Primoz Roglic, en el inicio de La Vuelta a España 2026.

Primoz Roglic, en el inicio de La Vuelta a España 2026. Reuters

La Vuelta

Primoz Roglic, 36 años: "Las cosas que hacía a los 7 años como saltador de esquí no las pueden adquirir otros ciclistas"

El ciclista esloveno, del equipo Red Bull-BORA-Hansgrohe, tiene un pasado curioso antes de su tardío salto al ciclismo profesional.

Más información: Enric Mas se lleva una etapa clave tras el adiós de Pogacar: la ilusión del ciclismo español tras 11 años sin ganar una grande

Jorge Pacheco
Publicada

En el fragor de La Vuelta 2026, la carretera vuelve a poner a prueba la leyenda de Primoz Roglic. A sus 36 años, el esloveno se encuentra ante una oportunidad de oro para agrandar un palmarés que ya es parte de la historia grande del ciclismo.

Tras el inesperado abandono de Tadej Pogacar, el líder del Red Bull-Bora-Hansgrohe se ha consolidado como uno de los grandes candidato al título en un aparente duelo directo y apasionante contra Enric Mas.

Para Roglic, La Vuelta nunca ha sido una carrera más; ha sido su territorio de redención personal, el escenario donde ha forjado sus mayores gestas y donde ya ha saboreado la gloria en múltiples ocasiones.

Sin embargo, el camino de Roglic hacia la cima del ciclismo mundial rompe todos los moldes tradicionales. Para entender su asombrosa longevidad y su capacidad de resistir ante las caídas y la presión de los rivales más jóvenes, es necesario remontarse a las declaraciones que el corredor realizó tras su convulso año 2024.

En una reveladora entrevista concedida al canal FloBikes después de ganar La Vuelta con su entonces nueva estructura, el esloveno analizó los cimientos de su carrera y defendió la ventaja competitiva de su inusual pasado.

Lejos de considerar su tardío debut en el ciclismo profesional como una desventaja que justifique sus accidentes, Roglic reivindicó la rica preparación física de sus años en el aire.

Ante los micrófonos, fue rotundo sobre lo que le diferencia del resto de competidores en el pelotón: "Las cosas que hacía desde los 7 hasta los 22 años, ellos nunca las podrán experimentar o adquirir. Como saltador de esquí, haces muchísimas cosas de coordinación, acrobacias y todo tipo de cosas".

Primoz Roglic, en el hotel que albergó a los ciclistas de La Vuelta.

Primoz Roglic, en el hotel que albergó a los ciclistas de La Vuelta. EFE

Esa agilidad extrema y ese sentido del equilibrio en condiciones límite, forjados en las rampas de nieve, son los que hoy le permiten salvar situaciones extremas sobre el asfalto.

Su transformación, que parece sacada de una novela de ficción, comenzó de la forma más rudimentaria posible cuando decidió dar un giro radical a su vida: "Empecé a soñar con ser ciclista cuando tenía 22 o 23 años. Vendí mi moto, una KTM 125, y me compré por primera vez una bicicleta de carretera".

Hoy, en plena disputa de La Vuelta 2026, aquel temerario saltador que cambió la gasolina por los pedales busca un nuevo triunfo histórico. Con Mas acechando y sin la sombra de Pogacar, Roglic se apoya en esa coordinación innata y en una fortaleza mental inquebrantable.

A sus 36 años, sigue demostrando que la destreza adquirida en la nieve le otorgó una longevidad y una resistencia únicas, cualidades imposibles de replicar para quienes solo han conocido las dos ruedas desde la infancia.