Karlos Arguiñano y el centro Glow Beauty, en un montaje de Jaleos.

Karlos Arguiñano y el centro Glow Beauty, en un montaje de Jaleos.

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Las visitas de Karlos Arguiñano a un lujoso centro estético de Marbella

El cocinero tiene un lugar fetiche al que acude ocasionalmente para relajarse y recargar su energía. En este local solicita su tratamiento favorito.

23 octubre, 2021 11:58

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La agenda de Karlos Arguiñano (73 años) lleva más de 30 años siendo frenética debido a sus compromisos laborales y a que creó de la nada un gran imperio culinario bajo su nombre. Sin embargo, gracias a sus siete hijos, el chef ha sabido delegar trabajo y encontrar tiempo libre para sí mismo.

Pese a que hace su vida entre el País Vasco -sobre todo en Zarautz (Guipúzcoa) donde tiene su restaurante- y Madrid, el cocinero también ha encontrado un lugar ideal al sur de España. Karlos se ha dejado ver a menudo por la ciudad de Marbella, y cuando sus compromisos se lo permiten, busca un hueco para acudir a uno de sus locales de belleza favoritos.

El vasco ha asistido en varios ocasiones al centro de estética Glow Beauty Puerto Banús, un lugar en el que realizan tratamientos estéticos. En su catálogo se pueden encontrar decenas de ofertas, pero lo que más destaca es que posee un apartado exclusivo para hombres, que abarca desde servicios de peluquería o manicura hasta tratamientos antiedad o masajes.

Karlos, cuando tiene ocasión de visitar este centro de belleza, lo hace para disfrutar del Ritual Hammam árabe. Se trata de un tratamiento corporal que supera los 100 minutos y que cuesta 200 euros. Debe su nombre a la sala en la que se realiza, donde destaca una fuente arábiga, unas paredes en mosaico y una decoración con velas aromáticas. El proceso es el siguiente: se aplica jabón negro Beldi purificante, después se lleva a cabo un baño de vapor y tras esto una exfoliación corporal profunda con guante Kessa, que libera la piel de impurezas y células muertas. A continuación se aplica la envoltura corporal, lo que deja el cuerpo limpio y totalmente receptivo para absorber los principios activos. Finalmente, se exfolia, masajea y se purifica la piel facial; y después se hace lo mismo en la zona capilar. 

Es un tratamiento integral que relaja de pies a cabeza. Además, como guinda final, este servicio termina con una ceremonia de té moruno para purificar y calmar también el organismo. 

La realidad es que en el mismo lugar se ofrecen bebidas al gusto para amenizar la espera, y se ha visto a Arguiñano disfrutar de un café en las instalaciones mientras aguardaba su turno.

Un imperio familiar

El cocinero vasco ha conseguido levantar un imperio culinario de la nada y, lo más importante, ha mantenido a su inmensa familia, formada por siete hijos y doce nietos, unida en torno a él. Y es que la intensa carrera del chef no le ha impedido compaginar su trabajo con su vida familiar. En 1974 se casó con la riojana María Luisa Ameztoy Alfaro (71) y, fruto de ese matrimonio nacieron Eneko, Zigor, Karlos, Martín, Joseba y Amaia. A estos seis hermanos se unió María, que fue adoptada por la pareja en los años noventa.

Eneko y Zigor son, por ese orden, los dos hijos mayores y parte fundamental del negocio. El primogénito dirige la sala del restaurante, mientras que el segundo se encarga de la cocina y figura como jefe de cocina del local. Después está Martín, que se encarga de la parte administrativa del hotel.

Los siete hermanos posan unidos en la Bodega K5 de la familia.

Los siete hermanos posan unidos en la Bodega K5 de la familia. RRSS

Joseba, por su parte, es el rostro más mediático de los hermanos, ya que ha seguido los pasos exactos de su progenitor, dando el salto a la televisión junto a él en el programa Cocina Abierta, aunque el joven está especializado en la panadería y la repostería.

María, que es la menor, desempeña la labor en las cocinas junto a Zigor. La historia de la benjamina es muy especial pues trabajaba como asistenta en la casa del ilustre guipuzcoano en Buenos Aires y a partir de ahí estrecharon sus lazos hasta convertirse de la familia.

Alejados de la cocina se encuentran Amaia y Karlos. Ella es ingeniera y es especialista en telemetría. Una disciplina que ayuda a los pilotos de carrera a mejorar sus tiempos, aunque actualmente gestiona la Bodega K5 de la empresa familiar, en Aia, Guipúzcoa. Txarli -así se conoce al hijo que ha heredado el nombre de su padre-, sin embargo, es director de fotografía y se encuentra cien por cien sumergido en el mundo audiovisual.

[Más información: Así son los siete hijos de Karlos Arguiñano: la unión familiar que sostiene su imperio culinario]