-Cubiertos de plástico recogidos de las costas de todo el mundo en los últimos 30 años: 14 millones.

-Tiempo que tardan en descomponerse: 400 años.

-Impacto económico de la producción de cubiertos de plástico: 22 billones para 2019.

-Cubiertos de plástico utilizados al año en Estados Unidos: 40 billones.

Una de las tareas domésticas más odiadas por casi todo el mundo es la de fregar los platos. Por eso, ante la preparación de un banquete multitudinario, muchas personas recurren al uso de cubiertos de plástico desechables que pueden tirarse a la basura tras el festín.

Lamentablemente, esta la comodidad tiene un precio muy caro para el medio ambiente. Y es que estos cubiertos, cuyo uso no suele durar más de unas pocas horas, tardan 400 años en degradarse totalmente, en un proceso durante el cual se acumulan en los ecosistemas marinos y ocasionan graves problemas a sus habitantes.

Un lujo innecesario

Según la North Sea Foundation, en los últimos 30 años de limpieza de playas de todo el mundo, la Ocean Conservancy ha registrado la recogida de más de 14 millones de cubiertos de plástico desechables.

 Aunque algunos proceden directamente de los residuos de hogares alejados de las costas, muchos de ellos son el resultado de la mala costumbre de muchos turistas de comer en la playa y dejar después los restos del picnic tirados en ella. Acaban esparcidos por la arena o viajan hasta el fondo del mar, donde terminan siendo ingeridos accidentalmente por los animales que allí viven.

Restos de plástico hallados en la costa de Honduras. Caroline Power Facebook

Con el fin de evitar que esto llegue aún más lejos, el gobierno francés fue el primero en desarrollar una ley, que prohibirá la comercialización de este tipo de herramientas de plástico de cara a 2020.

Pero España no se queda atrás, ya que hace apenas un mes la Comisión de Medio Ambiente del Congreso acordó una serie de modificaciones legislativas con el fin de prohibir para 2020 la fabricación de estos productos tal como los conocemos. Como resultado, a partir de ese año todos tendrán que estar compuestos de un 50% de materiales biodegradables, subiendo a un 60% el porcentaje para 2025.

Alternativas:

Más allá de las iniciativas gubernamentales de algunos países, está en la mano de cada individuo reducir el número de plástico desechado en las playas de todo el mundo. En el caso de los cubiertos, es mucho más sencillo de lo que parece.  

Según Steven IJzerman, gerente de calidad de Ekoplaza y responsable del proyecto 'Plastic Free' de Ekoplaza Lab, la cubertería es un claro ejemplo de producto de plástico que no tendría por qué usarse. ¿Por qué utilizarlos desechables?

En el caso de comer fuera de casa podemos llevar nuestros propios cubiertos metálicos. De hecho, algunas empresas desarrollan pequeños estuches de bolsillo que facilitan el transporte de las herramientas básicas para comer en una excursión o en el lugar de trabajo. Además, también están cada vez más extendidos los cubiertos fabricados de otros materiales biodegradables, como el bambú.

Cubiertos de madera desechable como los que veremos en vuelos de Ryanair.

Por último, una de las opciones más curiosas, a la par que apetitosas, es la de los cubiertos desechables comestibles. La primera empresa en comerciarlos ha sido la india Bakeys, que en 2016 lanzó al mercado hindú sus cubiertos fabricados a base de arroz, trigo y harina de sorgo.

Una vez utilizados pueden seguir dos vías diferentes. Por un lado, el propio consumidor puede ingerirlos junto al resto de la comida, dejando el plato literalmente limpio. Por otro, si prefiere desecharlos, se degradarán totalmente en un máximo de cinco días, por lo que no ejercerán ningún daño sobre el medio ambiente.

Pero esta no es la única opción comestible. Por ejemplo, algunos heladeros han experimentado también con el uso de cucharas hechas de barquillo. Una sabrosa solución para luchar contra la contaminación. Vale la pena probarla.