El Festival de Málaga se ha caracterizado por descubrir nuevas miradas de nuestro cine. De aquí salió Carlos Marqués-Marcet, que presentó su ópera prima, 10.000 km, en el certamen, arrasó con todo y volvería a ganar el año pasado con su tercer filme. También ganó el premio gordo Carla Simón, por Verano 1993, y confirmó a Elena Trapé con su segunda obra, Las distancias. En su edición más extraña, retrasada desde marzo por el coronavirus y sin alfombra roja ni las míticas multitudes de jóvenes pidiendo autógrafos y fotos, ha confirmado que su fuerte es ese, el encontrar diamantes en brutos. Esta vez el turno ha sido de Pilar Palomero, que con Las Niñas se ha llevado la Binzaga de Oro a la Mejor película.

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Pocos dudaban de que lo lograría. Desde su paso el primer fin de semana era la favorita y era, además, la mejor película de toda la sección oficial. Las niñas es el relato de una España, la de 1992, que se creía moderna, pero que arrastraba el poso de cuatro décadas de dictadura que no se terminaba de quitar. Llegaron los Juegos Olímpicos, la Expo, pero muchas niñas vivieron una educación religiosa basada en valores completamente antiguos que chocaban de forma frontal con lo que veían fuera y con lo que sus cuerpos experimentaban. Un retrato de iniciación que ya enamoró en la Berlinale y que sale disparado para los próximos Goya. Primero, se verá en salas el próximo 4 de septiembre. Además, Las niñas logró el premio a la Mejor Fotografía y el Feroz Puerta Oscura entregado por la Asociación de Informadores Cinematográficos.

La otra Biznaga de Oro, la que corresponde al cine latino, no estaba tan clara, aunque también ha ido a parar a una de las favoritas, Blanco de Verano, que es la que más menciones acumuló, ya que también ganó los premios al Mejor guion y al Mejor actor secundario. El silencio del cazador, un western que también convenció, se llevó los premios al Mejor actor para sus dos protagonistas -Alberto Amman y Pablo Écharri- y mejor montaje.

Fotograma de Tres Veranos.

No se lleva el de Mejor actriz que muchos daban a Candela Peña por su excelente trabajo en el filme. Se lo ha quitado otra española, Kiti Mánver, que además de ganar un premio honorífico se ha hecho con el de Mejor interpretación protagonista por El inconveniente, exaequo con Regina Casé, por Tres VeranosEl inconveniente, la comedia de Bernabé Rico que también se llevó el del público, el Asecan a la Mejor ópera prima y el del Jurado Joven.

Una de las presencias más destacadas de esta edición (aunque de forma virtual), fue la de Arturo Ripstein, que recibió un premio honorífico y presentó su nuevo filme, El diablo entre las piernas, que además le valió el galardón a la Mejor dirección.

La que se fue de vacío a pesar de ser una de las grandes favoritas de la crítica fue Los europeos. La adaptación de la novela de Rafael Azcona por parte de Víctor García León, hijo de su gran colaborador José Luis García Sánchez, se ha ido de vacío. Ni si quiera los actores, los excelentes Raúl Arévalo y Juan Diego Botto como esos dos burguesitos en pleno franquismo, han conquistado al jurado. Una pena.

Una edición extraña. Celebrada en agosto en vez de marzo por el coronavirus y que ha visto cómo varias de las señas de identidad del certamen se veían tocadas. En Málaga eran normal las marabuntas de fans esperando en la entrada del hotel donde se hospedan las estrellas, las colas para conseguir un autógrafo de sus ídolos, cosas que no han podido ocurrir por la emergencia sanitaria. Pero Málaga ha sobrevivido, y ha encontrado una nueva mirada para nuestro cine.