Los caminos del algoritmo sin inescrutables. Nadie sabe cómo es posible que películas y series sin nada de promoción lleguen a los usuarios de forma masiva. Los ránkings de las series y películas más vistas de Netflix son impredecibles, pero gracias a ellos productos que nadie conoce se convierten en pequeños fenómenos de masas. Quién iba a pensar que en plena pandemia una miniserie sobre una joven que escapaba de una comunidad judía ultra ortodoxa se fuera a convertir en la serie que había que ver.

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Estoy seguro que nadie contaba con que una película de acción protagonizada por estrellas de segundo nivel y que nadie conocía hasta ahora se colara en lo más alto del top ten de Netflix en todos los países del mundo. Se llama Los últimos días del crimen, y lleva más de una semana en los primeros puestos del ránking, lo que provoca, además, un efecto llamada para el resto de usuarios. ¿Qué película es esta que está en el número 1 y no conozco? Se preguntan muchos mientras dan al play para descubrirla. Es la pescadilla que se muerde la cola, y quizás la mejor campaña de promoción posible para Netflix, que ha descubierto como destacar de su cajón desastre filmes en los que no ha habido jornadas de promoción ni inversiones millonarios en anuncios.

El resultado es que una película que parecía condenada a morir sepultada por estrenos mucho más potentes ha sacado cabeza y se ha convertido en su último fenómeno sorpresa. Lo ha logrado a pesar de la opinión de la prensa sobre el filme, que la han destrozado sin piedad. En la web Rottentomatoes, que mide el número de críticas positivas de cualquier título, el resultado es de un 0%. No hay ninguna que la salve. En otra de las biblias online, la web Metacritic -que da una nota sobre 100 en función de todas las críticas publicadas-, no ha ido mucho mejor: un 16 sobre 100. Pero eso a la gente no le ha importado, y en estos momentos lo que quieren es un filme palomitero de acción con el que desconectar de todo -aunque muchos le acusan de su larga duración de casi dos horas y media-.

Fotograma de la película.

Los últimos días del crimen es una adaptación del cómic del mismo nombre escrito por Rick Remender y dibujado por Greg Tocchini. Para su versión cinematográfica, en Netflix optaron por un viejo conocido de la casa, Karl Gajdusek, productor de la primera temporada de Stranger Things y guionista de Oblivion, el filme de ciencia ficción protagonizado por Tom Cruise. En la silla del director Oliver Megaton, especialista en el género con obras como las dos secuelas de Venganza -el thriller en el que Liam Neeson se liaba a dar palos para recuperar a su hija secuestrada-.

Pero, ¿de qué va Los últimos días del crime? Digamos que es un thriller de acción en un futuro distópico. Una fecha no muy lejana en la que el gobierno de EEUU planea acabar con todo el crimen y los delitos gracias a una señal que afecta al cerebro y que activará próximamente, algo que llevará al protagonista, Graham Bricke (Édgar Ramírez), un criminal de guerra que nunca consiguió superar la muerte de su hermano, a planear un último gran robo con el que despedirse para siempre de la delincuencia y con unos cuantos millones en la mochila. Lo que viene después es una sucesión de persecuciones, tiros, traiciones, giros imposibles, muertes, sangre y todo lo que el espectador pueda pensar.

Fotograma de la película.

Lo que sorprende del filme es el reparto. Si en otros thrillers de Netflix han apostado por estrellas como Chris Hemsworth, aquí optan por un nombre más asociado al cine independiente internacional: Édgar Ramírez. El venezolano es más conocido por participar en filmes de nombres como Olivier Assayas o Pablo Trapero, además de haber interpretado a Gianni Versace en la miniserie de Ryan Murphy por la que fue nominado al Emmy. También había coqueteado con blockbusters de Hollywood, pero no es el típico nombre en quien confíes un pelotazo de acción. A su lado, como secundario, Michael Pitt, el actor que parecía que se iba a comer el mundo tras Soñadores de Bertolucci y que estaba bastante desaparecido.

Un reparto tan atípico como el propio éxito del filme que demuestra que la gente está ansiosa por consumir películas y series, y han descubierto en las plataformas un cajón sin fondo en el que dejarse perder.