“Da igual que seas hombre o mujer, cristiano o musulman, homosexual o heterosexual, porque ante todo eres…”. Complete la línea de puntos con la nacionalidad que usted quiera, francés, español, americano o italiano, y tendrá el mantra y lema central del populismo de extrema derecha que ha recorrido el mundo en los últimos años.

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No falla, apelar al sentimiento de pertenencia, al patriotismo, a eso que supuestamente une a la gente de un país funciona, e inventarse un enemigo para que las cosas no vayan bien – los inmigrantes, la Unión Europea, las políticas de género- ayuda a que el mensaje cale en países que parece que no tenían nada que ver.

Detrás de esa frase, que le hemos oído a Marine Lepen y otros tantos líderes en versiones similares, está Steve Bannon, ideólogo del populismo de extrema derecha (que él define como populismo nacionalista) y una de las figuras claves en el auge de Donald Trump al poder gracias a su popularidad, sus cuatro ideas repetidas hasta la saciedad, y el medio conservador Breitbart News, desde el que le daba igual extender mensajes de odio -él fue responsable de la medida de Trump de prohibir viajar a EEUU a los musulmanes- y hasta noticias falsas que él define como “hechos alternativos”.

La publicación de Furia y Fuego, el libro de Michael Wolff sobre Trump le puso en el disparadero por sus reuniones con Rusia para que apoyaran e interfirieran en la elección del líder republicano. Eso le hizo salir del Gobierno, pero no abandonar su causa en pos de un liderazgo mundial de la extrema derecha. En este momento es en el que se centra Bannon, el gran manipulador, un documental que intenta mostrar qué hay detrás de la cara pública del ídolo del populismo de derechas. Lo que hay es un señor que bebe Red Bull compulsivamente y que dedica casi la totalidad de su tiempo a convencer a gente de su mensaje y de ayudar a los líderes políticos en los que encuentra un reflejo de sus ideas.

Bannon habla de sí mismo en tercera persona, está encantando de haberse conocido, se cree sus propias mentiras y adora un cara a cara con un periodista o alguien que no piense como él. Se crece en esos enfrentamientos, y saca su lado más provocador. Se ve cuando en una convención una mujer se levanta del público para atacarle y con ella ya siendo arrastrada a la puerta le dedica comentarios machistas. “Gracias a una de mis ex mujeres por venir. Juro que el abogado te había dado el cheque. Tienes derecho a la libertad de expresión… pero fuera de aquí”, dice mientras todo el público aplaude su discurso de matón machista.

Vamos a usar los medios de comunicación como lo hizo Trump. Están obsesionados con nosotros… usemos esa obsesión

Tras su renuncia a la Casa Blanca, Bannon enarbola una nueva misión, en este caso juntar a los líderes nacionalistas de derechas para adiestrarles y guiarles de cara a sus victorias en sus países y en las elecciones europeas del próximo mes de marzo. Como un Nick Furia populista en busca de sus Vengadores, el ideólogo viaja disfrutando de sus éxitos. Consigue el bréxit, que Marine LePen llegue hasta la segunda vuelta de las elecciones francesas, se jacta de haber aúpado a la extrema derecha en Hungría… y hasta reúne a todos en una mesa que parece de súpervillanos que buscan destruir la Unión Europea y los estados de bienestar.

Steve Bannon menciona en el documental a España de pasada, pero más tarde también mostró su apoyo a Vox, y se sabe que se juntó varias veces con el partido de Abascal para darles su apoyo y consejo en su asalto al Gobierno. "Soy admirador de Vox, un modelo que el resto del mundo copiará", dijo a los medios en su gira europea. La confianza de Bannon en el partido era total, y por ello la decepción de muchos seguidores suyos cuando se quedaron en ‘sólo’ 24 escaños. Lejos de otros resultados europeos y de esa predicción que hizo augurando que el partido “generaría una onda expansiva en toda Europa”.

Pese a ese traspiés en sus planes populistas, todos siguen al pie de la letra sus mensajes, también en España, donde cumplen sus mandamientos: culpar a los inmigrantes, centrarse en la economía y vilipendiar y utilizar a los medios de comunicación. “Vamos a usar los medios de comunicación como lo hizo Trump. Están obsesionados con nosotros… usemos esa obsesión. No hay medios de comunicación malos, cuanto más se obsesionen, más aliado tuyo será”, dice Bannon en el documental, anticipando la presencia masiva de Vox en los platós de toda España. Su próxima misión, las europeas del 26 de mayo, y en esta no quiere fallar.