Mes a mes, las cifras de empleo muestran que los años duros de la crisis quedaron atrás, al menos en cuanto a número de despidos. En líneas generales ha descendido la cantidad de personas sin empleo, pero no es menos cierto que hay colectivos vulnerables que aún ven impedido su acceso al mercado laboral. El análisis de este problema y la búsqueda de soluciones ha sido el tema en torno al cual ha girado el VIII Foro 'Clece por la Integración', celebrado este jueves en Santander y que contó, entre otros, con la presencia de la alcaldesa de la ciudad, Gema Igual Ortiz, y el presidente de Clece, Cristóbal Valderas.

Gema Igual Ortiz, alcaldesa de Santander.

Es cierto que el pasado año fue positivo para estos grupos, entre los que se cuentan personas con discapacidad, en riesgo de exclusión o mujeres víctimas de violencia de género. "En 2017", recuerda Tomás Castillo Arenal, gerente de la Asociación de personas con discapacidad (Amica), "se ha batido el record de contrataciones de personas con discapacidad, alcanzando a más de 110.000 personas". Y como dice el representante de Amica, “incluir es enriquecer a toda la sociedad”.

Otro de los participantes, Roberto del Pozo López, concejal de Autonomía personal del Ayuntamiento de Santander, cree que estos números revelan "un cambio de mentalidad de la sociedad que nos da esperanza" aunque, y en esto coincidieron todos los invitados, "aún queda mucho por hacer".

El coloquio, cuyo lema era "¿Hablamos de inclusión laboral?", señaló dos caminos hacia la integración de estas personas vulnerables: "La necesidad de impulsar alianzas entre la empresa privada y la Administración Pública", por un lado, "así como la necesidad de apostar por la formación", por otro.


Javier Gutiérrez Iglesias, primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Cabezón de la Sal, redundaba también en esta doble línea al hablar de la "necesidad de que las empresas y la industria innoven para incluir a estos colectivos", al tiempo que aseguraba que "el intercambio de ideas es necesario entre la administración publica y las empresas para formar a las personas y ayudarles a su incorporación al mercado laboral".

Dos vías hacia un mismo destino

En realidad son dos vías hacia un mismo destino: una más práctica, la formación; y otra imbuida de una mayor capacidad de mover las cosas, las decisiones de las instituciones públicas. Cristóbal Valderas apuntó a la Administración Pública como un "acelerador para que la inclusión laboral de colectivos desfavorecidos crezca exponencialmente".

El presidente de Clece asume que "los Ayuntamientos no tienen capacidad en el empleo pero sí en la toma de decisión de las empresas que contratan, en los pliegos de condiciones y las cláusulas sociales”.

Elena Díez-Fuentes, moderadora del foro, junto a Cristóbal Valderas, presidente de Clece.

Clece, en su línea de compromiso social con la empleabilidad y la formación como "medida facilitadora" desde el inicio de su actividad, es una voz autorizada en la materia. Durante 2017, cita Valderas, la entidad "ha organizado 2.000 cursos de formación de los que se han beneficiado 22.300 participantes; entre ellos, 1.200 son personas con discapacidad, 150 trabajadores pertenecientes a algún colectivo de exclusión social y 33 mujeres víctimas de violencia de género".

La experiencia acumulada en este ámbito otorga a esta empresa, por tanto, una visión privilegiada del problema de la inclusión de estos grupos así como de las posibles soluciones. Y como el camino se demuestra andando, de los cerca de 75.000 empleados que tiene a lo largo de toda la geografía española, un 10% proviene de estos segmentos de población más desfavorecidos. Entre ellos hay 176 mujeres que han sufrido violencia machista. Además, Clece lleva contratadas ya a 49 mujeres en esta situación, de las 139 que se marcó como meta en la III Edición de los Premios Compromiso.

Pero más allá de los números, están las personas. Y durante este VIII Foro-Coloquio Clece por la integración también se escuchó una de estas voces que hoy trabajan gracias a esta apuesta de la firma. María José M.N., víctima de violencia de género, fue presentada por la moderadora del foro como "un logro en sí misma". Entró a formar parte de Clece en 2015 y desde entonces no solo ha ganado un trabajo sino "valerme por mi misma y recuperar la confianza. El trabajo me ha dado la vida", resume.