Las salas de cine se enfrentan al reto de la tarifa plana para atraer espectadores.

Las salas de cine se enfrentan al reto de la tarifa plana para atraer espectadores.

Cine impuestos culturales

Por qué la entrada de cine no sería más barata si Montoro bajase el IVA

Los exhibidores no bajarán los precios de la taquilla. “Han sujetado mucho tiempo el precio tras la subida del 21%". Han reducido costes, como la limpieza y el personal.

Peio H. Riaño Javier Zurro

“No hay quien se crea que por 60 céntimos de diferencia hayan cerrado 300 salas”. El ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, nunca ha tomado en serio las reivindicaciones de la industria del cine para reducir el 21% del IVA de las entradas a 10%. Ha negado una y otra vez la destrucción del sector por colocar el IVA más alto de las salas de cine de Europa. Los 60 céntimos a los que se refiere el ministro es lo que se ha encarecido la taquilla de las salas desde la decisión de Cristóbal Montoro.

El aumento del IVA ha afectado a la recaudación para los cines y a la recaudación de impuestos. En el primer año íntegro de aplicación de la medida, 2013, Hacienda recaudó 14,7 millones de euros. Los siguientes años el cine aportó a las arcas públicas casi tanto como lo aportado por las arcas a su desarrollo: 27,6 millones (2014), 23,4 millones (en 2015) y 23,3 millones de euros (en 2016). El Gobierno invirtió en ayudas al cine, en 2013, 29,4 millones, 27,1 millones (en 2014), 32,3 millones (2015), 30 millones (en 2016) y en 2017 hay 30 millones de euros congelados.

En plena crisis económica, el precio de las entradas no se ha abaratado. Y nadie ha tomado medidas para reducir el encarecimiento y paliar la caída de espectadores. Sólo los destellos de la Fiesta del cine han logrado volver a reunir al público que ha huido de las salas para refugiarse en sus salones y las plataformas como Netflix o HBO. Estos días festivos, con precios populares, han demostrado a los exhibidores que cuanto más barata, mayor es la recaudación.

No lo subirán

“Sólo los exhibidores tienen respuesta a esa pregunta”, responde Ramón Colom, presidente de los productores españoles (FAPAE), a la pregunta de si habrá bajada de precios el día que Montoro quiera reducir el IVA del 21% al 10%. Cuenta Colom que entre este sector hay una división de opiniones notable, porque “han sufrido mucho estos años y el aumento se lo han comido de sus beneficios sin subir el precio entre semana”. El del fin de semana, sí. “Ahora tienen que recuperarse de todos estos años”. Unos dicen que no lo subirán, los otros que “tratarán” no subirlo.

Otras fuentes consultadas por este periódico explican que “si pueden, lo subirán”. Son tajantes. No van a tocar el precio a la baja. “No van a devaluar su mercado”. De hecho, Cinesa, la gran cadena, está en manos chinas y el grupo dueño cotiza en bolsa y cualquier movimiento a favor les afecta. “Han sujetado mucho tiempo el precio a cambio de reducir costes, como la limpieza de los cines y el personal”, cuentan las fuentes que prefieren no dar su nombre. “No los van a tocar”.

Durante estos años en los que Montoro no ha perdonado al cine, ni siquiera en su pacto con Ciudadanos, los datos de recaudación del cine español en salas se ha mantenido estable, y en 2016 llegaron a sumar 111,1 millones de euros en entradas. Sin embargo, la peor consecuencia de la decisión del ministro de Hacienda es el cierre de más de 380 salas de cine en toda España.

Sólo "un deseo"

“Las salas cerradas no recaudan ni pagan impuestos y las salas cerradas no atraen personas que van al cine y luego se toman unas cañas o van a un restaurante”, le ha reprochado el socialista Torres Mora al ministro en el Congreso. Además, aseguró que la subida del 21% no ha cumplido con el afán recaudatorio: estos años Hacienda se ha embolsado 380 millones de euros, pero “se dejaron de recaudar 412 millones de euros”. Méndez de Vigo le contestó con un recuerdo a la canción de Luis Eduardo Aute: “Cine, cine, cine, más cine por favor, que todo en la vida es cine, y los sueño, cine son”.

Una vez la propia Secretaría de Estado de Cultura confirmó a este periódico que no hay planes de reducir el IVA del 21%, que sólo es “un deseo”, si algún día se decide reducir la presión sobre la industria, el espectador no lo notará. “El damnificado es el espectador, que es el que paga esta historia. Esa es la cruda realidad”, explican las fuentes a EL ESPAÑOL.

Tarifa plana, la alternativa

Y ahí se abre un debate al que el cine debe enfrentarse cuento antes: el precio de las entradas. El público español siempre ha sido muy sensible al precio, tal y como han demostrado el profesor de economía y especialista en economía cultural y cinematográfica, Víctor Fernández Blanco. Sus estudios demuestran que cada vez que las entradas suben un 10%, el número de espectadores baja entre el 13% y el 18%.

De hecho, es una reconversión pendiente de las salas de todo el mundo. En EEUU pasan por una recaudación tan mala como el año de los atentados del 11-S. El peor verano en mucho tiempo, con una caída del 11% de espectadores respecto al año anterior, que también había caído. Los servicios de streaming han abierto una posibilidad que no existía y el público abandona poco a poco las salas, que también han inflado sus precios. Ir al cine en familia o en pareja, en EEUU o en España, es un lujo.

Mitch Lowe, cofundador de Netflix, y actual CEO de MoviePass, apuesta por una tarifa plana para llevar a la gente a las salas de cine de nuevo. Es una suscripción para ofrecer una alternativa: la empresa ofrece acudir al cine una vez al día por 9,95 dólares al mes. Como una suscripción a Netflix. Con sólo ver una película al mes, el coste de la suscripción ya queda cubierto. No extraña que la web de MoviePass suela estar caída ante la avalancha de gente que quiere hacerse socio. La empresa MoviePass saca beneficio en esta operación vendiendo los datos de los usuarios. Es la única alternativa y esperanza para mantener el negocio de las salas de cine y que el público siga acudiendo, a pesar del IVA disparatado.