En un mundo tan visual como en el que vivimos, en el que absolutamente todo lo que consumimos nos tiene que entrar primero por los ojos, resulta obvio que la etiqueta de un vino deba ser atractiva y, a ser posible, también disruptiva. Sin embargo, con tanta competencia en el mercado y tantas botellas parecidas en el lineal, empieza a ser necesario algo más que un buen diseño.

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Cada vez más bodegas dan un paso hacia delante en lo que respecta al etiquetado, desarrollando verdaderas innovaciones tecnológicas pensadas para captar la atención de un segmento de público diferente, transmitir personalidad de marca y ofrecerle al cliente un valor añadido. Es el caso de las llamadas 'etiquetas inteligentes'. ¿Y si el vino hablara de verdad a través de nuestro dispositivo móvil?

La tecnología ya forma parte de la magia del vino.

Hacemos un repaso a las etiquetas de vino más singulares del panorama nacional. Las que más nos han llamado la atención por su originalidad, su carácter interactivo o su propuesta artística y audiovisual. Etiquetas españolas que transgreden los límites del diseño para ir un poco más allá y abrir un nuevo canal de comunicación con el consumidor.

Adiós, QR; hola, NFC

No se puede hablar de etiquetas inteligentes sin hablar de Identylog. Este proyecto llevado a cabo por un grupo de ingenieros y especialistas con años de experiencia a sus espaldas, apuesta por incorporar la tecnología NFC al etiquetado. Una tecnología, dice Anabel Castro, CEO & Fundadora de la empresa, "tan versátil y flexible que el único límite es la imaginación".

El código QR da paso a la tecnología NFC.

A través de esta tecnología inalámbrica de corto alcance que permite conectar dos dispositivos y realizar una lectura-escritura en ambos sentidos, Identylog logra conectar un teléfono inteligente con una etiqueta NFC. Frente a otras tecnologías más comunes y ya usados en el mundo del vino, como son los códigos QR, la NFC personaliza las necesidades de cada bodega para que esta pueda transmitir toda su esencia.

"Se pueden incluir vídeos, imágenes o textos en las etiquetas. Y simplemente acercando el móvil se accede a la información", asegura Castro. "De esta manera, cada botella lleva impregnada la marca, la historia, el alma de la bodega. Todo lo que quieran contar, lo que quieran transmitir, un pedacito de ellos en cada etiqueta". Sin olvidar el acceso directo a la tienda online sencillamente acercando el teléfono el etiquetado NFC.

Realidad aumentada

A los Bardos de Vintae no les valía con ser únicos en su especie. No les parecía suficiente reflejar la dureza y la valentía de los hombres y mujeres que trabajan la tierra del Páramos de Corcos en la Ribera del Duero, que necesitaban un etiquetado igual de especial.

Bardos Romántica. Vintae

Sus etiquetas incorporan una novedosa tecnología de realidad aumentada, a través de la cual podemos viajar con nuestro teléfono móvil hasta el corazón de la denominación para descubrir la hostilidad del clima y la autenticidad de sus rincones.

Las sensaciones que transmite el Páramo y los pensamientos de esos 'bardos' del vino que dedican su vida al viñedo, son los protagonistas de las cuatro poesías visuales y sonoras que se pueden experimentar gracias a la realidad aumentada presente en las etiquetas de los vinos de la familia: Bardos Romántica Crianza, Bardos Reserva y Bardos Suprema. Tres referencias tintas a las que se une un blanco, un verdejo de Rueda elaborado a partir de viñedos ubicados en La Seca (Valladolid).

La etiqueta de los Bardos de Vintae expresa emociones. Vintae

"El nuevo público que se está incorporando al mundo del vino quizás sea menos conocedor, pero no tiene complejos, es más receptivo a las novedades y está más abierto a dejarse llevar y experimentar con los sentidos", explica Ricardo Arambarri, CEO de Vintae. "El consumo es cada vez más digital, la tecnología está omnipresente y queremos utilizarla para transmitir el trabajo que hay detrás de cada botella; la dedicación de nuestros viticultores a sus viñedos y los métodos artesanales con los que elaboramos nuestros vinos".

Rasca y bebe

Round Table es uno de esos proyectos emprendedores que apetecen sólo con ver la botella. "Hacemos las cosas como creemos que hay que hacerlas, y no como siempre se han hecho. Pensamos que el vino sirve para reunirnos, hablar y pasarlo bien, y creemos que para disfrutarlo no es necesario ser un experto", explica su creador, Martí Cirera, que decidió lanzarse a poner en marcha esta locura después de trabajar cinco años en Bodegas Torres.

La etiqueta de Round Table incorpora un divertido 'rasca'. Round Table

Por eso proponen temas de conversación en las etiquetas, que se descubren al hacer 'rasca'. Un juego sencillo y ameno que sirve para reivindicar esa vida social y las charlas que nos hacen arreglar el mundo, ahora más que nunca.

Tanto Round Table Tinto (maceración carbónica de garnacha y cariñena con D. O. Montsant) como Round Table Blanco (gewürztraminer y muscat con D. O. Penedés) se pueden adquirir por separado en su tienda online, pero también en forma de un divertido estuche que incluye un juego de preguntas inspirado en la filosofía del famoso (y peligroso) 'Yo nunca'. El juego propone 62 preguntas sobre 31 temas diferentes con los que iniciar conversación alrededor del vino, celebrar y conocerse un poquito más.

