Hasta este año, cuando alguien se refería a Carmen y Lola, todos pensaban inmediatamente en Carmen Sevilla y Lola Flores. Ahora, gracias al talento de una directora novel que se ha dejado las entrañas en su primer filme, son también dos adolescentes gitanas que se enamoran y luchan contra todo y todos para ser felices.

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Decía Arantxa Echevarría cuando presentó la película en el pasado Festival de Cine de Cannes, que esta historia era universal, que nadie pensara que esto sólo ocurría en el seno de la comunidad gitana, y que en decenas de casas todavía estaba mal visto tener un hijo homosexual. El auge de VOX le ha dado la razón, y ahora su película parece más actual y necesaria que nunca.

Entre todo lo que ha dado esta ópera prima al cine español, se encuentra un reparto de actores gitanos que han roto todas las barreras posibles. Cuatro de ellos están nominados al Goya en una edición que ha hecho historia por su diversidad. Uno es Moreno Borja, el cerrado padre de Lola, que no entiende que pueda querer a alguien del mismo sexo.

Borja ha entrado en el cine español por la puerta grande, con una nominación como Actor Revelación, pero también con una ristra de proyectos en el brazo. Ha estado en Arde Madrid, y ya ha rodado la segunda temporada de La peste, en la que hace de noble. Todavía no se cree lo que está pasando, y asegura que tiene que sentarse de vez en cuando para que tanta velocidad y cambio no le afecte.

¿Cómo era la vida de Moreno Borja antes de Carmen y Lola?

Pues una vida muy normal, trabajaba mucho. Me he dedicado siempre a la seguridad privada. Empecé como vigilante de seguridad, unos años después ascendí a inspector, de ahí a coordinador de zona en Madrid, y desde hace cinco años soy coordinador a nivel nacional.

¿Cómo se ha alterado toda esa rutina?

Ha sido difícil. Con el trabajo lo he compaginado bien, pero he tenido momentos de sentarme en mi casa y decir: “Para, Moreno, qué está pasando, qué está sucediendo, de dónde vengo y a dónde voy.

Quiero pasármelo bien. Es lo primordial cuando haces algo. He descubierto la interpretación a los 40 años. He descubierto algo que desconocía en mí. No conocía esta parte de mí

¿Y a dónde quiere ir Moreno Borja?

Quiero pasármelo bien. Es lo primordial cuando haces algo. He descubierto la interpretación a los 40 años. Ahora van a hacer dos años del rodaje de Carmen y Lola, y he descubierto algo que desconocía en mí. No conocía esta parte de mí.

¿Nunca le había picado el gusanillo de la interpretación antes?

Es cierto que con 18 años hubo una serie, era para Zeppelin, entonces, y nos presentamos allí mucha gente. Mi personaje era el hijo del protagonista, y me llamaron a los diez días que me habían seleccionado. Luego se anuló por falta de presupuesto. Jamás volví a pararme ni a hacer un casting, porque a los 20 años ya empecé en la seguridad

¿Entonces cómo llegó al de Carmen y Lola?

Llegué por accidente.

Qué bonito accidente.

Sí, además lo recuerdo todo, las fechas... todo. Llegaba de trabajar a las diez de la noche, me pegué una ducha, me tiré en la cama y me mandó un whatsapp un amigo que ponía que se buscaban hombres gitanos de 40 a 50 años. Recuerdo que escribí a las once de la noche: Hola, buenas noches, estaría interesado en acudir, muchas gracias. Al día siguiente por la mañana me dijeron que estaba convocado para el día 2 de febrero, y como estaba currando no fui. Se me olvidó. Me volvieron a escribir un whatsapp y me citaron para el 10, y tampoco fui. Y hubo un tercer mensaje con cita para el 16 de febrero al que tampoco fui. Por tres veces.

Ese día 16, a las ocho de la tarde recibí una llamada de Arantxa, la directora, diciendo que habían visto mi foto de WhatsApp y que les encajaba físicamente y querían probarme. Y yo ante mi desconocimiento me puse a hacer señas a mis compañeros diciendo que me habían cogido. Y ya le di mi palabra que iba a ir y que no había podido ir por trabajo. Así que me presenté allí todo chulito: Hola soy Moreno Borja. Y recuerdo que el que estaba allí me dio el número 223 y me dijo, siéntese ahí, y me pegué todo el día ahí.

Moreno Borja opta al Goya al Mejor actor revelación. Silvia P. Cabeza

¿Cuándo leyó el guion ya intuyó que podía traer polémica?

