margen presupuestario.

"La inversión pública en la eurozona sigue estando bastante por debajo de los niveles previos a la crisis. La cuota de gasto productivo sobre el total del gasto primario -que además de las infraestructuras incluye el I+D y la educación- también ha caído en casi todos los países de la eurozona desde la crisis. Y están emergiendo nuevas necesidades de inversión", ha resaltado la presidenta del BCE.

La eurozona debe además tomar nuevas iniciativas para alentar al sector privado a invertir más. Unas medidas que pasarían por completar el mercado único digital, la unión de mercados de capital o el mercado único de servicios. Lagarde aboga además por acelerar los trabajos para completar la unión económica y monetaria.

"Nos enfrentamos a un entorno mundial que está marcado por la incertidumbre. Pero creo que si afrontamos este reto de forma adecuada, puede ser también un momento de oportunidad. Tenemos una posibilidad única de responder a un mundo cambiante y desafiante invirtiendo en nuestro futuro, fortaleciendo nuestras instituciones comunes y empoderando a la segunda mayor economía del mundo", ha concluido la presidenta del BCE.

Lagarde ya convocó una primera reunión informal del Consejo de Gobierno del BCE el pasado 14 de noviembre y difundió una foto que provocó una gran polémica: ella era la única mujer entre los 24 miembros. La primera reunión formal de política monetaria bajo su mandato está programada para el 12 de diciembre.