Con la colaboración de:

Economía ESTAFAS

Las estafas, un mal creciente

Los delitos económicos proliferan con las nuevas tecnologías. Así, la especialización en penal económico de los despachos de abogados será fundamental para proteger a las víctimas de estafa. 

Dinero fácil y rápido. Es la promesa bajo la que proliferan las estafas, como la que en junio de 2018 ofrecía inversiones financieras ficticias en productos con alta rentabilidad y grandes beneficios. El fraude se gestó a través de unas charlas en las que se promocionaba un nuevo producto financiero. Se abrió una oficina virtual para ganar la confianza de los inversores, a los que se les permitía acceder a una versión demo con dinero virtual. Los algoritmos multiplicaban de forma ficticia la rentabilidad del producto, animando a las víctimas a transferir dinero real que, una vez invertido, no se permitía retirar. Los beneficios, por supuesto, nunca llegaron a existir y pasados unos meses, todo rastro desapareció por completo.

Estafas financieras como estas, que aprovechan las nuevas tecnologías, son cada vez más comunes en los juzgados pues se valen del desconocimiento y la confianza de las víctimas. “Estamos ante la clásica estafa perfeccionada con medios tecnológicos. Se crea un producto aparentemente real, se contratan expertos y finalmente se convence a las víctimas para que envíen el dinero a cuentas que son enviadas al extranjero”, explica Juan Gonzalo Ospina, abogado penalista especializado en delitos económicos y socio fundador de Ospina Abogados, valorado actualmente como uno de los mejores despachos penalistas del país. Este joven abogado, conocido en su entorno como Juango, enfocó su carrera al ejercicio del derecho penal tras colegiarse en 2011 en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM). También fue presidente de la Agrupación de Jóvenes Abogados de Madrid entre 2013-2016 y elegido en diciembre de 2017 como diputado de la junta de gobierno del Colegio, siendo el diputado más joven desde su fundación en 1596. Ahora, a sus 32 años, este abogado penalista compagina su ejercicio profesional con la docencia, siendo profesor en universidades como la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de Nebrija o el CEU San Pablo.

Ospina llegando a los juzgados en el marco de la Operación Oikos.

Ospina llegando a los juzgados en el marco de la Operación Oikos.

Los delitos económicos son aquellos relacionados con el tráfico mercantil, los actos que atentan contra el patrimonio y el orden socioecnómico; tales como las estafas, la apropiación indebida, el blanqueo de capitales o los delitos societarios. El delito económico por excelencia es la estafa. Esta se encuentra tipificada en el artículo 248 del Código Penal, comprende una conducta que, con ánimo de lucro, utilice el engaño “para producir error en otro, induciéndolo a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno”. Se considera delito de estafa cuando la cuantía de lo defraudado supera los 400€

A la hora de recuperar el dinero perdido, la rapidez en la denuncia es fundamental. Pero muchas personas, por vergüenza, ni siquiera llegan a denunciar, por lo que es muy difícil conocer las cifras reales del alcance económico de este tipo de delitos. Según los datos más recientes publicados en la Estadística de Criminalidad que elabora el Ministerio de Interior, en 2017 se registraron 214.595 casos de estafa, de lo que se esclarecieron 39.222, apenas un 18%. 

¿Cuáles son las estafas más habituales?

