La Guerra de Vietnam siempre se ha contado desde el mismo punto de vista. No sólo desde el de los americanos, en este caso perdedores de un conflicto infame, sino desde el del soldado blanco que iba a una guerra cruel y veía las mayores aberraciones en un conflicto que ni él mismo entendía y al que habían acudidos engañados por su gobierno. La muerte, la violencia, el estrés postraumático… lo hemos visto en obras maestras como El cazador o Apocalypse Now. Pero, ¿dónde estaban los negros en el conflicto? Es cierto que Coppola incluye secundarios afroamericanos, pero, ¿cómo lo vivieron ellos, que además eran mandados en primera línea casi como escudo humano?

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No es una pregunta baladí, ya que aquella guerra que se extendió durante dos décadas coincidió en el tiempo con la lucha de los derechos por las personas de color en EEUU. Muchos de los que salían a las callas eran luego mandados a la trinchera a luchar contra el comunismo. ¿Qué sentido tenía pedir igualdad de derechos y el final del racismo si luego ibas a matar a aquellos que tenían otro color y otros ideales? Y esa es la pregunta que está en el centro de Da 5 bloods: hermanos de armas, la nueva película del inimitable Spike Lee.

Lee se encuentra en un momento de gloria. Tras varios años de capa caída y sin enganchar un filme relevante o con buena crítica, resucitó con Infiltrado en el Ku Klux Klan, que le llevó al segundo premio en Cannes y el Oscar al Mejor guion adaptado. Fue la urgencia, la necesidad de contar lo que ocurría en EEUU actualmente lo que le hizo crear una comedia negra llena de rabia, mordiente político y vibrante. Era obvia, nada sutil, y no pretendía serlo. Era un puñetazo al auge de la extrema derecha, del racismo y a la presidencia del “agente naranja”, como se refiere a Trump.

Esas motivaciones son las que están detrás de este filme, que cuenta cómo los negros eran mandados a una máquina de muerte, igual que les estaban matando en las calles. No importaban y no importan. El concepto detrás del filme es potente, original y de rabiosa actualidad, y no duda en vincular lo que ocurrió entonces con lo que ocurre ahora mismo. Como si de un visionario se tratara él termina con el movimiento Black Lives Matter dejando muy claro que los negros siguen siendo asesinados en EEUU y que esto es una revolución.

Spike Lee reúne a cuatro veteranos de color que deciden volver a Vietnam para honrar a un hermano caído -y para recuperar un maletín lleno de lingotes de oro-. Llegan a un país completamente diferente al que conocieron. Un país que ganó la guerra entonces pero que perdió contra el capitalismo. Los Mcdonalds han llegado y todo demuestra que aquel conflicto no sirvió de nada. Ese regreso sirve para explicar sus traumas, lo que vivieron, y para lanzar las redes de su mensaje político.

Fotograma de Da 5 bloods

En su primera media hora Da 5 bloods es un torbellino. Activista, divertida, frenética, saltando la narrativa convencional para realizar insertos sobre los luchadores contra el racismo del momento. Explicaciones que contextualizan su historia y la enriquecen. Estos cuatro hombres son la historia reciente de EEUU, y su unión una excusa para hablar de cómo la historia se repite una y otra vez. Lo que viene a continuación es otra película, una de aventuras que coloca como protagonistas a aquellos que nunca lo son: hombres negros de más de 60 años. La decisión de que sean ellos mismos los que se interpreten en sus recuerdos, en plena guerra de Vietnam, es divertida y original, pero el resto del filme es una película de acción sobre cuatro amigos en busca de redención. Esa ya la hemos visto más veces, y aquí se alarga durante dos horas y media del todo innecesarias.

Da 5 bloods recupera el pulso en su parte final, donde Spike Lee recupera el punch político y trenza las dos vertientes de la historia. Lo hace haciendo dialogar el pasado con el presente en un cierre emocionante y que resume perfectamente lo que quería conseguir con esta película. Nadie puede acusar al director de no ir de frente. Va a calzón quitado, y eso se agradece. Lleva décadas haciéndolo y ahora sabe que se necesitan voces, referentes y películas que digan que las vidas negras importan tanto como las blancas. Sólo por eso su nueva obra merece un visionado.