Javier Bardem besa su premio Oscar. EFE

Pablo Casado ya es el nuevo presidente del Partido Popular. Los compromisarios eligieron el pasado sábado a su nuevo líder por encima de Soraya Sáenz de Santamaría. A los pocos minutos las redes ya rescataban toda la maldita hemeroteca del joven que intentará llevar al PP al poder de nuevo. Muchas de las salidas de tono de Casado ya se conocían, pero alguna ha salido a relucir con su nueva posición.

Una de las que más ruido ha hecho es de su etapa de tertuliano en Intereconomía, cuando en 2012 criticó abiertamente la opinión de Javier Bardem en la presentación de Skyfall en la que decía que los villanos del momento eran los que rescataban a los bancos en vez de a las personas. Casado le llama “imbécil”, y después añade que está “harto de toda esta familia, que viene a dar lecciones de democracia, tengo que aguantarles en todas las manifestaciones, cuando no los ha votado nadie. No representan a nadie. Que la gente vaya a ver Tadeo Jones antes que a este subnormal”.

Una opinión por la que debería pedir perdón para fumar la pipa de la paz con el cine español. Si a Pedro Sánchez se le exigió que se disculpara con el portero de la selección de fútbol, David De Gea, por decir que prefería no verle en la portería hace años cuando su nombre sonó dentro de un caso de prostitución, Casado tendría que hacer lo mismo con Bardem por los siguientes motivos.

Es el mejor actor de la historia de nuestro cine

Javier Bardem es el mejor de la historia del cine. No es ni siquiera una opinión, es un hecho. Nunca antes un intérprete había conseguido un premio Oscar, otras dos nominaciones (una de ellas hablando en castellano), un Globo de Oro, un premio de interpretación en Cannes, dos en Venecia, uno en Berlín, un Bafta, cinco premios Goya… y la lista es interminable.

Todos los directores se pegan por trabajar con él. Darren Aronofsky, Terrence Malick, los hermanos Coen, Woody Allen, Asghar Farhadi, Michael Mann… un currículo digno de todos los elogios posibles.

Pablo Casado, nuevo presidente del PP. EFE

Marca España

El cine español es Marca España. La gente habla de nuestro cine, de nuestros directores, de las películas que hacemos y hasta escuchan y conocen nuestra lengua. El cine español es querido fuera, y lo es por actores como Javier Bardem, que consiguen que películas como Mar Adentro o Todos lo saben sean éxitos en todo el mundo.

En el pasado Festival de Cannes eligieron un filme protagonizado por Bardem y Penélope Cruz para inaugurar la Sección Oficial. Sólo una vez antes lo logró una película española, La mala educación, de Pedro Almodóvar. En la rueda de prensa en la que se anunció, el director del Festival explicó que los dos intérpretes son las dos estrellas más importantes del cine internacional fuera de Hollywood.

Familia histórica

En su insulto, Pablo Casado carga contra toda la familia Bardem. Es de entender que se refiera a su madre Pilar, y a su hermano Carlos; también actores; pero la familia Bardem es mucho más, y supone un repaso a toda la historia del cine en España. El abuelo de Javier, Rafael, fue uno de los actores más reputados de su momento, y su tío y hermano de Pilar, Juan Antonio Bardem, es uno de los mejores directores que ha habido en nuestro país, autor de obras maestras como Calle Mayor o Muerte de un ciclista. Además, fue apresado por el franquismo durante un rodaje, y su filmografía supuso un pulso a la dictadura.

Bardem y Penélope en la inauguración de Cannes. EFE

Odio al cine español

El PP tiene que distanciarse ya del odio al cine español que nació con aquel 'No a la guerra' y se extendió durante el gobierno de Rajoy. Las palabras de los dirigentes contra nuestro cine pesan en los espectadores, que han adoptado prejuicios contra la industria que poco a poco están cayendo. El IVA cultural y palabras como las de Montoro, cuestionando la calidad de nuestras películas, han sido ataques frontales a la cultura española, la cual deben defender, proteger y dar la cara por ella. Rajoy no fue nunca a la gala de los Goya, tampoco vio ni una película nominada durante todos sus años de presidente, y Pablo Casado no puede extender ese odio hacia el cine español.

Respeto a la libertad de expresión

El líder de un partido político no puede insultar a un ciudadano por su opinión, por muy en contra que se esté. La opinión de Bardem es la de otros miles de personas a los que Pablo Casado insulta de rebote al referirse al actor como un “imbécil” y un “subnormal”. El actor está en su derecho de decir lo que le dé la gana, y sus palabras no suponen ninguna falta de respeto a ningún político, pero el nuevo jefe del PP sí que carga sus tintas y con calificaciones irracionales.

Derecho a manifestarse

Una de las cosas por las que Casado insulta a Bardem, es porque está harto de verle “en todas las manifestaciones, cuando no los ha votado nadie”. El derecho a manifestarse es de todos los ciudadanos, no tienes que ser un representante elegido en las urnas para ir detrás de una pancarta defendiendo lo que crees, aunque en España ese derecho se haya convertido casi en un delito, y Casado no debería caer en ese error aunque no comparta los lemas que se griten.