Mario Ricardo entrenando. Foto: Twitter (@MarioEn08845319)

Mario Ricardo entrenando. Foto: Twitter (@MarioEn08845319)

Fútbol FÚTBOL

La conmovedora historia de Mario Ricardo, futbolista tuerto que opta al Puskas

  • Jugando con un club de Tercera División, marcó un golazó a Cerro Porteño en la Copa de Paraguay.
  • Fue fichado por el Sol de América, de Primera División.
  • Su historia se ha viralizado.

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Las mejores historias vienen de donde menos se espera. En este caso, de Paraguay, y más concretamente, de su fútbol más humilde. El Cristóbal Colón es un modesto club que juega en la Tercera División del país sudamericano. No obstante, en la Copa de Paraguay, que enfrenta a los equipos de las tres primeras categorías del fútbol guaraní, le tocó jugar contra Cerro Porteño, uno de los mejores clubes de Paraguay.

Un '10' tuerto

El encuentro finalizó con victoria por 3-1 para Cerro Porteño, pero hubo un nombre que eclipsó toda la atención: Mario Ricardo. Este centrocampista, capitán del Cristóbal Colón y con el dorsal 10 a la espalda, marcó un auténtico golazo que supuso el momentáneo empate a uno en el minuto veinte. Un sombrero a un defensor con la pierna izquierda para después empalmar de volea con la derecha, superando al portero y anotando una vaselina desde fuera del área por toda la escuadra.

Al término del partido, incluso el presidente de Cerro Porteño, Juan José Zapag, bajó al campo para felicitar al autor de semejante tanto, candidato sin lugar a dudas al Premio Puskas que se otorga al mejor gol del año. Fue entonces cuando saltó la sorpresa: Mario Ricardo es tuerto.

El gol de su vida

El futbolista, de 28 años, perdió el ojo izquierdo en su niñez, fruto de un accidente, pero afirma que nunca tuvo problemas para jugar. Cobrando habitualmente treinta dólares por partido, el duelo ante Cerro Porteño le permitió ingresarse 300 dólares. Y no solo eso, sino que apenas 24 horas después de marcar el gol del año en Paraguay, el Sol de América, club de Primera División, anuncio su fichaje.

De esta forma, en apenas unos días, la vida le cambió por completo a Mario Ricardo. Confesó que su abuelo es hincha del Sol de América, aunque a él le 'tiran' más otros colores: los de Cerro Porteño, el club al que marcó el gol de su vida y con el que se volverá a enfrentar en la máxima categoría del fútbol paraguayo.