La fórmula la conocemos de sobra. Chico conoce chica, chica pasa de chico, se conocen, se enamoran, y viven felices y comen perdices. La hemos visto mil veces. Hay pequeñas variaciones. Él puede ser el tipo más popular del instituto y ella el patito feo. Incluso el puede ser un ‘putero’ y ella una prostituta. Pero hay algo que no cambia. Él es un chico y ella una chica. La comedia romántica siempre ha mostrado el amor heterosexual.

Noticias relacionadas

Pero en los últimos años la cosa empieza a cambiar. Esta navidad llegó La estación de la felicidad, donde Kristen Stewart y Mackenzie Davis daban la vuelta a otro clásico del género: conocer a los suegros. En este caso eran dos jóvenes lesbianas las que debían vivir ese paso traumático, algo que con una familia conservadora se convertía en todavía más trágico… y cómico.

Quien tenía una deuda pendiente con el colectivo LGTB era la comedia romántica adolescente. Esa que hemos visto en 10 razones para odiarte y que en los 90 hizo que millones de chavales y chavalas forraran sus carpetas con los actores y actrices del momento. Siempre chico y chica… Hasta ahora. El cambio viene desde Irlanda, donde el director David Freyne ha ambientado Dating Amber, una encantadora película que rompe moldes y demuestra la importancia de los referentes.

'Dating Amber'.

El chico conoce a chica se mantiene, pero él es gay y ella lesbiana, los dos son adolescentes en un colegio católico en la Irlanda de los 90, donde reconocer abiertamente la homosexualidad era motivo de burla. Ellos fingen para evitar el qué dirán, pero el amor surge en forma de una amistad con la que encontrarán la valentía de ser quiénes son realmente.

Graciosa, con encanto, un puntito de crítica y dos actores que se comen la pantalla, Fionn O'Shea y Lola Petticrew, que se ponen en la piel de unos personajes que el director conoce muy bien, ya que Dating Amber es una película que se basa en su vida como joven gay en un pueblecito irlandés. “Es bastante autobiográfica, yo era gay, tenía una amiga que luego reconoció que era lesbiana y me crié en esa época”, cuenta el director a EL ESPAÑOL.

La elección de esa época viene dada por sus propias memorias, pero también por un contexto histórico importante. En el año 95, Irlanda votó en referéndum el divorcio, y “la homosexualidad acababa de ser descriminalizada”. “Éramos un país hiperconservador y muy católico, pero era el principio de una nueva era para el país. Para un joven daba mucho miedo vivir tu sexualidad con libertad, porque no es que solo fuera tabú, sino que durante tu niñez estaba directamente prohibido, y eso daba mucho miedo”, explica Freyne.

Los que financian cine son muy conservadores, tienen miedo a que no vendan su película en todo el mundo y que en Rusia o en China no la compren porque es una historia 'queer'

A pesar de estar ambientada hace 25 años, la historia sigue siendo “universal y tiene resonancia en todos los jóvenes, porque es sorprendente cuanta gente 'queer' actualmente se identifica con ella, y eso no lo esperaba del todo pero es muy relevante y demuestra que esto todavía pasa y que vivimos en un mundo muy heterosexual y muy conservador”. También los propios actores reconocieron durante el rodaje que se sentían muy identificados, porque “aunque hayan cambiado muchas cosas en Irlanda, todavía hay mucha presencia de la iglesia, y hay mucho bullying y mucha homofobia, así que tenemos mucho trabajo por hacer”.

Dating Amber no se avergüenza de ser una comedia romántica, de hecho su director reivindica el género sin problemas, pero pide actualizarlo: “Lo que quería hacer era hacer una película de dos géneros que me encantan, que son la comedia romántica y las películas de adolescentes, y ponerme en el centro de la historia, hacer una de esas películas pero con chavales 'queer', y por eso la hice. Me encanta que digan que es una historia de amor, que se vea como una comedia romántica, es Titanic. Quiero celebrar esa amistad esa persona que te ayuda a encontrarte a ti mismo”.

Por desgracia películas como Dating Amber son excepciones, algo que para David Freyne cree que corresponde a que “los que financian son muy conservadores, tienen miedo a que no vendan su película en todo el mundo y que en Rusia o en China no la compren porque es una historia 'queer', así que para ellos es más fácil financiar películas que no tengan personajes 'queer' y creo que es por ese motivo por el que hay pocos protagonistas 'queer' en películas de presupuestos importantes”.