Cientos de millones de vidas humanas e infraestructuras están en peligro en todo el mundo, y España es uno de los principales afectadas por sus fronteras, según explica Carlos M. Duarte, titular de la Cátedra de Investigación Tarek Ahmed Juffali en Ecología del Mar Rojo en la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá (Arabia Saudí). España tiene en torno a 6.000 kilómetros de costas y todas ellas están en peligro por el aumento de los mares y océanos, que podrían llegar a destruir las poblaciones costeras si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero. 

El aumento de estas emisiones, que originan el cambio climático, están provocando que el nivel del mar crezca más rápido que últimos años amenazando a estas zonas. Contra este aumento del nivel del mar están luchando tres investigadores de diferentes países, que han sido galardonados este miércoles con el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Cambio Climático por las aportaciones que han permitido "detectar, entender y proyectar la respuesta del nivel del mar a escala global y regional al cambio climático debido a la acción humana", según ha explicado Duarte.

Los laureados han sido Anny Cazenave, directora de Ciencias de la Tierra en el Instituto Internacional de Ciencias Espaciales de Berna (Suiza) y científica emérita en el Laboratorio de Estudios de Geofísica y Oceanografía Espacial de la agencia espacial francesa CNES; John Church, catedrático de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia); y Jonathan Gregory, catedrático del Departamento de Meteorología de la Universidad de Reading (Reino Unido) y científico senior del Centro Nacional de Ciencia Atmosférica.

Los expertos han sido premiados porque ser "pioneros en la integración de las observaciones de satélite con las medidas in situ y las innovaciones en modelos numéricos, para lograr una descripción precisa y consciente del cambio climático en el nivel del mar a escala global", según el acta de los premios. Sus hallazgos han sido clave para mejorar los modelos de investigación "a la hora de poner a prueba nuestra comprensión del funcionamiento del sistema Tierra y formular proyecciones mejor consolidadas", reza el documento sobre el asunto del que los tres galardonados han enfatizado la gravedad del problema, su urgencia y la necesidad de acciones políticas.

Para llegar a estas conclusiones han sido clave las observaciones de los satélites iniciadas en los años noventa. La perspectiva global por primera vez permite poner orden en los confusos registros de mareas que llevaban décadas realizándose en puertos y zonas de costa. Cazenave explica que "antes de la era de los satélites y los datos de altimetría la única información que teníamos sobre el aumento del nivel del mar provenía de unos aparatos instalados en puertos, que no nos decían nada sobre el océano abierto, y por lo tanto se sabía muy poco sobre este fenómeno".

A pesar de sus avances, la científica destaca que no está "muy convencida de que estas investigaciones puedan tener un impacto directo en la sociedad actual". "Pero los fenómenos que estudiamos tienen un impacto en las poblaciones cercanas a la costa, sobretodo ahora que sabemos que el mar no crece de manera uniforme", añade.

Por su parte, Church insiste en que "el nivel del mar está aumentando a un ritmo cada vez mayor". "Si continuamos sin reducir nuestras emisiones, podríamos sufrir un aumento de hasta un metro, quizás más a finales de siglo. Pero si tomamos medidas urgentes y efectivas, podríamos reducir el impacto poco más de medio metro", relata.

Ante este desafío, Church plantea tres opciones en la actualidad: "Proteger las zonas en riesgo con elementos como pueden ser los diques; vivir con el riesgo del nivel de agua, por ejemplo construyendo en zonas que se puede inundar parques pero nunca centrales nucleares; o abandonar directamente estas zonas".

Pero que el aumento del nivel del mar sea inevitable no significa que no se pueda hacer nada. Según Gregory, "sí podremos influir sobre cuánto aumentará y cómo de rápido ocurrirá esta aumento del nivel del mar". "No podemos detener el aumento, pero no es demasiado tarde hacer algo por mitigarlo y reducir su impacto", sentencia. 

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