Restaurantes

Noor de Paco Morales, más allá del buen comer

El restaurante Noor de Paco Morales en Córdoba trasciende la cocina y se convierte en una enciclopedia viva de la gastronomía, la historia y el arte.

19 mayo, 2022 11:13

Posiblemente el de Noor haya sido mi mayor error desde que llevo visitando restaurantes para hablar de ellos. Desde 2016 lleva abierto en Córdoba el proyecto personal de Paco Morales y yo todavía no lo había visitado.

Entrar por la puerta de Noor es un viaje en el espacio y el tiempo. Autenticidad, originalidad y capacidad artística y creativa rebosan por cada esquina. El cuidado del detalle es superlativo: lo primero que nos ocurre al entrar es que nos invitan a lavarnos las manos mediante un ritual tradicional de purificación.

Esto, que puede sonar todo muy esotérico, no lo es para nada (o quizás sí para el que quiera). Para los que llegamos a Noor más interesados por la historia y lo que de esta cuenta el restaurante, todos estos detalles son parte de una experiencia única que trasciende la gastronomía. Y posiblemente eso es lo que más se ajuste a la definición de lo que es Noor.

Sencillez y magia

Cuando uno se sienta en la mesa de un espacio aparentemente sencillo, inmediatamente se siente transportado al mundo árabe, un lugar en el que el comensal experimenta una sensación de bienestar gracias a la decoración. ¿Cómo han metido esta estructura que forma el techo aquí? Eso es lo que posiblemente todos nos preguntamos al mirar hacia arriba. «Tuvieron que venir y montarla dentro, fue increíble», nos confiesa Paco Morales.

La cocina de Noor es magia pura, o al menos lo que yo entiendo por ello en gastronomía. La sencillez elevada a su máximo exponente, Noor consigue coger un tomate y hacer un plato lleno de matices y sabores. Y así con el trabajo de cada producto.

Pero no solo son los productos y las técnicas lo que Paco Morales recupera en su viaje por Noor (y esta es la gracia, que el viaje no es solo del comensal, sino del propio creador), aquí también vivimos la recuperación del pensamiento y la historia. Es ahí donde Noor marca una diferencia con casi cualquier otro restaurante del mundo, consiguiendo transmitir una idea muy sencilla pero a la vez de extremada complejidad cuando la miramos desde el prisma del concepto: Lo que comemos es historia, a veces viva y a veces olvidada.

Noor se convierte así en esa especie de enciclopedia, en la que el comensal puede perfectamente, con un poco de sensibilidad, percibir que el restaurante no vale solo por lo que cuenta, sino también por lo que guarda. Y por extenderme en esta idea, incido en el ejemplo de la enciclopedia: cuando buscamos el significado de una idea, concepto o palabra en ella solo tenemos respuesta a una cosa concreta, pero entendemos en ese mismo momento que puede solucionar cualquier otra duda que nos surja. Así entiendo yo Noor, y eso es lo que me transmite, convirtiéndose en una experiencia extremadamente profunda.

Quizás me haya puesto muy trascendental hablando de Noor y casi no he entrado en si se come bien en la casa de Paco Morales, que al fin y al cabo es a lo que uno va a un restaurante. Se come tan bien que por eso he pensado que mejor hablar de lo que rodea a la comida, es un sitio para disfrutar y gozar. Por no hablar de su bodega y maridaje, de las que más he disfrutado en los últimos tiempos, llena de referencias nacionales, del marco de Jerez e internacionales. Pequeñas joyas de grandes bodegas que nos dejan con la boca abierta.

En un mundo donde premiamos lo rápido y fácil, aunque Paco Morales sea prestigioso y reconocido con dos estrellas Michelín, estoy convencido de que Noor no trascenderá hasta que podamos digerir con el tiempo todo lo que supone para la gastronomía. Es el lugar que no valoramos en toda su majestuosidad hasta mucho después de desaparecer. Así somos. Mientras tanto, lo mejor que podemos hacer es ir y visitar esta obra maestra de la cocina y disfrutar de ella todo lo que podamos.

Noor abre miércoles, jueves, viernes y sábados de 13:30 a 14:30 y de 20:30 a 21:30. Cada temporada ofrece tres menús degustación para elegir. Este año las opciones son THADIR (95 €), el menú más corto; RIHLA (130 €), el intermedio y WUSUL (190 €), el más largo; todos ellos con opción de maridaje de su fabulosa bodega.