Con una película de este tipo sabíamos que la polémica estaba servida. Yo contaba con ello. Hablo por mí. Yo lo sabía, y en cuanto corrió el rumor de que se rodaba una película de dos niñas gitanas lesbianas, pues hubo comentarios. Después se subió un tráiler a Youtube y hubo muchos comentarios feos, despectivos. Yo dejé de leerlos porque no me hacía bien leerlos. Pero lo sabíamos. Pero fíjate, una vez que se estrenó la película lo único que he recibido, tanto de gente gitana como no, son felicitaciones y enhorabuena. Y darnos las gracias muchísima gente.

¿Ha roto muchos prejuicios la película?

Yo te puedo decir que desde mi punto de vista no representa al pueblo gitano. Tengo muchos amigos y gente conocida que son gays y lesbianas, y no siempre pasa esto. Pero es cierto, que mi personaje, Paco, pues hay muchos Pacos en la vida hoy en día, y no sólo gitanos. Hace poco que el matrimonio homosexual no era admitido aquí en España. Para mi no ha roto prejuicios porque no representamos a la etnia gitana, o al pueblo gitano. Es una historia maravillosa, pero es una familia en concreto. El 100% del pueblo gitano no piensa así, porque si no estaríamos perdidos.

Desde mi punto de vista no representa al pueblo gitano. Pero es cierto, que mi personaje, Paco, pues hay muchos Pacos en la vida hoy en día, y no sólo gitanos

¿Cómo habéis vivido todas esas polémicas en torno al filme?

Yo, por ejemplo, he vivido de todo. A un chaval que participaba en la película, le pusieron en el cristal de su coche: pagarás tu pecado. Pero luego, yo a título personal, muchísima gente que me ha escrito para darme la enhorabuena por el papel. Muchos gitanos homosexuales que me han escrito para decirme: enhorabuena, yo tengo este problema. El otro día por la noche me escribió una mujer que tenia este problema con la hija, se me ponían los vellos d punta, estuve una hora hablando con ella. Su niña había sido desterrada con 20 años, el padre la había echado de casa.

En las nominaciones a los Goya lanzaste un mensaje para que el hombre gitano pudiera también contar sus historias, que se acabaran con los estereotipos.

Eso es necesario como el respirar, ya es hora. Está el tópico de que somos machistas, homófobos, de muchas cosas malas, pero no todos somos así, y es hora de que el hombre gitano, también la mujer, que es maravilloso que salga, pero igual que yo alzo la voz quiero que lo hagan muchos, y sé que vienen, y que lo hagan, que lo denuncien, que digan: esto es así.

Está el tópico de que somos machistas, homófobos, de muchas cosas malas, pero no todos somos así, y es hora de que los gitanos alcemos la voz

Ahora ha rodado también Arde Madrid, La peste… pero no sé si cuando rodó Carmen y Lola pensó que esa aventura se acababa ahí.

Cuando acabamos de rodar Carmen y Lola me acuerdo que Arantxa me dijo: bueno, amor, ahora tendrás una pequeña depresión de dos o tres días, porque esto se acaba y vuelves a la vida normal. Y era cierto Me pasó, pero daba por hecho que no volvería a hacer nada, y sin haber salido la película llegó Arde Madrid, qué, joder, Paco León, Debbie Mazar, Inma Cuesta, Miren Ibarguren, Anna Castillo… y me veo ahí metido y yo acojonadito. Y luego fue muy gracioso, porque Arantxa es una gozada, Paco también es muy de ‘vamos a pasarlo bien’… y de repente llega La peste.

Lo peor que hice fue buscar quién era Alberto Rodríguez, porque para mí era Perico el de los palotes, pero cuando lo vi llegué con un ataque de nervios. Y él tenía que decir una frase y me decía: más bajo. Y otra vez, mas bajo, y luego había que mirar al otro lado… Yo les decía, no me hagáis esto por favor. A día de hoy no tengo técnica, pero todo llegará, y lo que me funciona es que me dan un personaje y pienso cómo respira, cómo vive, cómo duerme, cómo habla… y me está funcionando.

¿Cómo ve el futuro?

Tengo suerte de mi trabajo, pero me siento un infiel laboral, porque me he enamorado de la interpretación, pero he leído datos de que sólo un 7% de los actores comen de su profesión. Dejar mi trabajo sería una locura, podría haberlo hecho con 20 años, pero tengo 42. Me puedo permitir compaginarlo, pero también me planteo una excedencia porque me viene mucho, hay más proyectos. Me encantaría… aunque me duele decirlo, pero estaría dispuesto a dejar la seguridad por mi carrera de actor.