Fotograma de la película.

Fotograma de la película.

Cine

Las granjeras feministas que nacieron con la Primera Guerra Mundial

La película 'Las guardianas' muestra la realidad de las mujeres del campo francés que se vieron solas cuando sus maridos fueron al frente y acabaron liderando un matriarcado.

La conciencia de la lucha feminista nace en cada uno en momentos diferentes. Las sufragistas lucharon hace siglos por la igualdad de la mujer. Lo hacían desde el siglo XIX, saliendo a las calles y desafiando las normas de un mundo en el que las normas las ponían los hombres. Otras mujeres tuvieron mucho más difícil esa toma de conciencia, es el caso de aquellas que vivían en el campo y se dedicaban exclusivamente a su marido y a ayudarle con la granja. Eran el eslabón más débil de una cadena heteropatriarcal que las asfixiaba.

Su momento, en el que se dieron cuenta de lo que valían y que un matriarcado funcionaba mejor, fue la primera Guerra Mundial. En ese contexto en el que todos los hombres se fueron al frente, muchas mujeres tuvieron que dar un paso adelante. Se encargaron de las finanzas, del arado, de mantener a la familia, y lo hicieron con otras formas y una mirada femenina. Es lo que muestra Las guardianas, la película en la que Xavier Beauvois, creador de la premiada "De dioses y hombres" (2010), "hace justicia" a "mujeres que hicieron cosas extraordinarias", como explicaban en Madrid durante la presentación del filme sus dos protagonistas, la actriz Nathalie Baye, y Laura Smet (madre e hija en la ficción y en la realidad”.

"No sé si la cinta es feminista pero desde luego arroja luz sobre mujeres que, en la Guerra del 14, hacían cosas extraordinarias, en sus casas, en las fábricas, en los campos. En la escuela sólo nos hablaban de los hombres, de sus logros, de las mujeres no decían nada", decía la veterana actriz. La ganadora de cuatro premios César en casi medio siglo de carrera, recuerda que, "después de aquel esfuerzo, las mujeres volvieron a la sombra, tuvieron que pasar años para que pudieran votar, siquiera. La película hace justicia, aunque la verdadera justicia lleva tiempo", dijo a la agencia EFE.

Fotograma de la película.

Fotograma de la película.

Basada en la novela del mismo nombre publicada en 1924 por Ernest Pérochon y adaptada por Beauvois, la cinta cuenta la historia de la familia Paridier en la Francia rural de la I Guerra Mundial, cuando los hombres están en el frente y la madre, Hortense (Baye), debe hacer que todo siga funcionando. "Ella tiene que mantener la granja y proteger a su hija. Y por salvar su reputación hace algo terrible. Para salvar el honor de la familia comete una injusticia, sabe que lo que ha hecho está mal, pero así es", explica Baye.

Esta hija -a la que da vida en la película Laura Smet, hija de Baye y del cantante Johny Halliday-, hace lo propio con la granja de su marido, también en la guerra, lo que le impide ayudar a la madre. "Solange es la más moderna de esta historia. Está muy enamorada de su marido, que ya tiene una hija, mientras ella no puede tener hijos, lo que en esa época era una vergüenza. A ella le acusan de algo que no es verdad, o no del todo", explica Smet.

La actriz explica que, a la vez que "Las guardianas", rodaba en París un thriller donde interpretaba a una mujer actual; sólo ponerse el corsé, y el resto de vestuario de época manufacturado para la película, la transportaba y ayudaba a meterse en el papel: "Me sentía infinitamente mejor como Solange", se ríe la parisina. La tercera mujer de la película es Francine (la debutante Iris Bry), que encarna a una jornalera huérfana que ayuda a la familia y acaba manteniendo una relación con el hijo soldado que vuelve unos días de permiso del frente.

"Mi madre es el pasado, yo soy el presente y Francine es el futuro", apunta Smet, para quien la película, "más que feminista" es el trabajo de un realizador "al que le gustan las mujeres y que las valora; estas mujeres son las primeras en tener la valentía de hacer lo mismo que los hombres. Me conmueve trabajar en ella", apunta Smet.

La transformación de Baye, radiante a sus casi setenta años, en una anciana dolorida y curtida por el campo no fue en absoluto duro gracias a la sensibilidad del director, al que ya conocía de otras cintas como "Le petit lieutenant" (2005), sino un "placer" que le llenó de empatía. "Cuando el proyecto es tan fuerte, te alimenta y te envuelve. Y nos lanzamos. Tengo la sensación de estar en conexión con ellas, siento mucha admiración", apunta, y añade que, además, ellas perdían en el frente a sus padres, maridos e hijos, como le pasa a Hortense.

La actriz, a las órdenes de François Truffaut, Jean Luc Godard o Marco Ferreri cuando aún no había cumplido los treinta, acaba de protagonizar el primer corto dirigido por su hija, "Thomas". "Mi madre irradia algo dulce irrenunciable, transporta al espectador", afirma Smet, que mira con los mismos ojos azules de su famosísimo padre, fallecido en diciembre de 2017. De él, dice, ha heredado también "la fuerza que siempre tuvo para pelear por su trabajo", convencido él de que su hija podría llegar donde quisiera "si peleaba por ello".