4 Latas, que se estrena el 1 de marzo en cines, es el título de la última película dirigida por Gerardo Olivares. El largometraje -de poco más de una hora y media de duración- cuenta con un reparto atrevido en el que destacan Jean Reno, Enrique San FranciscoSusana Abaitua, Arturo Valls y Hovik Keuchkerian.

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El largometraje relata “el periplo de unos hombres solitarios contra el poder de la naturaleza”, tal y como explica Jean Pierre, personaje al que interpreta Reno, una vez iniciado el viaje. El destino: reencontrarse con su antiguo amigo enfermo de cáncer Joseba, que está viviendo en Mali. Charlamos con el cineasta sobre su trayectoria y su última producción. 

La película 4 Latas narra una historia desde España hasta Mali mientras que 14 kilómetros, que se estrenó en 2007, trata el viaje desde Mali hasta Europa. ¿Hay alguna intencionalidad en dicho antítesis?

Sí que lo hay. Por una parte, 14 kilómetros es una aventura de tres africanos que huyen de la miseria y la pobreza buscando el sueño europeo. Por otra parte, 4 Latas es la aventura de tres europeos fracasados que huyen de su realidad y de su vida. Como decía Unamuno, “se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte”. Entonces es como una metáfora de la vida, como una ciudad sitiada; los que están dentro quieren salir y los que están fuera quieren entrar.

A pesar de ser una comedia también se cuenta con escenas de mayor seriedad. El personaje de Mamadou, interpretado por Joan Dos Santos, explica cómo las cicatrices que se aprecian en su cuerpo se las hizo intentando cruzar la frontera española. ¿Existe una crítica social y humana en la película?

Absolutamente. Yo he vivido el tema de la inmigración muy de cerca. Primero con 14 kilómetros y segundo porque he viajado mucho por el continente africano y conozco la realidad que sucede allí. Entiendo perfectamente por qué la gente quiere encontrar una vida mejor. Es un viaje físico muy peligroso donde muchos se mueren y otros tienen que regresar a sus casas después de todos los recursos empleados intentando cruzar. Muchas familias se endeudan para que uno de ellos pueda llegar a Europa a enviar dinero desde allí. El hecho de volver sin nada es duro. Por eso Mamadou decide irse. Para mí no iba en busca de ayuda; no quería volver a casa con las manos vacías.

¿El desierto tiene una connotación filosófica?

El desierto es un lugar que yo descubrí con 15 años. Esa primera visión del desierto me impactó tanto que me obsesioné por conocer todos los desiertos del mundo. Y sobre todo el desierto del Sáhara me ha inspirado mucho para mis historias, tanto de ficción como documentales. Es un lugar en el que me siento tranquilo y tengo tiempo para pensar y filosofar. De hecho, el año pasado estuve cuatro veces en el desierto y hasta pasé las navidades en el Sáhara. Y en cuanto estrenen la película me 'piro' otra vez al desierto.

Gracias al documental de Dos Cataluñas, del cual eres codirector junto a Álvaro Longoria, habéis ganado el premio Cinema For Peace que se celebra todos los años en Berlín. No obstante, habéis decidido devolver el premio. ¿Qué ocurrió exactamente?

El día anterior de los premios, en la cena de nominados, empieza a correr el rumor de que Puigdemont estaba en Berlín y que iba a asistir a una serie de actos. Nosotros no sabíamos ni mucho menos que habíamos ganado pero queríamos saber si él iba a acudir a la entrega de premios. Nos dijeron que vendría pero en calidad de invitado, como uno más. Ahí fue cuando decidimos ir a la entrega de premios y claro, de repente vemos que Puigdemont daba un discurso de diez minutos y posteriormente entregaba el premio ganador, nuestro documental. Nosotros habíamos confiado en la palabra de la organización.

¿Os sentisteis engañados?

Hombre, claro. Lo de Puigdemont no estaba improvisado. Estaba súper preparado. ¿Por qué la organización no nos dijo la verdad? No lo sé. Es una pregunta que nos hacemos Álvaro y yo y no encontramos respuesta. ¿Qué creemos que ha podido pasar? Bueno, al final se trata de una fundación privada que se mantiene por ayudas económicas. Están Brad Pitt, Angelina Jolie, George Clooney etc. pero también hay gente no conocida. ¿Que a lo mejor el entorno de Puigdemont vio la oportunidad de internacionalizar otra vez el conflicto y llegaron a un acuerdo con la organización? No lo sé. Puede ser que surgiera así. Yo, en cuanto me enteré de que Puigdemont estaría en el acto, preferí no ir a la entrega de premios. Y Álvaro, como le habían dicho que el expresidente de la Generalitat no iba intervenir, decidió quedarse. Y ahí fue cuando surgió todo. Al finalizar el acto, Álvaro me llamó, me contó lo que había pasado y decidimos devolver el premio.

¿Fue una opinión unánime?

Si, absolutamente.

¿Si el premio, por un casual, hubiese sido en España y lo hubiera entregado el presidente del Gobierno Pedro Sánchez también lo hubieseis devuelto?

Por supuesto. Nosotros hicimos un documental lo más neutral que pudimos. Queríamos darle voz a todo el mundo y que el espectador sacara sus propias conclusiones. Si en Berlín Puigdemont hubiera subido con Arrimadas a la entrega de premios lo hubiéramos aceptado. En resumen, fue una encerrona. No estuvo bien.

¿Qué recepción esperas por parte del público?

El gran misterio. ¿Qué piensas tú? Porque yo no lo sé. Mira qué tiempo. ¿Quién va a ir al cine con este tiempo? Y encima el sábado juega el Real Madrid contra el Barcelona. Un misterio, macho. Me encantaría que fuera bien. Al final, lo que hacemos es por el público. Tengo tantas dudas de lo que puede pasar que no sé decirte.