  • Estafa piramidal: Una de las más conocidas. Son sistemas de inversión fraudulentos que basan todo su funcionamiento en que las ganancias de los primeros inversores se obtienen por las inversiones de los siguientes, de manera que se crea una estructura que requiere la llegada constante de nuevas víctimas para mantener los beneficios. 
  • Timo del familiar: Se recaban datos personales de la víctima (si tiene hijos, si residen fuera del país, si tiene coche), que se trata, por lo general, de gente mayor. El estafador se persona en el domicilio haciéndose pasar por un conocido de algún familiar y, alegando una emergencia, solicita a la víctima una cantidad de dinero que suele ser lo suficientemente pequeña para evitar sospechas.
  • El nazareno: El timador crea una empresa ficticia con la que realiza pequeños pedidos de productos fáciles de vender. Una vez ganada la confianza de los proveedores efectúa un pedido importante que abona con pagarés falsos. En el momento en el que ha recibido la mercancía, desaparecerá con ella para revenderla en el mercado
  • Timo de la rueda: Se captan personas para participar en una reunión en la que se ofrece una oportunidad de negocio. En dicha charla, una serie de expertos tranquiliza a los asistentes presentando una situación de falsa legalidad. La rueda da comienzo con las primeras aportaciones de las víctimas en la propia reunión con la promesa de que posteriormente recibirán beneficios.
  • Estafa por internet: Existen numerosas variantes como el timo de la compra online, ofertas de trabajo falsas, estafas de caridad o estafas sentimentales. La mayoría se basan en que la víctima efectúa una pago de forma online a cambio de un producto o servicio que nunca llegará a recibir. 

En los últimos años, los delitos económicos cometidos a través de internet se han multiplicado por la aparición de nuevos medios para llevar a cabo las estafas, como las criptomonedas. Recientemente, Ospina Abogados, expertos en delitos económicos, logró la absolución de un hombre procesado por estafa al pagar el alquiler de una vivienda vacacional a través de bitcoins. El despachó demostró que el acusado fue, en realidad, víctima de un estafador que suplantó su identidad. La novedad de este tipo de delitos plantea serias dificultades al sistema a la hora de rastrear el origen del fraude, por lo que muchos aún quedan impunes. 

Qué hacer si has sufrido una estafa

Los estafadores se aprovechan, en la mayoría de los casos, de situaciones de vulnerabilidad económica empleando falsas promesas de dinero fácil. Por ello, no es extraño que el aumento de este tipo de engaños coincidiera con la crisis económica, sin embargo, en la actualidad, el componente tecnológico ha supuesto un nuevo empujón a las formas de fraude. 

Así, los despachos de abogados dedicados al penal económico están en auge. Dada la complejidad de los delitos económicos y la aparición de las nuevas estafas a través de internet, la experiencia en casos similares y la especialización son imprescindibles a la hora de escoger un abogado. Ospina Abogados, fundado por Juan Gonzalo Ospina (licenciado en Derecho y Ciencias Políticas por ICADE), se ha convertido en uno de los despachos penalistas de referencia en la actualidad por los casos de éxito logrados este último año, siendo el despacho penalista líder en opiniones y reseñas positivas en internet.

Juan Gonzalo Ospina, socio del despacho Ospina Abogados, valorado actualmente como uno de los mejores abogados penalistas.

Juan Gonzalo Ospina, socio del despacho Ospina Abogados, valorado actualmente como uno de los mejores abogados penalistas.

"Las estafas son un mal endémico donde los criminales se aprovechan de la inocencia de sus víctimas para engañarlas. Gracias a leyes analógicas en un mundo digital es sencillo producir un gran fraude económico de una manera sencilla", asegura Ospina a El Español. A pesar de la existencia de unidades especializadas en los cuerpos de seguridad para la investigación de este tipo de delitos, como la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía Nacional, ¿cuál es el motivo de su proliferación? Para el abogado, el problema reside sobre todo en la ley: "Una ley procesal de 1882 que no protege lo suficiente a las víctimas, ofreciendo impunidad al delincuente e inclusive, una condena al inocente". 

Otra de los obstáculos que encuentra la legislación es que, en pleno siglo XXI, con las facilidades que otorga la tecnología "los delincuentes que cometen estafas juegan con la rapidez. Una transferencia de dinero sirve para enviarlo fuera de España. Con la ley en la mano, tardamos meses, por no decir años, en conseguir que un juez bloquee una transferencia o pida el depósito de una fianza para salvaguardar la responsabilidad civil de las víctimas. Vivimos con leyes analógicas en una sociedad digital", concluye Ospina.