En la carrera por el premio Oscar se ve de todo. Compañerismo, buenas palabras y discursos emocionantes. También la cara más gris de la industria, la de la competitividad, la de las malas artes. Este año se ha visto cómo cuando Green Book se convertía en la favorita por el premio de la Academia de Cine de Hollywood, comenzaban a circular un gran número de noticias contra el filme de Peter Farrelly.

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Tuits xenófobos de su guionista, rumores sobre conductas inapropiadas de Farrelly en el rodaje y hasta una entrevista donde Viggo Mortensen decía ‘Neger’, palabra prohibida en la televisión de EEUU. Parece que la campaña ha hecho poca mella, y el filme, una comedia con toques dramáticos sobre la amistad del pianista negro Don Shirley (Mahershala Ali) y su chófer italoamericano (Mortensen), opta a cinco premios Oscar, entre ellos el de Mejor actor para un Viggo Mortensen pletórico en uno de sus mejores papeles.

El actor ya está de vuelta de todo, y en su tercera candidatura al premio, disfruta más viendo la respuesta del público que con la carrera a los premios, como explica en esta entrevista a EL ESPAÑOL.

¿Conocía la historia de la amistad entre Don Shirley y Tony Lip antes de que le llegara el guion?

No. Había escuchado un par de canciones de Don Shirley, pero no sabía nada de su vida, ni de la de Tony Vallelonga.

¿Qué es lo que más le gustó del guion?

Me gustó que fuera una historia tan bien construida, con buenos diálogos, y que se tratara en gran parte de la importancia de superar las limitaciones de las primeras impresiones de cualquier persona. Es una historia que nos muestra que la ignorancia se puede derrotar con la experiencia.

Usted nació en EEUU, tiene ascendentes daneses, se crió en Argentina, y ahora vive en España. En esta ocasión da vida a un italoamericano. ¿Ayuda esa multiculturalidad a preparar un papel así?

Como no lo soy en realidad, y como soy consciente de la calidad de muchos actores italoamericanos, me dio un poco de miedo aceptar el papel de Tony Vallelonga, descendiente de gente calabresa y napolitana. No quería ofender, y no quería ofrecer una caricatura –eso nunca, con ningún personaje. Pero acepté el reto y la familia Vallelonga me ayudó mucho en la preparación del personaje. Pasé muchos buenos ratos con ellos antes del rodaje, y Nick Vallelonga, hijo del verdadero Tony Lip, estuvo en el rodaje de principio a fin como guionista y productor. Me gustó mucho la experiencia de construir el personaje, y de trabajar con Peter Farrelly.

Viggo Mortensen junto a Mahershala Ali. EOne

¿Cómo lo ha preparado?

Hablando con la familia, mirando muchas fotos de Tony Vallelonga y su esposa, Dolores, leyendo las cartas que Tony le escribió a ella durante la gira con Don Shirley, y escuchando las grabaciones de Tony contando lo que fue ese viaje. También estuve varias veces en el Bronx, en Long Island, Manhattan, en Nueva Jersey y otros lugares para visitar a la familia y a amigos de Tony Vallelonga. Hice un estudio de como hablaba italiano el padre de Tony, un calabrese algo anticuado de un inmigrante a los EE.UU. en la primera mitad del siglo XX, y como hablaba italiano Tony.

En el filme es fundamental la química con Mahershala Ali, ¿cómo se trabajó?

Mahershala es un actor muy serio, minucioso. Eso me gustó. Tuvimos una buena relación y nos apoyamos el uno al otro de principio a fin.

La única forma de luchar contra la ignorancia es abrirse a lo diferente, a lo que nos pueda parecer extraño inicialmente, escuchando y observando con la mente lo más abierta posible

El filme habla del racismo en EEUU, y tiene una clara lectura actual en un momento en que vivimos, también en España, el auge de la extrema derecha. ¿Cómo de necesario es el cine en estos momentos, y qué aporta en este sentido Green Book?

No es la única película norteamericana de esta temporada que nos ayuda a entender el legado de la discriminación en los EE.UU., pero me parece que es la que mejor consigue darnos una perspectiva esperanzadora. Green Book entretiene y a la vez habla seriamente de temas profundos, y por eso es un éxito popular. Nos ayuda a entender la sociedad del pasado reciente, y quizás la del presente, pero sin pontificar, hablando a todos y de todos por igual. Como ha dicho el director Peter Farrelly, es una película que une, hecha para todo el mundo.

La única forma de luchar contra la ignorancia es abrirse a lo diferente, a lo que nos pueda parecer extraño inicialmente, escuchando y observando con la mente lo más abierta posible. Pasa lo mismo en España y en Europa con respecto a los refugiados de Medio oriente y África, y la solución es la misma.

¿Cree que es fundamental el compromiso de los artistas en estos momentos?

El compromiso de todos, los artistas incluidos.

Hay mucho chismorreo, mucho ruido mediático –al menos en los EE.UU.- con respecto al hecho de que gente blanca y no afroamericana ha escrito y dirigido Green Book. Lo encuentro lamentable

El filme ofrece un punto de vista muy interesante, ya que habla de la diferencia de clases. Tony está incluso por debajo de Don por vivir donde vive y su condición social. ¿Cree que es un tema que se trata poco y que actualmente es necesario rescatarlo?

Ese elemento de Green Book, como otros, lo ha entendido el público muy bien, me parece, pero los críticos no sé si se han enfocado lo suficiente en el valor social de la película. Hay mucho chismorreo, mucho ruido mediático –al menos en los EE.UU.- con respecto al hecho de que gente blanca y no afroamericana ha escrito y dirigido Green Book. Lo encuentro lamentable, algo que distrae demasiado de la calidad del trabajo de Peter Farrelly.

La película ha sufrido varios ataques en las últimas semanas, muchos hablan de una campaña de desprestigio de cara a los Oscar. ¿Cómo han vivido estos ataques, cree que los Oscar pueden provocar esos celos o envidias?

Los premios son parte del negocio. Si se logran nominaciones y si se ganan premios, el resultante prestigio es una valiosa herramienta para atraer al gran público. Por eso hay tanta competición, tanta táctica sucia – igual que en la política. Es cuestión de dinero y poder para las productoras, al igual que lo es para los partidos políticos. Yo no puedo controlar lo que la gente piensa de mi trabajo o de mí como persona; solamente puedo hace mi trabajo lo mejor posible y portarme lo más dignamente que pueda. Si me equivoco o no hago mi trabajo bien, intento mejorar la próxima vez. En todo caso, creo que el tiempo pondrá a nuestro trabajo y a la película Green Book en su correcto lugar histórico.

Ha logrado su tercera candidatura a los Premios de la Academia, ¿le interesan los Oscar, qué le aportan como actor?

En realidad las nominaciones no cambian ni mi manera de trabajar ni lo que pienso del trabajo colectivo de contar cuentos para el cine. Yo sé que Green Book es una gran película que será disfrutada dentro de 5, 10, y 20 años. Es un nuevo clásico del cine norteamericano. Las nominaciones son bienvenidas, claro está, pero el recibir o no recibirlas, ganar o perder premios, no cambia mi opinión del trabajo hecho, y de la hazaña de Peter Farrelly, que con Green Book se ha puesto a la altura de Billy Wilder, Frank Capra, Preston Sturges y Berlanga.