Daniela Vega en un fotograma de Una mujer fantástica.

Daniela Vega en un fotograma de Una mujer fantástica.

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Así es la transexual que quiere el Oscar: rebelde y amante de Rocío Jurado

Daniela Vega protagoniza 'Una mujer fantástica', la película que representa a Chile en los premios y que ha colocado a la actriz en el foco internacional.

Javier Zurro

Hay mujeres luchadoras, valientes, que se dejan la piel. Mujeres que se enfrentan contra todos por revindicarse, que se levantan una y otra vez para ser ejemplo de otras muchas. Mujeres fantásticas, de cualquier lugar, de cualquier clase social. Muchas, incluso, ni siquiera fueron calificadas como ‘mujer’ cuando nacieron. En un mundo que divide todo en código binario, que sólo habla de 0 y 1, o de macho y hembra, no había lugar para las personas transgénero, que ahora derriban muros y prejuicios. Una de ellas, Daniela Vega, llega desde Chile con ganas de hacer historia y convertirse en la primera transexual en ser nominada al Oscar a la Mejor actriz. La sociedad la tuvo encerrada 15 años en una identidad que no la correspondía, pero ahora es punta de lanza de la visibilidad de un colectivo que necesita gente como ella.

Ella no quiere ser ejemplo de nada, pero con sus palabras y su actuación en Una mujer fantástica ha conseguido demasiado como para no reconocérselo. El ruido de su interpretación resuena tanto que hasta medios tan potentes como IndieWire la colocan como una de las favoritas para entrar entre las cinco finalistas al premio de la Academia de Hollywood a la Mejor interpretación femenina. Sería la primera vez que una transexual lo lograra, porque hasta ahora ellas no encontraban su sitio en el cine. Sólo hay que echar la vista atrás once años, cuando Felicity Huffman fue nominada por su interpretación de una mujer transexual en Transamérica. Entonces era impensable que una persona transgénero diera vida a ese personaje. Ya es una realidad gracias a Daniela Vega.

En su camino se ha cruzado el director Sebastián Lelio, que después de reivindicar a la mujer de más de 50 años en Gloria, ahora ha hecho lo mismo con la mujer transexual en esta película que ha arrasado en las nominaciones de los Premios Fénix, que reconocen lo mejor del cine iberoamericano del año. Juntos han conseguido el retrato más realista de un colectivo que siempre se olvida. Para ella Marina, como se llama su personaje, representa “la lucha por la dignidad de una mujer frente a las convenciones dominantes de la sociedad en la que vive”, tal como contó en la rueda de prensa del Festival de Berlín donde la película ganó el premio al Mejor guion.

Muchas de las experiencias de Marina son las de la propia Daniela, que ha vivido en un Chile lleno de cuchicheos y prejuicios. “Eso es algo que todavía se ve en la sociedad chilena, y en verdad en cualquier sociedad actual. Cuando alguien piensa en una persona trans, no piensa en que puede tener una vida convencional, con relaciones discretas, una vida cotidiana más”, confesaba a Premio Sebastiane hace unos meses en una entrevista en la que también explicaba que la voluntad del filme no es la denuncia, pero sí exponer una situación real y hacer pensar a un espectador que no suele pensar en estas cosas.

La carrera de Daniela Vega no termina en la interpretación, también es cantante lírica y amante de una artista de nuestro país: Rocío Jurado. La chilena se rinde a la de Chipiona. Para ella es la más grande, y en el pasado Festival de San Sebastián no se cansaba de repetirlo en cada encuentro con la prensa. La fuerza de 'La Jurado' parece haberse metido en el cuerpo de esta actriz que habla sin tapujos y con la misma fuerza que tiene su interpretación en Una mujer fantástica. Se siente inspirada por sus canciones y la considera “un icono”, una personalidad única. Su siguiente paso también tiene algo de histórico. Hará el papel de una mujer, sin más etiquetas, en Un domingo de julio en Santiago.

Daniela Vega en Una mujer fantástica.

Daniela Vega en Una mujer fantástica.

En él, seguro que también aparece ese espíritu rebelde con el que siempre se identifica y que le hace afirmar en cada entrevista su deseo de trabajar con Pedro Almodóvar, pero también de desmarcarse del referente en el que se ha convertido. "Sé que la película, mi presencia en ella y mi vida personal pueden significar algo para gente que sienta afinidad por lo trans, pero no soy activista y no me considero un referente, no me pongo esa corona. No reniego de la comunidad, pero me siento parte de ella más que un icono. Me siento orgullosamente transexual. Si volviera a nacer, volvería a nacer transexual porque es el cuerpo que conozco y mi forma de ver la vida. Me enorgullezco del colectivo y de lo que hemos hecho, aunque falta mucho por hacer", aseguró a la agencia EFE.

Un orgullo que ha hecho que se convierta en un icono mundial, capaz de acaparar portadas en EEUU y en derribar las costumbras más rancias de una institución como la Academia de Hollywood, que hace cinco años ni se plantearían rendirse a los pies de Daniela Vega y que ahora no han podido evitarlo.