Lamine Yamal se lleva las manos a la cabeza.

Lamine Yamal se lleva las manos a la cabeza. REUTERS

Fútbol

Lamine Yamal (18), futbolista: "A lo primero mi madre sufría. En juveniles no jugaba porque el técnico veía un niño de 30 kilos"

El futbolista del Barça recordó sus difíciles comienzos, la protección de su familia y el cambio que ha vivido desde que es una estrella.

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C. S.
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El dorsal 10 del FC Barcelona siempre ha sido sinónimo de exigencia y legado. Por él han desfilado figuras históricas como Messi, Ronaldinho o Maradona, lo que lo convierte en uno de los números más emblemáticos del fútbol mundial.

En la actualidad, esa carga simbólica la asume Lamine Yamal, un jugador que ya no es un prometedor talento, sino que es ya una estrella con apenas 18 años.

Criado futbolísticamente en La Masía, el atacante se ha afianzado como una de las grandes referencias del conjunto azulgrana. A pesar de su creciente reconocimiento a nivel internacional, el extremo azulgrana mantiene un fuerte vínculo con sus raíces y evoca con frecuencia recuerdos de una infancia sencilla, marcada por la cercanía con su entorno.

En distintas entrevistas, el jugador ha dejado ver su faceta más personal, compartiendo aspectos cotidianos de su día a día. Entre ellos, anécdotas como levantarse de madrugada para comer galletas, un gesto que refleja su intención de preservar la normalidad en medio del foco mediático.

En una entrevista con José Ramón de la Morena en el pódcast Resonancia de Corazón, el delantero del Barça recordó: "En juveniles no jugaba porque el entrenador veía un niño de 30 kilos. Cuando empecé a jugar en el primer equipo, mi madre sufría porque era muy pequeño".

Lamine Yamal, durante el partido contra el Atlético de Madrid.

Lamine Yamal, durante el partido contra el Atlético de Madrid. REUTERS

Lamine explicó que, pese a no tener demasiados minutos en juveniles, todo empezó a cambiar cuando subía a entrenarse con el primer equipo. "Los que no jugábamos, subíamos al primer equipo el día que ellos entrenaban después de un partido. Hicimos un partido, ganamos 2-0, marqué gol y di una asistencia a Ansu", relató.

Aquella actuación llamó la atención del entorno de Xavi Hernández. "Òscar, el hermano de Xavi, me dijo: '¿Cómo puede ser que no estés jugando?' y yo le dije: 'Pues no sé'. Me dijo: 'Tú ten calma'". Desde entonces, comenzó a entrenarse más con los mayores y a entrar poco a poco en la dinámica del primer equipo. Sin embargo, todavía quedaban obstáculos.

Antes de uno de esos pasos decisivos, le trasladaron incluso que en el club tenían dudas sobre si darle la oportunidad porque todavía no había renovado. Su respuesta, según contó, fue muy clara: "Yo me voy a quedar en el Barça, que no hay ninguna duda, pero quiero jugar".

En casa, mientras tanto, la situación se vivía con una mezcla de orgullo y temor. Su madre veía que los jugadores del primer equipo eran mucho más fuertes físicamente y temía que el salto llegara demasiado pronto.

"Ella me decía: ‘No, que ellos son muy grandes y tú eres muy pequeño'", recordó Lamine. Pero él siempre tuvo una fe absoluta en sí mismo. "Le dije que no se preocupara, que si jugaba, iba a ser el mejor", explicó.

Su situación familiar

Más allá del fútbol, uno de los grandes pilares de la entrevista fue la relación con su madre, Sheila Ebana. Lamine habló de ella con enorme cariño y dejó varias frases que muestran hasta qué punto ha sido una figura esencial en su vida. "Mi madre no podía estar mucho conmigo por el trabajo, pero siempre me hacía la cena cuando venía por la noche", explicó.

También recordó con emoción algunos detalles de su infancia que siguen teniendo un gran valor para él. "Me compró la PlayStation 4, que para mí en ese momento lo era todo. Tuve la Play 2 y la Play 3 de segunda mano y la 4 ya fue la buena".

Esa memoria de los pequeños esfuerzos familiares conecta con otra de las decisiones que más orgulloso le hacen sentirse: comprarle una casa a su madre cuando empezó a ganar dinero. "Le pregunté a mi madre qué zona quería y eligió ella misma la casa. Para mí, ella es mi reina; es lo que más amo", afirmó.

En ese mismo sentido, añadió una reflexión muy reveladora sobre lo que significa para él haber mejorado la vida de los suyos: "Yo venía de estar en un piso donde la cocina y la habitación estaban en el mismo sitio. Veo a mi madre feliz, veo que mi hermano puede tener la infancia que yo hubiera deseado, y eso es lo que más me hace feliz".

Lamine también repasó los orígenes de su familia en España. Explicó que su abuela fue la primera en llegar desde Marruecos a Mataró y trabajó en tres turnos para poder traer después a su padre. Por parte materna, relató que su madre llegó desde Guinea a Barcelona con su abuela.

Sus padres se conocieron ya en España y comenzaron una vida marcada por la precariedad y el esfuerzo. "Empezamos a vivir en una residencia de padres jóvenes", recordó, antes de explicar que durante años vivieron en habitaciones prestadas hasta que sus padres se separaron