Álvaro Morata y Luis de la Fuente en un entrenamiento de la Selección.

Álvaro Morata y Luis de la Fuente en un entrenamiento de la Selección.

Fútbol

La metamorfosis de Morata en una Selección que ya juega sin 9: menos protagonismo en el campo, clave en el vestuario

Luis de la Fuente ha cambiado el rol del capitán: de titular indiscutible en la Eurocopa a no jugar ningún minuto en los últimos cuatro partidos.

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Álvaro Morata ha pasado a tener un papel residual en la Selección a pesar de ser un fijo en las convocatorias de Luis de la Fuente. El capitán no saltó al terreno de juego ante Bulgaria como tampoco lo hizo en la eliminatoria ante Países Bajos y en la final de la Nations League ante Portugal.

Su situación empieza a ser un tanto alarmante, aunque todo hace indicar que entre el madrileño y el seleccionador se ha producido una conversación donde se ha fijado el nuevo rol que tendrá el cuarto máximo goleador de España. 

"Yo a la Selección vengo aunque sea para llevar el material o para ayudar a Ladis -el jefe de prensa-, porque es lo que más feliz me hace", confesó Morata en la rueda de prensa previa al primer partido de la clasificación para el Mundial 2026.

El madrileño, que durante años ha sido la principal referencia ofensiva de la Selección, hoy se encuentra en una posición secundaria debido a la evolución táctica del combinado nacional.

España ya no centra su juego en la figura de un delantero clásico, un 9 de área capaz de fijar centrales y definir jugadas, sino que prefiere un planteamiento ofensivo basado en la movilidad, la llegada desde segunda línea y los ataques coralmente construidos, unos recursos que ofrecen Nico Williams, Lamine Yamal y Oyarzabal.

Un punto de inflexión

Esta filosofía, que ha ganado peso desde la llegada de De la Fuente, deja a Morata en un terreno incómodo: su perfil encaja menos con el libreto actual, en el que la presencia de extremos versátiles y centros creativos gana relevancia por encima de los delanteros tradicionales.

A este contexto deportivo se suma la inestabilidad que ha acompañado la carrera de Morata en los últimos años. Tras su salida del Atlético de Madrid, el delantero buscó nuevos horizontes en clubes como el Milan y el Galatasaray, pero no se ha sentido importante en ningún equipo y en los últimos días del mercado hizo las maletas de vuelta a Italia para fichar por el Como de Cesc Fábregas.

Morata, cabizbajo tras la final de la Nations League.

Morata, cabizbajo tras la final de la Nations League. Reuters

Hoy, la situación deportiva de Morata es compleja en la selección. Sus 37 goles en 86 partidos suponen un registro extraordinario, pero tiene a Oyarzabal muchos cuerpos por delante. El delantero de Real Sociedad (17 goles, 11 con De la Fuente) es el duelo de la posición de ariete.

Pero a Morata le aprietan Ferran, Samu, Ayoze, la variante de Dani Olmo en la delantera y lo que pueda pedir paso desde la sub 21.

Sin embargo, estos cambios no han contribuido a afianzar su figura en la élite europea, lo que ha repercutido también en su estatus en la selección.

España siempre miró a Morata como un jugador capaz de responder en las grandes citas, pero sus constantes mudanzas y la falta de continuidad en un proyecto sólido lo han debilitado en términos de confianza y ritmo competitivo.

Aun así, Luis de la Fuente mantiene su confianza en él como parte esencial del grupo. Morata, que desde sus primeros años con la absoluta asumió responsabilidades en momentos de presión, es visto como un líder y su presencia es positiva para los más jóvenes debido a su veteranía.

Dentro del vestuario, su experiencia y su talante conciliador son valores muy apreciados por Luis de la Fuente. Y es que el seleccionador entiende que, aunque sobre el campo no esté siendo determinante, fuera del terreno de juego el delantero cumple un papel estratégico: une, orienta y transmite oficio a quienes van llegando a la selección.

Álvaro Morata, tras fallar su penalti en la final de la Nations League ante Portugal

Álvaro Morata, tras fallar su penalti en la final de la Nations League ante Portugal Reuters

Es evidente que su relación con la Selección Española ya no pasa por los goles o las titularidades, sino por un rol más discreto y profundo, vinculado a lo humano y lo emocional.

Morata es hoy símbolo de resiliencia, alguien que acepta con profesionalidad su pérdida de protagonismo sobre el césped, pero que no deja de sostener a sus compañeros desde la trinchera invisible del vestuario.

España ha variado su estilo de juego, y en ese viraje la figura de un delantero referencia parece menos necesaria. Sin embargo, mientras otros ocupan los focos en el frente de ataque, Álvaro Morata sigue siendo indispensable por lo que representa, aunque su suplencia se prolongue partido tras partido.