A comienzos del siglo XIX, los pescadores de Perú empezaron a hablar de un fenómeno climático insólito, una corriente cálida que aparecía en sus costas, con mayor o menor intensidad, a finales de año. Dada su proximidad a la Navidad, lo bautizaron como 'El Niño'. Hubo que esperar hasta los años sesenta del siglo XX para que los datos acumulados demostrasen que el calentamiento de las aguas del Pacífico Central Oriental tiene la capacidad de alterar el clima a nivel planetario.

La voz de alarma la lanzó la Organización Meteorológica Mundial (OMM) a finales de noviembre, confirmando los indicios que llevaban detectándose desde mayo. El Niño se está produciendo este año, después de la tregua que nos concedió en 2017. Dos años atrás, sin embargo, hizo estragos: el calentamiento repentino oceánico provocó el blanqueamiento del 30% de la ya de por sí deteriorada Gran Barrera de Coral en Australia entre marzo y noviembre de 2016.

Es durante el invierno, sin embargo, cuando El Niño tiende a provocar los mayores estragos, alterando los patrones pluviométricos y provocando fuertes tormentas e inundaciones en América del Sur mientras que Oceanía y el Sureste asiático sufren por el contrario sequías. Es un factor que potencia los ciclones en el Pacífico -afortunadamente, la temporada acaba de concluir- pero también incide en la formación de tormentas en el Atlántico. Éste es el modo en el que se hará notar en España, pero esto no ocurrirá hasta que hayamos cruzado el umbral de Año Nuevo.

Las borrascas se dispersan para Navidad

Según confirma la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en la presentación de sus datos estacionales, el otoño de 2018 ha sido cálido y lluvioso por encima de la media, aunque con contrastes: ha llovido más del triple de lo normal en algunos puntos de la vertiente mediterránea mientras que otros del Cantábrico y Pirineos se han quedado cortos. La estación se despide con el paso de varios frentes atlánticos que barren la Península. El último llegará hasta las puertas del invierno, que empieza este viernes 21 a las 23.23h, hora peninsular.

Lo que nos espera para el fin de semana, cargado de desplazamientos, y para las fechas de Nochevieja y Navidad es mucho más halagüeño. "Es una situación que no siempre sucede, que sea tan fácil o fiable la predicción a siete días"- confiesa Javier Rodríguez, jefe de Predicción Operativa de Aemet. Entre el jueves y el lunes 24 se van a imponer la dorsal y el anticiclón en superficie, y con ellos, el tiempo estable. "Pero hay un 'pero'"- apunta el especialista. "Van a continuar rozando algunas colas de frente en Galicia, el noroeste de Castilla y León y el Pirineo Occidental".

"Cuando esto sucede, la mayor pega es la de las brumas matinales"- continúa Rodríguez. Así, la niebla será más persistente en extensas áreas de la meseta norte, los valles del Tajo y Guadiana, y, a partir del domingo, en amplias áreas de la depresión del Ebro. Por otro lado, las temperaturas estarán "muy por encima de normal" para esta época del año y tendrán su pico el fin de semana. De cara a Nochebuena, los valores máximos en zonas de Andalucía, Levante e incluso Cantábrico occidental se situarán por encima de los 18 grados.

Es a partir del 25 cuando una nueva borrasca de origen atlántico puede hacer acto de presencia. "Aumentarían las precipitaciones sobre todo en la zona occidental", explica, aunque hay una posibilidad equivalente de que se prolongue el anticiclón. "No se perciben aún señales claras"-concluye Rodríguez, una incertidumbre que se prolongará hasta final de año.

Un episodio de navidades anticiclónicas ya tuvo lugar en 2016. Gtres.

'El Niño' en España

¿Qué podemos esperar en un plazo más largo? Las repercusiones de las alteraciones de los sistemas climáticos a nivel global serán una amenaza persistente a lo largo de la estación, según explica Delia Gutiérrez, portavoz de Aemet. "Estamos esperando un episodio de El Niño. Ocurre en el Pacífico, se caracteriza porque se frenan los [vientos] alisios y aumentan las temperaturas. Esos indicios ya se están viendo en los mapas y se espera que en los próximos meses se acentúen".

Esto provoca teleconexiones que cambian los patrones de circulación en la atmósfera, continua Gutiérrez. Y eso puede conducir a que la Oscilación del Atlántico Norte (NAO) -la fluctuación de presiones entre la baja de Islandia y la alta de las Islas Azores- pase a Fase Negativa. "En ese caso, las borrascas continúan hacia latitudes más bajas, hacia la Península Ibérica aproximadamente, en vez de circular hacia Centroeuropa"- explica. "Y entonces tendríamos un invierno más lluvioso".

Hay una segunda situación provocada por la anomalía climática que puede incrementar la pluviosidad invernal. "El Niño tiene consecuencias en la estratosfera. El calentamiento del vórtice polar se habría iniciado ya en la alta estratosfera y estaría propagándose hacia la baja" - explica la portavoz de la Agencia. "El calentamiento de la baja estratosfera se produciría ya pronto, a mitad del invierno, y se continuaría hasta la primavera. Esto tiene como consecuencia que se expande el vórtice alrededor del Polo y las borrascas circulan a latitudes más bajas". De este modo, nuestro país se encontraría en su camino.

El fenómeno meteorológico más severo relacionado con el vórtice polar fue "la Bestia del Este", una ola de frío en Europa y Norteamérica provocada al desgajarse estos vientos de su trayectoria habitual por las temperaturas excesivamente cálidas en el Polo Norte que se experimentaron el pasado invierno. Pero no es la situación que se prevé en estos momentos, confirman desde Aemet, aunque las predicciones se hacen con "mucha precaución" y en base a criterios estadísticos.

Con todo, hay un 50% de posibilidades de que el conjunto de diciembre, enero y febrero sea "más lluvioso de la media" en Península y Baleares, frente a un 35% de que sea "igual" y un 15% de que lo sea "menos". En Canarias, en cambio, cualquiera de los tres escenarios es igual de probable. Y en cuanto a las temperaturas, los datos son demasiado preliminares, pero la Agencia ya trabaja en la predicción del primer trimestre de 2019. "Un apunte es que podría ser un periodo más cálido de lo normal, pero hasta finales de mes no lo podremos confirmar".

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