Cuando una actriz tiene 71 años, tres Oscar, el reconocimiento de todo el mundo y muchos millones en el banco, lo que suele hacer es descansar. Estar en casa, leer guiones y elegir esas películas con las que puede lucirse. Dramas intensos, papeles complejos, directores imposibles… Pero Meryl Streep no es de esa pasta. Ella va a otro ritmo, el que sólo ella marca. En cuanto ha visto que tenía ganado el respeto de todos y que la industria estaba a sus pies, ha decidido que era el momento de pasárselo bien. Ojo, siempre lo hizo, y ahí hay películas tan lúbricas como La muerte os sienta tan bien.

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Pero que alguien con esa fama de intensa, que ha arrasado con interpretaciones como las de La decisión de Sophie o Los puentes de Madison, se preste tanto a jugar y a pasárselo bien es digno de agradecer. Quién iba a decir que Meryl Streep aceptaría protagonizar Mamma mía, o ponerse el pelucón más imposible para Steven Soderbergh, o hacer de bruja mala en Into the woods… Pero lo mejor viene ahora, su papel de diva de Broadway egocéntrica que busca ser el centro de atención en The prom, el musical de Ryan Murphy que adapta el éxito de Broadway del mismo nombre

Su Dee Dee Allen parece un trasunto de Patti LuPone, y Streep demuestra que sabe dónde está en cada momento. En un musical que se enorgullece de ser hortera y LGTB. Pero ella deja claro que no tiene nada que ver con su personaje. Lo dijo en un encuentro con la prensa organizado por Netflix y al que pudo acudir este periódico. "Fue una exageración interpretar a alguien tan vanidoso y tan exagerado, un narcisista. No sé de dónde lo saqué", bromeaba.

"Me encanta interpretar a ese personaje. Probablemente soy todas esas cosas, pero no soy una diva", insistía la protagonista de La dama de hierro, que puede optar de nuevo al Oscar por este divertido papel. "Me encantaba interpretar a alguien que entra y piensa que es la dueña de la habitación. Es tan divertido. Todo el mundo se burla de ella y eso también fue divertido", añadía. Para ello reconoce que se inspiró en sus amigas y amigos de la industria: "Me inspiré en todas mis amigas que son divas, y no solo en las mujeres”.

The Prom.

En el encuentro con la prensa también estaba el resto del reparto y Ryan Murphy, director de series como Glee, y siempre concienciado por la visibilización del colectivo LGTB, que explicó que para él esta obra es importante, ya que es del mismo lugar que la joven protagonista, a la que le prohíben ir al baile de final de curso por ser lesbiana. "De joven, me hubiera gustado ver una película como esta. Desearía no haberme sentido tan solo en mi vida cuando era pequeño. Cuando vi el musical por primera vez, me sentí muy identificado con él porque, al igual que el personaje de Emma Nolan, yo también soy de Indiana. Tuve una sensación muy similar en la que buscaba un lugar al que pertenecer, buscaba el apoyo de mi comunidad", dijo con sinceridad.

Para el autor de Pose o American Horror Story, es importante que el filme llegue a Netflix, donde la podrán ver muchas personas que se sentirán inspirados por esta historia. "Pensé que sería una buena película para hacer en Netflix porque 200 millones de personas en todo el mundo puede verla, puede ver este mensaje, incluso en países donde no se puede ser gay, o donde pueden matarte por ello. Es un mensaje de alegría y tolerancia el que queremos transmitir", explicaba.

Un mensaje que tiene todas las papeletas para convertirse en un éxito en Netflix, e incluso para arrasar en los Globos de Oro, donde les encantan los musicales, les encanta Meryl Streep y les pirran las estrellas, y en The prom hay un montón, porque también cantan y bailan Nicole Kidman, Kerry Washington, Keegan Michael Key, James Corden, Ariana DeBose, Andrew Rannells y la recién llegada Jo Ellen Pellman.