Llega al catálogo de Disney+ la última de las películas del Universo Cinematográfico de Marvel. Unas películas que son relojes suizos. Es raro que una de ellas no funcione. Siguen un mecanismo a prueba de bombas que ha logrado una legión de millones de fans. Tienen la habilidad de crear espectaculares de acción, introducir la dosis justa de emotividad, dar la capacidad de lucimiento a cada uno de sus héroes y una narrativa que siempre responde al mismo esquema y que siempre despliega los lazos necesarios para enlazar con la siguiente aventura. Y si algo funciona, ¿para qué vamos a tocarlo?

Quizás porque en Marvel saben que de vez en cuando hay que probar cosas diferentes hacen pequeños experimentos -lo justo, para que nadie se enfade-. Lo fue en su momento Guardianes de la Galaxia, que dieron a James Gunn la posibilidad de crear una space opera mucho más autoconsciente y paródica; e incluso la primera aventura de Doctor Extraño, con una apuesta visual que se salía de lo visto hasta ese momento en el universo cinematográfico más rentable del cine reciente.

En un universo con las normas tan marcadas es un lujo que nos llegue una película como Eternals, que para lo bueno y para lo malo no se parece a ninguna película de Marvel que hayamos visto hasta el momento. Seamos sinceros, Eternals es excesiva, hiperbólica, narrativamente errática y con el punto new age que Chloé Zhao imprime a todos sus trabajos, y sin embargo uno no puede apartar la mirada de ella. Porque lo que uno está viendo en cada fotograma es la película de Marvel más libre, arriesgada y diferente que se ha hecho. Uno sólo puede aplaudir que el estudio haya dado 200 millones de dólares a Chloé Zhao para hacer la película que le ha dado la gana.

Eternals es personal en su apuesta visual, con esas escenas cósmicas que parecen inspiradas por el nacimiento del universo de El árbol de la vida, hasta en sus apuestas temáticas. Nadie puede negar que es un filme de Chloé Zhao, cineasta humanista que ya había defendido su amor por la comunidad por encima del sistema en Nomadland y que aquí lo lleva a una dimensión superior, a una pelea entre dioses por defender a los humanos. Hay una línea muy interesante en Eternals que los filmes de superhéroes nunca se habían atrevido a afrontar: ¿por qué un superhéroe no hace nada para evitar una guerra mundial? Aquí es el debate que centra todo.

Por supuesto está el tema de la diversidad. Muchos acusarán a Zhao de puro postureo de anuncio, pero la importancia de presentar a un grupo de superheroínas que representen a todas las razas, etnias, culturas -tenemos hasta la primera superheroína sorda- y hasta opciones sexuales es una declaración de intenciones. Todo ello, en el mejor marco para la normalización posible, un filme de Marvel y Disney que se va a ver en millones de pantallas. Zhao no subraya, solo normaliza y presenta.

'Eternals'.

Hay otro tema que hace que Eternals sea una película única y más interesante que todos los blockbusters hechos con escuadra y cartabón que nos llegan cada semana, y es su reflexión sobre los procesos colonizadores. O mejor, su forma de ser crítico con ellos. Los eternos no son más que unos colonizadores que llegan a la tierra e imponen su cultura y su tecnología. “ La lucha por nuestro mundo es eterna”, dice la frase promocional del filme, y nos presenta al primer colonizador que se ejemplifica, además, en la figura de ellos que siempre sigue las normas de sus superiores en sus afanes conquistadores: el prototipo de salvador blanco.

En un filme que salta constantemente de país en país sólo hay que ver en cuáles decide Zhao colocar la trama: Irak (un país invadida), India (colonia británica) y un momento crucial en el que se discute sobre la necesidad de intervenir o defender que ocurre en plena conquista de América mientras uno de los protagonistas dice claramente que lo que está ocurriendo es un genocidio. Incluso yendo un poco más allá, la llegada de la nave d los eternos, con esa forma triangular nos remite a un barco llegando a las Américas.

La posición de Zhao y de la película es clara, y responde al humanismo de la directora: uno elige si hacer caso a su rey o su dios o defender las tribus y naciones ante el invasor. Ella apuesta por lo segundo, por la convivencia y no la imposición, y es en ese mensaje arriesgado y llevado hasta sus últimas consecuencias donde Eternals consigue ser un filme de superhéroes que no se parece a ninguno, y esta vez para muy bien.

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