Hollywood se repite. Superhéroes, secuelas, reboots, remakes y nostalgia. La industria vive de repetir una y otra vez las cosas que ya funcionan. Las explotan hasta que las queman y buscan su nueva mina de oro. Por eso hay que celebrar la existencia de directores que hacen, literalmente, lo que les da la gana. Aquellos que tras un éxito podían haber realizado cualquier superproducción y prefirieron decir que no.

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En esa lista hay que meter a David Robert Mitchell, que tras dejar a todos con la boca abierta con It Follows -una de las películas de terror más originales de la década en la que la maldición que te perseguía se pasaba con el sexo- podía haberse encargado de cualquier saga de género o de superhéroes ahora que Marvel busca en el cine de autor para sus filmes. Mitchell, sin embargo, se ha desentendido de todo y gracias a A24, responsable del mejor cine de EEUU actual, consiguió rodar Under the silver lake, la película más loca, sorprendente y divertida de las navidades y que se estrena este viernes.

Que nadie busque un filme que explique cada uno de sus guiños, esto no va así, sino una experiencia parecida a un viaje de ácido por la cara más oscura de la ciuda de Los Ángeles, todo visto desde los ojos de un pajillero solitario, un voyeur interpretado con mucho tino por Andrew Garfield que se enamora de su vecina que desaparece al día siguiente sin dejar rastro… o sí. El acosador más tóxico y patoso de los últimos tiempos buscará en cada guiño y pista que encuentre, llegando a los sitios más recónditos. Prostitutas de lujo, fiestas salvajes, un señor que compone las canciones de las últimas décadas y hasta una secta religiosa… todo gracias a los mensajes encontrados en elementos de la cultura pop de toda una generación. Suena loco, lo es, pero si uno entra se quedará con la boca abierta.

Un filme sin filtro, inabarcable y en el que el director muestra que se cree más listo que todos. La versión pop del Mullholland Drive de David Lynch que nación “hablando con mi mujer”. “Estábamos bromeando y riéndonos fabulando sobre todas las cosas raras quepasarán en las colinas de Hollywood. Hicimos chistes, contamos anécdotas propias… podemos decir que esta es mi extraña visión de un Los Ángeles ‘noir’”, cuenta Mitchell EL ESPAÑOL por teléfono.

Su visión personal de la ciudad en la que vive y en la que desarrolla su filme no es positiva… pero tampoco pesimista, “es un lugar mejor de lo que me podía imaginar, pero es que también es peor de lo que me imaginaba”, dice entre risas. “En definitiva es un lugar mágico, pero también muy melancólico”, zanja el director que aclara que aunque las localizaciones y alguna anécdota pueda ser personal, no se parece en nada al personaje de Andrew Garfield, y no está “fascinado por teorías de la conspiración ni me obsesión por conseguir las cosas, esos comportamientos no son míos”.

No lo veo de esa forma, creo que el protagonista es una persona con problemas, con comportamientos negativos, es fetichista, y tiene que lidiar con sentimientos extraños

Tras su presentación en el Festival de Cannes, donde compitió en la Sección Oficial, la crítica se dividió entre los que caímos rendidos al cóctel explosivo de David Robert Mitchell y los que le acusaban de pedante o de tener una visión misógina. “No me gusta decir a la gente lo que tiene que pensar de mi película, porque es una experiencia personal, pero me sentí muy decepcionado cuando dijeron eso. Tienen todo el derecho a hacerlo, porque interpretar cualquier pieza de arte es subjetivo, pero no lo veo de esa forma, creo que el protagonista es una persona con problemas, con comportamientos negativos, es fetichista, y tiene que lidiar con sentimientos extraños. Vemos e interpretamos el mundo en la forma en la que él lo ve, yo no moralizo, no digo cómo hay que mirar ni pensar, y esta película no es una guía sobre la moral. No es una necesidad del arte hacer eso. Mis dos primeros filmes están protagonizados por mujeres muy fuertes y en este lo interesante es que es un personaje masculino débil”, explica sobre la polémica.

Un filme tan único, diferente y con una duración que pasa de las dos horas es una rara avis en el cine actual, y Robert Mitchell reconoce que “siempre es diferente producir algo que tome riesgos”, pero cree que siempre hay que intentar hacer filmes “únicos”. “Todas mis películas han sido difíciles de producir. La gente pensaba que esta sería más fácil porque It follows fue un éxito, pero no ha sido así. Ha sido una lucha por parte de todas las personas involucradas, es importante tener un grupo de gente a tu alrededor que crea en lo que se está haciendo, pero siempre es difícil”, apunta el realizador.

Uno de los momentos más inspirados de Under the silver lake es el encuentro de Andrew Garfield con un ser que se jacta de haber compuesto todas las canciones pop recientes, una crítica a la música y al arte, que repitelos mismos cánones, algo que David Robert Mitchell cree que pasa en el cine, aunque no con todo. “Es una tendencia que las cosas que funcionan se intenten repetir y todo parezca lo mismo. Creo que hay que ser diferente, pero es verdad que ahora parece que sólo se cambia el título a las películas para que la gente pague por ellas, no puedes alegrarte de esto. Es cuestión de periodos de tiempo...pero en el arte siempre hay gente creando cosas diferentes, y ahora también hay películas y canciones únicas e interesantes, aunque al mismo lo contrario. Como creadores tenemos que escuchar, buscar y encontrar la forma de crear cosas interesantes”, zanja un realizador que se esfuerza en que cada una de sus obras sea algo diferente.