Dani Rovira presentará la gala por tercer año consecutivo.

Dani Rovira presentará la gala por tercer año consecutivo. Efe

Cine

Los Goya: “No a la guerra”

La Academia del Cine pretende una gala más sencilla y menos reivindicativa. Su conductor, Dani Rovira, avisa de que en la celebración no caben "temas ajenos al cine".

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España va bien. El cine español va muy bien. Tan bien que dos partidos políticos, Ciudadanos y PP, han acordado rebajar el IVA para los espectáculos en directo. El cine (y la música grabada), no. ¿Cuál es el motivo? Ninguno de los dos partidos han aclarado por qué. El cine no necesita explicaciones del Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ni del Ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, ni de los responsables del otro partido que acordó seguir castigando con el 21% al cine.

Por quinto año consecutivo el IVA CULTURAL asfixia al sector, pero no es lo peor: faltan medidas para fomentar los rodajes extranjeros aquí y convertir España en un gran plató; falta una Ley de Cine que garantice una industria competitiva; tampoco tiene la profesión una ley que asegure la dignidad laboral de los creadores, a pesar de ser una de las más inestables; no existe una ley que incentive la entrada de capital privado en las producciones, ahora que el capital público ha quedado en su mínima expresión.

Pero el cine español no tiene problemas, ni motivos para protestar. En 2015, por primera vez en ocho años, se vendieron más de 100 millones de entradas en las salas; la recaudación también creció y rebasó los 600 millones de euros; las películas españolas sumaron cinco millones de euros más que el año anterior, aunque tuvieron menos espectadores.

A favor de Montoro

Los buenos resultados han hecho de Montoro el mejor amigo del cine: “No es cierto que la fiscalidad sea tan fuerte como para evitarlo”. El ministro esbozaba hace unos días las líneas maestras de su estrategia para esta legislatura y respondía a Alberto Garzón sobre la insistencia del IVA disparatado en el cine: “Mire cómo sube la venta de entradas de cine y la taquilla del cine español, gracias a la recuperación económica”. La única explicación de Montoro a mantener esta medida vigente es que “pagar impuestos no nos gusta a nadie, pero es el rasgo de la sociedad moderna”.

Y la Academia del Cine ha dado por buena la explicación del responsable de las cuentas de la cultura: no hay motivos para la queja en Los Goya. No hay motivos para recordar que, desde 2013, el cine subvenciona al Estado. Y no al contrario. El próximo 4 de febrero no habrá que volver a la reivindicación, ni a las denuncias, ni a las quejas, ni siquiera hay por qué declarar la guerra a Montoro. Todo va bien: no a la guerra.

Ya lo ha avanzado el actor de éxito y presentador desengañado, que conducirá la gala por tercer año consecutivo: Dani Rovira ha dicho que “no habrá menciones políticas”, porque en la gala no hay hueco para la “alusión a temas ajenos al cine”. “¿Donde ves tú la contaminación, dónde?”, le preguntaba un señor en la calle a un periodista de El Mundo para señalar que en Madrid no hace falta parar el tráfico. No es dióxido de carbono lo que sobra, sino política. Según la visión de Rovira, la contaminación es tan ajena a la política, como la política al cine.

Silencio, se ruega

No armar bronca les ha ido de perlas a otros sectores, como la industria editorial, que, haciendo cada vez más grandes sus tragaderas, ha logrado el superreducido para los libros en papel: 4% de IVA. Esto es una fiesta y sólo hay un objetivo: que sea más sencilla, más rápida, más cómica, más musical y más entretenida. Más La La Land, menos caras largas. No habrá conflicto. Es modelo gala de fin de año (en el fin del mundo, Barajas) con consigna: más políticos, menos política.

Por eso la gala no necesita discursos como el de Meryl Streep. La actriz norteamericana aprovechó el reconocimiento a toda su carrera para zurrar a Donald Trump sin mencionarlo. Afortunadamente, la Academia del Cine sólo tiene control sobre los chascarrillos de Rovira, y no podrá intervenir en las palabras de Ana Belén cuando recoja su Goya honorífico.

Esta noche en Los Feroz la industria morderá libre. ¿No?