Recuerdo que el sábado por la noche me encontraba por el centro de Madrid con unos amigos cuando, de repente, me llega un WhatsApp un tanto alarmante: "No veas la que se está liando en Sábado Deluxe. Jorge Javier Vázquez (49 años) fuera de sí enfrentándose con Belén Esteban (46)". No le doy demasiada importancia. Otra pelea más, pienso. Pero el informante sigue: "A grito pelado. Jorge ha abandonado el plató y Lydia Lozano (59) se ha puesto de presentadora. Belén llorando. Un caos". Ahí ya sí me detengo y pregunto por el motivo de la refriega. Se me responde: "Temas políticos. Tienes que verlo y sacar tus conclusiones". 

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Huelga decir que nada más llegar a casa, a eso de la una de la madrugada, un servidor se puso la entrevista. Sí, no me juzguen. Al principio todo eran buenas palabras, risas, reencuentros, bromas, pero llegó el momento. Ese fatídico momento. La política. De eso que nos tienen dicho que no hay que hablar mucho. En cuanto Esteban abordó el tema me di cuenta cómo Jorge Javier se ponía rígido, no hacía ningún gesto, ni siquiera preguntas: Belén Esteban soltó un speech de 15 minutos largos ante el aplauso espontáneo de los colaboradores... pero Jorge no estaba. Bueno, sí, estaba con el móvil. Controlando una extraña ira. 

Lo curioso de este tema es que la opinión de Belén tampoco fue nada partidista. Más bien, todo lo contrario: aseguró no mojarse con ningún político, pero dejó claro que este Gobierno no había hecho las cosas bien con el Covid-19. "Si hubiera estado otro partido, lo habría criticado igual", sostuvo. Vamos, muy diplomática. También bastante populista, tengo que decirlo: optó por coger la linde del discurso un tanto vacuo y bienqueda que emplean aquellos que no controlan mucho el cotarro, pero quieren quedar bien y no pillarse los dedos. Sea como fuere, era su discurso. Era su opinión y, por tanto, ¡debía ser respetada!

Os digo que volví a ver el momento de nuevo y no vi nada del otro mundo en sus palabras. La opinión de Belén, la opinión de muchos ciudadanos. ¿Por qué se ponía entonces Jorge Javier de ese modo? ¿Qué le estaba pasando? La tensión se palpaba claramente al mismo tiempo que Esteban se crecíaCriticó a todos los gobernantes y solo salvó al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida (45), el único que le ha dado confianza en estos tiempos tan negros.

Su situación como persona de riesgo al ser diabética y el hecho de convivir separada de su marido durante meses al ser este también una persona vulnerable a la Covid-19 -trabaja como conductor de ambulancias-, provocó que Esteban monopolizara y personalizara su argumento afirmando que ella "sabía de lo que hablaba". "El Gobierno no ha estado a la altura, no ha habido medios suficientes", apostilló. Jorge ya no podía aguantar más. "Deberías hacerte epidemióloga", lanzó su primera bala.

Hasta que llegó la segunda y, con ella, la lava del volcán: "¿Vas a dejar de ser la princesa del pueblo para convertirte en una Cayetana?". Cabe dejar claro, para que todo el mundo lo entienda, que Jorge Javier es de izquierdas declarado y acérrimo. Adora y apoya y enaltece a Fernando Simón (56), siempre ha defendido que las críticas al Gobierno actual han sido tan injustas como desmesuradas y detesta todo lo que tiene que ver más allá de la fusión PSOE-Podemos. Desde Isabel Díaz Ayuso (41) hasta Santiago Abascal (44) y Pablo Casado (39). Todo lo que no sea de su lado, es caspa y con olor a naftalina. No hay más que leer semanalmente sus blogs de Lecturas para darse cuenta de cuál es su inclinación política. Ojo, ni mejor ni peor: una como otra cualquiera. 

Y hasta este sábado creía haber visto a Jorge Javier enzarzarse con humor con aquellos que no piensan como él, como con Antonio Montero (56), más vencido en la balanza hacia VOX. Por eso me ha sorprendido esta reacción desmesurada. Reviso de nuevo el vídeo y veo que realmente Vázquez explota cuando Belén le hace ver que él no había vivido nada de lo que había pasado en el país y que por eso le había parecido un "coñazo" su discurso, como él le hace ver sin cortarse un pelo.

Y ahí, el fin del mundo: "Estoy harto de discursitos, basta ya porque vamos a acabar muy cabreados. No te consiento que vengas a darme lecciones. Todos lo hemos pasado muy mal, ya vale del discursito de 'yo he sufrido mucho'. No me pongas en un lugar en el que no estoy. No vayas con ese rollo barato porque por ahí sí que no voy a pasar. ¡Y elevo la voz! ¡Estoy hasta las narices de ese discurso de tú eres de una manera y yo otra! Tengo familia que lo está pasando igual de mal que la tuya y no lo cuento. No vayamos por ahí porque me voy a cabrear y mucho". 

El tono de la riña fue aumentando y Jorge Javier proseguía: "¿Y mis hermanas en qué te piensas que trabajan? ¡Basta ya! No voy a consentir que vengas tú que vengas a darme lecciones de absolutamente nada. Belén, no. Tú no lo has vivido de manera única. Hay gente ahí que ha sufrido muchísimo más que tú y por eso por respeto me estoy callando. A mí no me pongas en ese nivel. ¿Te ha quedado claro o no?". No puede más, se levanta y le dice a Lydia que se quede presentando ante una Belén llorosa e impotente. Ella también amenaza con irse, pero la calman. El resto de entrevista Esteban está sin estar y Jorge tan solo vuelve a plató cuando ella se ha ido. 

Insisto, ¿qué le pasa a Jorge? Una mala noche la tenemos cualquiera, pero una cosa es eso y otra lo que se vio por televisión. Fue la bronca más gorda que jamás he presenciado de Jorge Javier. Había rabia en sus palabras. No, más que rabia, dolor. Sufrimiento, verdad. Parecía como que él también estaba sufriendo por algo personal que no contaba, algo de su entorno. También he llegado a pensar que la enfermedad de su gran amiga Mila Ximénez (68) puede que le esté pasando factura y, oye, seamos francos, no todos los días tenemos la misma cintura para encajar las cosas.

De todas formas, lo que está claro es que Jorge Javier se mostró como un auténtico tirano, dictador de opinión. Mi cortijo, mis normas. A veces me recuerda a esas mayorías absolutas que tanto miedo me dan. Nadie le frena, nadie le tose. Y eso creo que flaco favor le hace. No se puede ir por la vida amedrentando opiniones, ¡con lo rico que es que cada cual piense como quiera! Y con respecto a Belén, como dije antes, la vi diplomática, aunque a veces tirando de un populismo fácil. Belén es calle, es verdad. Lo siento, Jorge, pero nunca ganarás ni con Belén ni con una Lydia Lozano. España las quiere, son España. Ojalá sepas pedir perdón. 

[Más información: No se puede aguantar la charca moral de La casa fuerte, y Jorge Javier se lo toma a cachondeo]