La enfermedad celiaca aumenta cada año en España a un ritmo del 15% y ya afecta a un mínimo de 400.000 personas, cerca del 1% de la población, aunque se estima que "muchas más personas la sufren" pero no están diagnosticadas.

Lo que más suele costarle a los intolerantes al gluten es no poder comer pan. Por este motivo, muchos son los que han decidido comenzar a prepararlo ellos mismos en casa con productos sin gluten. Pero si nunca han elaborado pan, ¿por dónde empezar?

Son muchos ingredientes nuevos con los que no están familiarizados, de manera que es fácil equivocarse con las medidas y que no nos salga como esperábamos. Toma nota de la siguiente receta de pan con harinas sin gluten, su elaboración es muy sencilla está riquísimo. ¡Comenzamos!

Preparación del pan sin gluten

Una receta de pan con harinas sin gluten puede ser tan simple o tan complicada como queramos. Sin embargo, solo hay cinco ingredientes que son imprescindibles: la harina, el agua, fermento o levadura, sal y un sustituto del gluten. No obstante, hay otros ingredientes prescindibles que pueden mejorar las características del pan.

Por ejemplo, si añadimos proteínas como huevos o lácteos, conseguiremos un pan más voluminoso, y podremos conservarlo fresco más tiempo. Lo mismo ocurrirá si añadimos fibra. Las grasas, en cambio, conseguirán que la miga quede más suelta. Y por último, el azúcar o la miel, empleados en panes de fermentación rápida, ayudarán a que el pan quede más dorado.

Además, debes considerar que cada una de las harinas sin gluten disponibles en el mercado es diferente, por lo tanto, con cada una, conseguiremos un resultado distinto. Con algunas obtendremos la miga húmeda, con otras más seca, más corteza, menos, un sabor neutral… Pero cuando se trata de obtener unos resultados similares al pan de trigo, suelen mezclarse varias harinas y almidones.

Por otro lado, no es necesario mezclar tantos ingredientes, pero los resultados serán mejores. Para la receta que te ofrecemos a continuación, hemos querido simplificar todo lo posible su elaboración, por lo que solo necesitarás dos ingredientes sin gluten fáciles de encontrar: harina de arroz y almidón de maíz.

Si padeces intolerancia al gluten, sabrás que el almidón es un hidrato complejo presente en algunos vegetales, sobre todo en los cereales y los granos, así como también en algunos tubérculos. Todas las harinas, con o sin gluten, tienen un contenido de, al menos, un 60% de almidón. Pero si quieres un pan súper esponjoso, tendrás que añadir un poco de almidón extra.

De las dos familias de almidones que existen, unos ayudarán a obtener una buena corteza y otros una miga más esponjosa. Si prefieres la miga, utiliza solo almidón de maíz. En caso contrario, utiliza una pequeña cantidad de fécula de patata o tapioca para un óptimo resultado.

El gluten tiene muchas funciones, pero dentro de la panificación su principal objetivo es el de aportar cohesión y elasticidad. El pan sin gluten se desmigará, por ello, debemos emplear otros alimentos sin gluten que ayuden a ligar los ingredientes de nuestro pan sin gluten.

En esta ocasión hemos optado por el psyllium husk, es decir, la cáscara de la semilla procedente de la planta plantago psyllium. Pero asegúrate de que sea solo la cáscara molida, ya que no precisa amasado y aporta otras propiedades beneficiosas al pan.

El resultado será un pan mucho más tierno y con una textura agradable. Sin embargo, y debido a su alto contenido en almidones, se secará bastante rápido. Por ello, te aconsejamos que, si no vas a consumirlo todo en el día, lo cortes y lo congeles en una bolsa para congelación hermética.

Receta de pan sin gluten

Ingredientes:

  • 110 g de harina de arroz integral
  • 45 g de almidón de patata
  • 6 g de psyllium husk
  • 110 g de harina de trigo sarraceno
  • 6 g de sal
  • 10 g de azúcar moreno
  • 6 g de levadura especial para pan
  • 40 g de soja molida
  • 290 ml de agua

Elaboración:

  1. En primer lugar, mezcla las dos clases de harina sin gluten con el almidón. No olvides tamizarlas, de lo contrario el pan no quedará tan ligero y esponjoso.

  2. A continuación, añade la levadura y los demás ingredientes secos. Mezcla muy bien y añade también la soja cuando estén bien integrados todos los componentes secos.

  3. Añade después el agua tibia. Esto es muy importante para activar la levadura, pero asegúrate de que esté alrededor de 37 ºC. Si la calientas en exceso, la levadura se estropeará y echaremos a perder tanto la textura como el sabor del pan. En caso contrario, si el agua está demasiado fría, la levadura no se activará, de manera que el resultado será un pan sin textura y nada esponjoso.

  4. Mezcla todos los ingredientes muy bien hasta formar una bola homogénea con la masa. Puedes hacerlo con una cuchara, ya que la masa no será tan elástica como la del pan tradicional, de modo que no será necesario amasarla con las manos.

  5. Una vez esté bien mezclada, deja que la masa repose en un lugar cálido, pero que no supere los 25ºC, para conseguir que la levadura actúe de forma adecuada. Cúbrela con un paño y deja reposar hasta que doble su tamaño.

  6. Cuando tengamos la masa lista, es el momento de darle forma al pan y hornear. Es imprescindible que el horno esté precalentado antes de introducir el pan sin gluten, así como la bandeja donde vayamos a disponer el pan. De este modo, la corteza se cocerá de forma correcta y nuestro pan sin gluten quedará crujiente por fuera, pero jugoso por dentro.

  7. Cocina el pan durante unos 50 minutos a 220 ºC. No obstante, si quieres que la corteza quede un poco más dorada, puedes dejarlo hornear un poco más de tiempo.

  8. Para concluir, apaga el horno y deja que el pan se enfríe unos minutos con la puerta abierta antes de retirarlo del electrodoméstico. Cuando puedas manipularlo, sácalo y deja que se enfríe por completo encima de una rejilla antes de cortarlo. ¡Buen apetito!

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