Annabelle, la muñeca poseída, encuentra una precuela a su altura.

Annabelle, la muñeca poseída, encuentra una precuela a su altura.

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Annabelle, la muñeca poseída, encuentra una precuela a su altura

Dirigida por David F. Sandberg y producida por James Wan, ‘Annabelle: Creation’ amplía la franquicia de la fundamental ‘The Conjuring’.

Desirée de Fez

Se ha activado la tendencia a comparar todas las película de casas encantadas y fantasmas que se estrenan con las de James Wan, concretamente con los filmes de terror que ha rodado desde Insidious (2010). No es buena idea, básicamente porque James Wan no hay más que uno. Por buena que sea una película del subgénero (o competente que sea su director), es más que probable que palidezca al lado de una del director de la soberbia Expediente Warren: The Conjuring (2013).

A día de hoy, James Wan no tiene rival en el cine de terror comercial y es, sin duda, uno de los mejores directores contemporáneos (no solo de género). Es muy difícil encontrar a un cineasta que controle como él los códigos del terror, que ruede con esa contundencia, que cuide con tanto amor la puesta en escena, que convierta el susto en obra de arte y que se adentre en lo abstracto y en lo experimental sin que apenas nos demos cuenta (caso de la monumental Expediente Warren: El caso Enfield).

Fotograma de Annabelle.

Fotograma de Annabelle.

La alusión a James Wan no es caprichosa (aunque podría serlo: cualquier excusa es buena para hablar de él). Annabelle: Creation está totalmente en su radar. Precuela de la infravalorada Annabelle (2014), filme dedicado a la muñeca poseída que salía en Expediente Warren: The Conjuring, la película que nos ocupa es uno de los productos de terror nacidos en Atomic Monster, la productora fundada por James Wan. Y él mismo ejerce de productor. Por todo lo comentado hasta ahora, no está a la altura de sus películas como director. Pero su huella en ella es más que evidente y, contra todo pronóstico (Nunca apagues la luz, debut de su director, era bastante mediocre), es una película de terror estupenda. Tiene al menos tres cosas muy valiosas: desparpajo, escenas memorables y un sentido del humor tan oscuro como delicioso.

Escrita por Gary Dauberman, curiosamente uno de los guionistas de la taquillera It (2017), Annabelle: Creation es una película suelta y sin complejos. Sus responsables van por libre, no parece preocuparles demasiado distanciarse de los clichés y, sobre todo, de los rasgos estilísticos del actual cine de terror comercial. Tiene algo de pesadilla vintage, tiene bastante de serie B desmelenada. Y tiene, sobre todo, mucho de cajón desastre (de estéticas, de géneros y subgéneros, de humores) que encuentra su encanto precisamente en ese caos.

'Annabelle: Creation' tiene al menos tres cosas muy valiosas: desparpajo, escenas memorables y un sentido del humor tan oscuro como delicioso

El salto adelante de David F. Sandberg tras Nunca apagues la luz es más que admirable. En aquella todo era rutina, sustos baratos y una relación más que complicada entre fondo y forma. En Annabelle: Creation, ambientada en una casa de acogida para chicas cuyo dueño es un viejo fabricante de muñecas, en cambio, es obvio el esfuerzo por esquivar los tópicos y traicionar continuamente las expectativas.

Sandberg crea un espacio interesante, una especie de casa de muñecas manipulada por el mal, y le saca el máximo partido: sus puertas secretas, sus secretos, sus fantasmas. Crea una atmósfera compacta que conecta con los miedos infantiles y la hace descomponerse cuando la niñez es puesta a prueba por los acontecimientos. Genera sustos muy por encima de la media; algunos son del montón, demasiado esclavos de los efectos sonoros, pero también hay otros diseñados con ingenio y con bastante gracia. Utiliza el humor con destreza, sin pervertir con él el fondo terrorífico del relato. No teme ser a ratos más bruto que un arado. Y, sobre todo, crea, al menos, dos escenas para el recuerdo y genera varias imágenes altamente perturbadoras.