San Sebastián

Sexo y franquismo son dos palabras que no suelen ir en la misma frase. Son polos opuestos, pero estos no se atraen, aunque Paco León ha conseguido juntarlos y hacer que funcionen. El actor se ha puesto en la silla de director en Arde Madrid, la serie creada junto a Anna R. Costa y que coge como excusa la presencia de Ava Gardner en nuestro país en los 60 para hablar de una España en blanco y negro.

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El Madrid de Franco era el de la represión, y entre ellas destacaba la sexual para las mujeres. Por eso la llegada de la actriz de Hollywood (interpretada por Debi Mazar) fue una revolución para sus dos criadas (Inma Cuesta y Anna Castillo en estado de gracia). La radiografía del momento se desarrolla mientras estos dos personajes descubren el deseo, el sexo y que todo lo que les habían vendido en la sección de mujeres era mentira.

No sé que llegó antes en el proyecto, hablar de Ava en Madrid o hablar de la España de los 60.

Anna R. Costa: Todo a la vez. Queríamos hacer una serie histórica, y nos contaron la anécdota de que Ava Gardne, cuando vivió en Madrid, su vecino era el General Perón, y le gritaba: “Perón cabrón, Perón maricón.

Paco Leon: Nos inspiró.

Ana R. Costa: No queríamos hacer un biopic sobre Ava, sino colocar personajes de ficción en ese ambiente, y así fue.

¿Es difícil hacer humor con el franquismo?

P. L: No tanto, ha pasado el suficien tiempo para hablar de esa época incluso sin hablar de política, sino hablando de lo que ha cambiado, hablando de la sección femenina, de esos manuales… y en esta época actual de feminismo está guay mirar hacia los 60 para ver lo que ha cambiado, y si miramos a los 60 en España pues estaba Franco.

A.C: Yo venía hacer en teatro El manual de la buena esposa, y era un tema fascinante, y le decía a Paco: esto da para más. Investigué mucho sobre la sexualidad de la mujer de la época. Cómo se espabilaban, quién las enseñaba, quién las contaba, cómo lo hacían... y mezclando a una mujer tan libre como Ava Gardner, que venía abiertamente sexualizada, con lo opuesto, con lo reprimido, con las mujeres desculturizadas en lo sexual, pues ese cruce era interesantísimo.

Fue un poco la profesora de sexología del franquismo.

A.C: Sí, sí.

Paco: Aunque no sé si era un modelo de conducta, porque es que era otra cosa...

La serie habla de represión sexual, ¿hubo tanta, sufrimos sus consecuencias todavía?

A.C: Fue tal cual. Estaba prohibido. Estaban aleccionadas para tener sexo sólo en el matrimonio y para llegar vírgenes, y cualquier cosa fuera de eso era pecado mortal, era así.

P. L.: Era la época, porque en España teníamos una dictadura de derechas, pero en el cine de los años 50 es la temática… la calentura.

A.C.: es la calentura reprimida que te tienes que aguantar porque si no, hay conflicto.

P. L: Luego en los 80 se despendoló un poquito, y tenemos todavía mucho de eso, pero ya no tanto.

Siempre se dice que parece que en el cine tenemos más pudor por enseñar una teta que por matar a miles de personas.

P. L.: nosotros enseñamos teta antes que matar a gente. Yo no tengo conciencia de provocar, es que para mí es natural, y eso depende del ojo que lo vea, hay gente que pensaba que iba a ser más transgresora, todo depende de nuestros limites, todo lo que aparece es fiel a la realidad, y queríamos retratarlo de la forma más auténtica posible. Todo, desde las fiestas hasta la sexualidad.

También se habla de la gran diferencia de clases que había.

A.C: claro, es que no queríamos que fuera algo ficticio, sino que queríamos enseñar todo el mapa de cómo funcionaba la sociedad en Madrid.

P. L: Ava Gardner era una mujer muy inclusiva en las fiestas, en una fiesta podías encontrar un gitano de la cabra y una marquesa.

Ha mencionado el tema de los gitanos. En la serie hay una trama con gitanos y se hace humor, yo pensé en la polémica con Rober Bodegas, no sé si hay miedo a una posible reacción.

P. L: No sé cuál es concretamente la polémica, pero en general me parece que todas las reivindicaciones de los colectivos son justificadas, pero la libertad de expresión está por encima de todo, y por supuesto que pueden criticar la obra como sea, pero no puedes censurar, y la corrección política no puede convertirse en la nueva censura

¿Os habéis llegado a autocensurar por la corrección política?

P. L: No, pero sí que hemos sentido, yo por lo menos he sentido que lo hacía no para evitar un escándalo, peor si por una conciencia social, de que tu trabajo cuenta cosas, y tienes una responsabilidad. Con los gitanos había un cuidado, porque queríamos contar que había gitanos, que son importantes para la trama, pero quisimos sacarlos del estereotipo. Son gitanos ricos, y los que roban son los payos, y hay un retrato de una etnia gitana. Pero es inevitable que haya ofendidos.

¿'Arde Madrid' es memoria histórica?

P. L: sí, pero con comedia, porque no hay tragedia, y las reivindicaciones de la memoria histórica son mas dramáticas, pero aquí sí que hay una memoria y es histórica.

¿Harían una comedia con la exhumación de Franco?

A.C.: Tendría que pasar más tiempo... pero la cosa es graciosa.