Enner Martínez, representante salvadoreño del programa Jóvenes Líderes Iberoamericanos.

Enner Martínez, representante salvadoreño del programa Jóvenes Líderes Iberoamericanos.

Economía EMPRENDEDORES

El Salvador necesita un cambio de conciencia social

El representante salvadoreño en el programa Jóvenes Líderes Iberoamericanos, Enner Martínez, está convencido de la capacidad de los jóvenes para mejorar su país.

Con solo 24 años, Enner Martínez trabaja en el área de Inteligencia Competitiva del Ministerio de Economía de El Salvador diseñando estrategias que hagan que su país pueda mitigar sus defectos y competir con el resto de naciones de su entorno. Por este motivo, ha formado parte del programa Jóvenes Líderes Iberoamericanos, una iniciativa que fomenta el liderazgo y el emprendimiento entre jóvenes de Iberoamérica que acaban de licenciarse.

Enner ve positivo este programa que respalda Banco Santander, por medio de Santander Universidades, de la mano de la Fundación Carolina: "Es fundamental que los bancos trabajen junto al sector público para fortalecer nuestras habilidades y acrecentar nuestro impacto", asegura al ser preguntado por estas iniciativas. El programa Jóvenes Líderes Iberoamericanos permite a jóvenes como Enner compartir su experiencia en medio de una agenda vibrante, que incluye encuentros, debates, conferencias y visitas con las principales instituciones públicas y privadas de España y la UE. La meta es fortalecer la capacidad de liderazgo, humano y profesional, de universitarios de la zona iberoamericana, más de 650 en sus diferentes ediciones, para que puedan desarrollar su compromiso de actuar como agentes de cambio y transformación social.

Las sinergias que se generan entre los jóvenes son emocionantes. Enner, tras compartir conocimientos e impresiones con el resto de estudiantes, tiene claros sus objetivos: "Mi trabajo en el ministerio me deja plantear medidas que cambien verdaderamente mi sociedad y que provoquen un impacto positivo entre sus ciudadanos".

El Salvador es, aparte del país más pequeño de toda América Central, el que concentra un mayor número de homicidios y uno de los que tiene –pese a progresar año tras otro- una menor tasa de alfabetización. Con una economía que se basa en sus cada vez menos rentables exportaciones a Estados Unidos y el inconveniente de la violencia latente en sus calles, son precisas actitudes que pretendan dar un cambio a la situación de la nación. "Hay mucho trabajo que hacer en mi país y es mi vocación contribuir y trabajar para conseguir mejorar la vida de los demás". Autor de diferentes proyectos humanitarios y a favor del emprendimiento a lo largo de su etapa académica, el salvadoreño manifiesta una actitud admirable, que demuestra que es posible un futuro prometedor para El Salvador a base de empeño, actitud e ilusión.

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