Tsipras y Merkel durante una rueda de prensa conjunta en Berlín.

Tsipras y Merkel durante una rueda de prensa conjunta en Berlín. Fabrizio Bensch Reuters

Economía La deuda helena con EUROPA

Tsipras pone a Grecia en la mirilla alemana con su 'regalo' navideño a los jubilados

Berlín critica la política del Gobierno heleno y duda del sistema de rescates por mantener a Grecia en el euro.

Salvador Martínez Berlín

Menos de año y medio. Eso es lo que ha tardado Grecia en volver a los titulares de la prensa alemana por motivos vinculados a su crisis de la deuda. Mucho tiene que ver la decisión del Gobierno heleno de aprobar un plus navideño para los jubilados griegos que totaliza 617 millones de euros. Así, el diario conservador Frankfurter Allgemeine Zeitung señalaba que, con esa decisión, el primer ministro heleno, Alexis Tsipras, ha “irritado a los acreedores” del país mediterráneo, cuya deuda ronda los 315.000 millones de euros.

En Alemania, el mayor acreedor de la UE, los hay que han puesto el grito en el cielo. “Un año y medio se llevan esperando las reformas acordadas en el tercer rescate [en Grecia, ndlr.]. Pero en lugar de reformas Tsipras pisa el turbo gastando dinero”, se leía este fin de semana en uno de los editoriales del periódico Bild, el diario más vendido de Alemania y Europa. Se vende a razón de 1,8 millones de ejemplares al día.

Tras acordarse hace dos veranos el tercer rescate a Grecia, un programa que prevé hasta 2018 facilitar a la economía helena 86.000 millones de euros, la crisis de la deuda griega había pasado a un segundo plano. Responsable de esta situación era en buena parte la crisis de los refugiados en Europa, un movimiento masivo de personas sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, los arreglos entre el país mediterráneo y sus acreedores internacionales no suponían, para nada, el final de la precaria situación económica helena. Por eso, entre otras cosas, la versión comprensiva de la canciller Angela Merkel reconocía en la conferencia de prensa que dio el viernes junto a Alexis Tsipras tras un almuerzo de trabajo que aún hoy “Grecia atraviesa una fase para nada fácil”.

Cierto es que el suelo heleno está especialmente expuesto al impacto de la crisis de los refugiados. Grecia es, de hecho, de los países más afectados de Europa al constituir uno de los principales puntos de llegada de los migrantes del desestabilizado Oriente Próximo. Tampoco contribuye a la estabilidad en el país el sempiterno conflicto entre Chipre y Turquía, en el que Atenas apoya a Nicosia frente a la ocupación turca.

Pero, para los acreedores, que son el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional, lo que cuenta son los aproximados 315.000 millones de deuda que siguen lastrando las cuentas griegas. Tsipras señaló el viernes en Berlín que la economía de su país crecerá en 2017 un 2,7% y un 3,1% el próximo año. Las “estimaciones son positivas”, según los términos del primer ministro. Sin embargo, la resolución del problema de la deuda helena no tiene horizonte.

“No se ha hecho nada para que no volvamos a estar hablando de otro rescate a Grecia”, dice a EL ESPAÑOL Josef Janning, investigador en Berlín del Consejo Europeo para las Relaciones Exteriores (ECFR, por sus siglas en inglés), un think tank europeísta. “El tercer rescate no toca la capacidad de la administración griega de implementar las reformas y los cambios que hagan falta”, añade. Para él, y para Olaf Boehnke, consultor en asuntos europeos e investigador asociado Consejo Alemán de Relaciones Exteriores (DGAP, por sus siglas alemanas), con el tercer rescate sólo se ganó tiempo.

Para Janning, ese programa de salvamento fue “poco más que un balón de oxígeno financiero para Grecia”. También lo fue para Europa, que durante año y medio pudo concentrarse en lidiar con otra crisis mayor, la de los refugiados. Ahora, las decisiones navideñas de Tsipras han vuelto a poner sobre la mesa una problemática económica griega que, a la vez, lo es europea. Lo suele apuntar la canciller cuando habla de los problemas de la moneda única: “si falla el euro, falla Europa”.

