¿Hay algo que haga mal Hugh Jackman? El actor parece construido a prueba de fallos. Actúa bien, canta mejor y baila como si tuviera 20 años. Encima es simpático, amable y siempre tiene una sonrisa en la cara. Aunque uno se esfuerce mucho no puede odiarle. Es uno de esos seres carismáticos que de vez en cuando regala Hollywood y que con una frase se gana a todo el mundo. Es lo que ocurrió en su visita fugaz a España para presentar su nueva película, El gran showman, el musical que llegará el 29 de diciembre. Fue entrar en la sala, saludar a los periodistas en español, hacer una bromita y todo el mundo rendido a sus pies.

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Jackman vuelve al género en el que más se luce, y se le ve disfrutar en cada plano de una película que llevaba mucho tiempo intentando levantar. “Comencé con este proyecto hace siete años y medio. Llevaba cinco años haciendo musicales en el teatro, pero no había hecho todavía ninguno en el cine. Por aquel entonces Hollywood llevaba 23 años sin estrenar un musical con canciones originales”, ha contado el actor sobre el inicio del proyecto.

Se esfuerza en no parecer perfecto, y confiesa entre risas que no le gusta escuchar su voz grabada, y que incluso se tiene que beber un par de vasos de vino antes de rodar las escenas musicales. También que tiene algo en lo que no es bueno: “soy el peor manitas del mundo”. Cree que esa sensación que tiene la gente de que es bueno en todo es porque su profesión le da “la oportunidad increíble de aprender todo el rato y de saciar mi curiosidad, me empuja a ello”. “Siempre he querido mejorar, es mi compromiso con todo, en la vida, como marido, como padre...”, ha añadido.

Este peculiar biopic sobre P.T. Barnum, empresario circense que creó lo que se denominó ‘el mayor espectáculo en la tierra’ es un canto a los diferentes. A aquellos que siempre se ha señalado con el dedo. Una mujer barbuda cantante, dos siameses acróbatas, gigantes inmigrantes… todos cantan y bailan al son de las canciones creadas por los autores de los éxitos de La La Land, Benj Pasek y Justin Paul. Una película que responde a esa demanda de diversidad en Hollywood y que ha potenciado un mensaje que hace siete años, cuando nació, no estaba tan marcado.

Lo que esta película intenta transmitir es que no podemos perder el tiempo en construir en muros, sino que hay que esforzarse en entender a los otros, a los que son diferentes

“El tema de la inclusión no era tan importante en la película, era una película sobre el poder de la imaginación y el nacimiento del show businesss, pero fue creciendo por lo que está ocurriendo en el mundo ahora mismo. Como en la vida real, estos personajes han sufrido el ostracismo de la sociedad. Es fácil verlo en este ambiente político, al ver lo que ha ocurrido en EEUU, en Australia, en Inglaterra y en el resto de Europa, donde se han tomado decisiones desde el miedo. Lo que esta película intenta transmitir es que no podemos perder el tiempo en construir en muros, sino que hay que esforzarse en entender a los otros, a los que son diferentes a nosotros. El mensaje es que lo que te hace diferente es lo que te hace especial”, ha dicho Jackman sobre el mensaje político de su filme.

El australiano también ha valorado el momento actual de la industria, sacudida por el escándalo de los acosos y abusos de Harvey Weinstein. Jackman ha asegurado sentirse “emocionado por el coraje de las personas que han hablado”. “No puedo imaginar lo que han sentido, la vergüenza, la humillación, la rabia… cuánto más tiempo ha pasado, más duro ha tenido que ser para ellas, pero tenemos una oportunidad en el cine, pero también todo el mundo, seas periodista, político, hombre o mujer, joven o viejo, de EEUU o de otro país, para acabar con el abuso de poder. Esto ha sido un ajuste de cuentas, y es una oportunidad para todos para que esto sirva para construir un entorno mejor. Que esto no sea sólo algo que sólo leemos en los periódicos, sino que hagamos algo y sea un punto de inflexión”, ha zanjado.

La edad dorada

A pesar de que muchos creen que Hollywood vive un momento de poca creatividad, y está estancado en producir remakes, reboots, secuelas y películas de superhéroes, Hugh Jackman se muestra confiado y cree que ahora mismo “hay más riesgo que nunca”, algo que ha venido provocado por la gran calidad de las series de televisión, que han forzado al cine a no quedarse atrás: “Hace años nadie daba luz verde a un proyecto como este, te decían que no era buena idea un musical original, porque no había llegado La La Land y no había evidencias de que pudiera funcionar. Es verdad que a veces todo parece limitado a los superhéroes y las secuelas, pero creo que estamos en una edad dorada para la creación de contenidos, y que tenemos un lienzo en blanco para hacer lo que queramos, para arriesgarnos”.

Fotograma de la película.

Donde todavía queda mucho por hacer es en la ansiada paridad. Las mujeres siguen siendo minoría en Hollywood, pero de nuevo Jackman mira todo desde el cristal del optimismo y cree que se vive un “momento de cambio”. “Todo está cambiando de forma rápida, y hay personas que se ven amenazadas por esos cambios”, ha añadido este amante de España, a donde vino por primera vez con 18 años, sin un duro, como uno de “esos molestos mochileros que vienen”. De nuestro país le gusta todo, “hasta el cochinillo”, pero sobre todo la forma de vivir la vida y el Museo del Prado, “mi museo favorito en el mundo”.