La meditación es una práctica que existe desde hace muchísimo tiempo y, está demostrado científicamente que aporta muchos beneficios, por ejemplo, entre otros beneficios, se sabe que la meditación aumenta las ondas alfa en nuestro cerebro, por lo que nuestra habilidad para relajarnos aumentará. Se reduce el cortisol, que es la hormona del estrés. Disminuye la ansiedad y la depresión. Ayuda a aumentar la concentración. ¿Necesitas más motivos para practicar la meditación?

Marca una rutina para meditar

No hay excusa para no meditar, aporta muchos beneficios a nuestra salud y tan solo te quitará unos minutos al día.

El primer paso es tratar de introducir la meditación en nuestro día a día, lo ideal es intentar reservar cada día un tiempo para meditar e intentar cumplirlo. No te preocupes si un día te saltas la meditación, pero procura ser constante para hacer de la meditación una rutina. 

Si nos presionamos demasiado y nos “obligamos” a meditar sin que nos apetezca, lo más probable es que el ejercicio de meditación no nos salga bien, especialmente si somos principiantes y no estamos entrenados, ya que estaremos más preocupados de meditar por habernos obligado, que por realizar el ejercicio de meditación en sí. Así que, márcate un objetivo, pero sin presiones.

Elige un buen lugar para meditar

Por suerte, no requiere grandes requisitos, de hecho, podemos meditar en cualquier lugar que sea tranquilo y donde no haya ruidos molestos. 

Si eres principiante, lo mejor es meditar en casa. Escoge una habitación que no de al exterior, ya que los ruidos de la calle nos pueden molestar, evita todas las distracciones, apaga la televisión, apaga el teléfono móvil y si hay más gente en la casa, pídeles que no te molesten durante el ejercicio de meditación. Cuando empiezas a meditar, puedes emplear 10 minutos diarios y a medida que adquieras experiencia puedes ir aumentando el tiempo que dedicas a meditar.

No es necesario adquirir la posición de loto, podemos sentarnos con las rodillas cruzadas, sentarnos en una silla, en un banco especial para meditar o incluso tumbarnos. Hay que elegir una posición cómoda y que nos permita relajarnos. Por otro lado, podemos poner música especial para meditar o sonidos ambientales que simulen que nos encontramos en una playa o en plena naturaleza.

Elige un buen momento para meditar

Además de elegir un buen lugar para la meditación que puede ser en nuestra casa o en un espacio natural, también es recomendable saber cuál es el mejor momento para practicar la meditación.

Uno de los mejores momentos para hacerlo es justo nada más levantarnos. Con unos 10 o 15 minutos de máximo relax, podremos comenzar el día mucho mejor. Si la pereza puede contigo, puedes elegir cualquier momento después del trabajo, sobre todo si tienes uno en el que sufras de estrés o haya mucha presión.

Con la meditación se conseguirá descargar tensiones y limpiar las vibraciones negativas que hayamos podido tener en el trabajo. De esta forma podremos descansar mejor cuando lleguemos después de un duro día de trabajo.

Si tienes problemas para dormir, la meditación es una idea formidable, siendo el mejor momento para meditar, en un momento en el que nada puede molestarte. Puedes apagar la luz y respirar en profundidad durante unos 10 o 15 minutos, sabiendo que estás haciendo algo que te viene bien y que es un momento en el que es únicamente para ti.

Ponte ropa cómoda

Debemos elegir una ropa cómoda que nos permita relajar todo nuestro cuerpo, por ejemplo, ropa deportiva, siempre que no quede demasiado ajustada. También podrás hacerlo con la ropa cómoda que tienes para estar por casa

Pueden ser unos pantalones de estilo baggy o incluso unos de chándal, pero que permitan estar cómodos en cualquier postura que tomemos a la hora de meditar. Nada debe perturbar nuestra concentración a la hora de meditar, ni siquiera algo tan simple como es la ropa.

Antes de meditar

Antes de meditar hay que estar preparado o preparada, es decir, con la ropa adecuada, el lugar elegido para la meditación y, sobre todo, nunca hacerlo con el estómago lleno, sobre todo si después de meditar tienes pensado irte a dormir, porque te costará conciliar el sueño, a pesar de que hayas meditado.

Como mencionamos anteriormente, hay que asegurarse que en el lugar donde vamos a meditar no se va a producir ningún ruido. Bajar la persiana es recomendable, así como cerrar la puerta y apagar el móvil para que podamos estar en completo silencio y poder meditar correctamente.

Es importante saber que, si se está comenzando será suficiente con unos 10 o 15 minutos, no hace falta estar 4 horas como si fueras un yogui hindú, poco a poco se podrá ir ampliando el tiempo para la meditación.

Otro consejo es revisar la postura que se va a tomar cuando se medite. Para comenzar y si no se tiene demasiada flexibilidad, no hay que cruzar las piernas una encima de otra, bastará con adoptar una postura que nos resulte cómoda y que no nos impida concentrarnos a la hora de meditar.

Antes de comenzar, hay que enfocarse en la mente y la respiración. Al principio cuesta mucho no pensar en nada, pero con la práctica y la disciplina se puede ir consiguiendo, sólo existe esa forma para liberar la mente. Además, teniendo la mente así, se consigue un mejor efecto con la meditación. En cuanto a la respiración, hay que hacerla de forma calmada, siempre por la nariz, de forma tranquila y con una cadencia equilibrada.

El momento de practicar la meditación

Concentra toda tu atención en la respiración, en la inhalación y la exhalación. Puedes mentalmente decirte “inspirar, espirar”. Respira profundamente.

Debes tratar de mantener tu mente en blanco y si en algún momento percibes que entran pensamientos que interrumpen la meditación, vuelve a centrarte en la respiración. Al principio, puede resultarte un ejercicio difícil, ya que es fácil distraerse. La meditación requiere mucha práctica, pero con el tiempo será cada vez más sencillo.