Un juego de vino inspirado en el 'Yo nunca'. Round Table

"No lo hemos fabricado en masa, lo hemos hecho a mano en casa, con materiales de proximidad y cortando una a una cada tarjeta", comenta Cicera. La dinámica es sencilla: servir una copa de vino a cada uno, destapar las tarjetas y leer las dos afirmaciones de cada tema. Sólo beberán aquellas personas que comulguen con el que diga "¡salud!".

Arte embotellado

"El godello hecho arte". Así define José Moro el pack de lujo que Bodegas Emilio Moro acaba de presentar para los tres vinos de su ambicioso proyecto de innovación en el Bierzo, elaborados 100% con uva godello: El Zarzal, La Revelía y el nuevo Polvorete, un blanco alegre, expresivo y vital, de nariz floral y afrutada y boca fresca y persistente.

Así son los artísticos godellos del Bierzo de Emilio Moro. Bodegas Emilio Moro

El reputado artista mallorquín Domingo Zapata ha rediseñado las etiquetas de estos vinos con una potencia visual que armoniza a la perfección con el estilo rompedor y vanguardista de estos blancos de Emilio Moro. Una edición limitada en la que el vino y el arte se dan la mano. "Para dedicarse a ellos hay que tener a punto la inspiración y sentir pasión, y nosotros la sentimos cuando conocimos la magia del Bierzo y de la godello", sentencia José Moro.

Vitral de Otazu (caja). Bodega Otazu

Pero si hay una bodega que lleva a otro nivel la colaboración artística en el etiquetado, es Otazu. Ubicada a tan sólo 8 km de Pamplona y enmarcada entre la Sierra del Perdón y la Sierra de Etxauri, con el río Arga como delimitador natural, esta bodega histórica cuyo origen se remonta a 1840, es hoy una especie de MoMA entre viñedos.

Un museo del vino y una galería de arte enriquecida con las últimas tecnologías de elaboración, crianza y embotellado, que alcanzan su razón de ser con Vitral, el vino más caro y más especial de la bodega. La etiqueta de este vino acoge una obra de arte "cambiante y continua". Una creación del artista venezolano Carlos Cruz-Diez (Caracas, 1923 – París, 2019), uno de los máximos representantes del arte cinético a nivel mundial, que propone una nueva experiencia de fusión entre vino y arte contemporáneo.

Cromointerferencia de Vitral en la sala de barricas. Bodega Otazu

Elaborado a partir de cabernet sauvignon y merlot de dos parcelas singulares reconocidas bajo la denominación de origen de Pago Otazu, las botellas de Vitral irán acompañadas, durante las próximas tres décadas, de una obra que cambiará cada año y que el artista enmarca en sus investigaciones sobre el color y las sensaciones primarias. La pieza final de este proyecto no verá la luz hasta 2042, siguiendo las instrucciones, los planos y los diseños dejados por el artista, recientemente fallecido.

Una buena 'performance'

En lo que respecta a ver las etiquetas como objeto de performance, Canopy se lleva la palma. El año pasado esta bodega de Méntrida (Toledo) arrasó con el lanzamiento de Estéreo, un vino elaborado en colaboración con la bodega gallega Attis.Un tinto con un año de barrica, que une la frescura de garnacha borgoñona de Gredos y la delicadeza de la casi desaparecida sousón atlántica de Rías Baixas.

Estéreo, de Canopy y Attis.

Medio manchego, medio gallego, esta joyita salía al mercado con una escasísima producción de 400 botellas y 200 magnums, y una llamativa etiqueta en 3D con unas gafas de visión incluidas, como guiño a esa cooperación bidireccional. "Porque no es un vino monovarietal, y si no es mono, es Estéreo".

Pero ya la habían liado hecho antes. El Loco de Canopy lleva una camisa de fuerza por etiqueta y su estuche está acolchado emulando a las paredes de un psiquiátrico. Se trata de una garnacha blanca del centro de España, una variedad casi extinta debido a la complejidad de su cultivo. Un vino blanco con D.O. Méntrida que fermenta durante 6 meses, la mitad de ellos en barrica con battonage y la otra mitad en depósitos sobre lías finas. El resultado es, como no podía ser de otra manera, una locura.

Caja del Loco de Canopy.

Cuestión de temperatura

Además de presumir compromiso con el mundo de la cultura a partir de su ya famosa iniciativa de contar cada año con un diseñador de renombre para vestir una edición limitda de su icónica botella azul (este año The 2nd Skin Co. toma el relevo de de Agatha Ruiz de la Prada y Cosima Ramírez para llevar a cabo tal labor), Mar de Frades también es pionera en etiquetado termocrómico.

Es decir, etiquetas que incorporan un logo termosensible que hace que cuando el vino alcanza su temperatura óptima de consumo aparezca un pequeño barco, que desaparecerá si el vino no está lo suficientemente frío para su degustación.

Mar de Frades.

Un guiño de diseño que convierte a la etiqueta en una herramienta funcional para ayudarnos a servir siempre el vino a la temperatura correcta, y que se puede apreciar tanto en el albariño atlántico como en el Brut Nature, el primer espumoso albariño elaborado por el método Champenoise, así como el primer vino espumoso de la Denominación de Origen Rías Baixas.