El temporal Gloria asolaba este fin de semana ciudades españolas. Entre ellas, Málaga. En la misma localidad el huracán Dolor y Gloria arrasaba en los Premios Goya. Una triste casualidad que recordaba su director, Pedro Almodóvar, después de la ceremonia, acompañado del resto de premiados del filme, y con un arsenal de cabezones en sus manos. Más tranquilo y cerca de las tres de la mañana, el realizador aguantaba para hablar con la prensa después de los nervios y de emocionarse hasta la lágrima en algún momento.

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Por primera vez la Academia de Cine le reconoce en las tres categorías reinas, película, guion y dirección; y le convierten en el director que más veces -cuatro- ha conseguido el premio al Mejor filme del año. Otras veces le habían ‘quitad’ el de Mejor guion, como cuando Volver perdió en esa categoría frente a El laberinto del fauno o Todo sobre mi madre mordió el polvo contra Solas. Por eso, a pesar de que ese galardón fuera un buen indicativo, prefirió no fiarse.

“Yo siempre recuerdo que fue por un guion por lo que gané un Oscar y, no recuerdo si fue nominado, pero desde luego que no gané el Goya por él, así que mi relación con la categoría no era para pensar que estaba todo hecho. Me ha sorprendido cada uno de los siete y me he alegrado muchísimo con cada uno de ellos, pero es parte del juego, aquí la veteranía no cuenta y me he sentido tan emocionado como si acabara de debutar”, decía el director.

Almodóvar aprovechó cada subida al escenario para recoger un Goya para pedir cosas al presidente del Gobierno, que acudió a la ceremonia. Primero le recordó que iba a ser el coautor del guion del país los próximos cuatro años, y después le dejó claro que hay un tipo de cine, el más pequeño, que corre peligro. “Estamos en un momento en el que nada es como hace 15 años. Creo que, de todo el espectro que incluye el cine, el más frágil es el que he llamado independiente, ese que nace de la necesidad de hacerlo y que no está incluido en las plataformas ni en las televisiones, no es lo que piden, y esa franja a mí me parece importantísima, y es la más frágil, la que corre el peligro de desaparecer”, explicaba.

Reconocía que tuvo nervios al hablar de tú a tú al presidente, pero que lo hizo con necesidad. “El Estado debe protegerlo, porque nos da vergüenza decir al Estado que se haga cargo de algo,pero es que el cine es nuestra memoria. Yo estoy a favor de la Memoria Histórica, pero hay otra memoria que nos representa y es este arte. No me refiero sólo a las películas que ganan Goyas, sino a todo el cine. Hay que hacer cine. La ficción, las películas, las novelas, son más elocuentes sobre nuestra vida y nuestro país que los documentales. El cine, también el malo, nos representa. Habla tanto de nosotros como el que tiene buena calidad”, añadía.

Emociones universales

Para Almodóvar la acogida universal de Dolor y Gloria “ha sido una sorpresa”. No creía que una historia que nace tan de dentro “fuera a emocionar tanto”. “Probablemente si uno es lo suficientemente sincero, si no va de víctima o de salvavidas, esa sea la mejor forma de llegar a todo el mundo,pero pensé que iba a ser una película minoritaria por la naturaleza de la película, no pensaba que fuera a ocurrir esto. Muchos me han dicho que no ven a mi madre, sino que ven a las suyas, que ven sus propios errores en el amor, sus miedos… y eso es una sorpresa y un premio inconmensurable”, reconoce.

Hay que hacer cine. La ficción, las películas, las novelas, son más elocuentes sobre nuestra vida y nuestro país que los documentales. El cine, también el malo, nos representa

Decenas de premios después, incluidos siete Goyas, el director deja claro que “la película sigue siendo la misma”, una frase que está en Dolor y Gloria. “Las películas son las que son y nos sobreviven a los autores y al público, pero encima nos han premiado con siete Goyas, así que mis reverencias a las académicas y académicos, pero no establezco mi vida ni mi futuro por récords o hazañas numéricas. De hecho, muchos premios que tengo no sé ni la cantidad, no los cuento, pero recibirlos es maravilloso, y esta es una noche maravillosa”.

Volvió a dejar claro que a pesar de que el filme parte de él, “hay mucha más ficción”. De hecho, en sus películas siempre hay un punto de partida que es suyo, pero esta es “la que habla de un modo más directo de mi intimidad”, aunque “estoy proyectado en todas mis películas nunca había estado así, y por eso es una obra especial para mí”. La ficción ha hecho también que haya podido vivir otros momentos por primera vez: “Esa es la maravilla de la ficción, que gracias a ella he vivido un reencuentro como el de Antonio y Leo, y eso tiene tanta fuerza como si hubiera sido de verdad”.