NECESIDAD DE REFORMAS A NIVEL EUROPEO

“Todavía estamos hablando de la crisis griega, que es en realidad una crisis de Europa que comenzó hace ya años y, en Europa, no ha cambiando nada. Ninguna de las grandes reformas que se necesitan en Europa han sido implementadas”, dice Boehnke a este periódico. De ahí que según Jan Peter Schemmel, economista de la Corporación Alemana para la Cooperación Internacional, una agencia pública, opine en declaraciones a EL ESPAÑOL que “existe la posibilidad de que sigamos en el mismo punto de aquí a tres años”. Alude así a la posibilidad de un cuarto rescate a Grecia si éste es necesario.

Para Europa, soluciones permanentes a problemas como los de Grecia siguen siendo difíciles de concebir. Especialmente ahora que Francia se prepara para vivir una seguramente convulsa elección presidencial. Según las encuestas, la candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen, llegará a la segunda ronda de esos comicios, que tendrán lugar en mayo. Alemania, por su parte, celebrará elecciones generales el próximo otoño. Los políticos de ambos países priorizarán en los próximos meses la agenda nacional a la europea.

GESTIONAR LAS CRISIS CON LO QUE HAYA

Según expone a EL ESPAÑOL Daniel Gros, director del área de economía y finanzas del Centro de Estudios Políticos Europeos (CEPS), un think tank con sede en Bruselas, en este año y medio de pausa de la crisis griega podría haberse empleado en completar la “unión bancaria con un sistema de seguros de depósitos europeos”. No ha sido así. Sin embargo, para él, “la crisis del euro no requiere una acción inmediata de la UE, esto no quiere decir que todo vaya bien y sea perfecto, pero se va a gestionar con lo que haya”.

Las ideas, sin embargo, parecen no escasear. En Alemania, el vicecanciller y ministro de Economía Sigmar Gabriel planteaba en su última visita a Atenas el pasado mes de junio que “a la zona euro debe llegar un sistema en el que las reformas se incentiven con ayuda e inversiones”. Norbert Spinrath, diputado y portavoz para Asuntos Europeos del Partidos Socialdemócrata de Alemania (SPD) apunta a este periódico que la UE “necesita nuevos instrumentos para prevenir otras crisis que puedan desestabilizar Europa”.

“Necesitamos una profunda unión fiscal, una profunda unión política”, porque “no es aceptable que todas estas crisis, en España, Irlanda, Chipre, Portugal o la más reciente de Grecia se hayan resuelto siempre a las tres de la mañana en una oscura habitación en Bruselas”, abunda el político del SPD.

EL FANTASMA DEL 'GREXIT'

Al tercer rescate griego se llegó después de que el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, advirtiera amenazantemente que el 'grexit' – la salida de Grecia de la UE – podría “ser el mejor camino” para el país mediterráneo. Esa eventualidad es “algo horrible para Europa, Grecia y Alemania, porque implicaría que muchos millones de euros se perderían de forma definitiva”, según dice a este diario Sven-Christian Kindler, diputado y portavoz para cuestiones presupuestarias del partido ecologista germano Los Verdes. Incluso poco después de aprobarse el tercer rescate, Kindler veía al 'grexit' sobre la mesa.

En este sentido, el 'brexit' y la incertidumbre que rodea a sus consecuencias no son viento a favor para Grecia. “Desde hace tiempo en Berlín se viene considerando la idea de volver a una Europa pequeña, reconcentrada en Francia y Alemania, con el Benelux dentro si quieren y con otros participantes”, indica a este diario Franziska Augstein, periodista del Süddeutsche Zeitung y buena conocedora de la canciller, a la que ha seguido de cerca durante tres lustros. “Esta idea la tiene Merkel en la agenda”, asegura Augstein.

Debido a sus extraordinarios niveles de deuda, sería sorprendente ver que a Grecia le abren las puertas de esa “pequeña Europa”. Con todo, ésta no deja de ser una opción entre muchas futurible. Es la UE, todavía de 28, donde Tsipras y compañía tienen que resolver sus diferencias.