Que los delfines son una de las especies de animales más inteligentes que habitan en el planeta Tierra es algo más que conocido, pero aun así jamás dejan de sorprender a los científicos que los investigan.

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Tanto es así que las investigaciones más recientes demuestran que tantos los delfines como algunas ballenas han evolucionado de un modo similar a como lo hicieron los seres humanos, estableciendo comunidades colaborativas e incluso desarrollando idiomas y dialectos regionales.

Además, según explica el equipo de la Doctora Shultz, de la Universidad de Manchester, en un estudio publicado en Nature Ecology & Evolution, todo esto ha ido unido a un aumento del tamaño del cerebro, como ocurrió también con los homínidos.

Tradiciones de padres a hijos

Una de las conclusiones extraídas por Susanne Shultz después de estudiar el comportamiento de 90 tipos de cetáceos es el modo en que gestionan sus conocimientos sobre la caza.

Y es que no sólo han sido capaces de desarrollar herramientas y técnicas de lo más sofisticadas para llevar a cabo este fin, sino que también transmiten sus conocimientos a las generaciones más jóvenes, que pasado un tiempo hacen lo propio con su descendencia. Por ejemplo, les enseñan cómo deben golpear a los peces con sus colas para aturdirlos antes de cazarlos.

La protección es lo primero

La afición de estos animales por cazar moluscos ocultos entre las rocas puede jugarles una mala pasada, ya que a menudo se arañan el morro intentando extraerlos.

Por eso, muchos han desarrollado una técnica de protección consistente en colocar sobre su morro esponjas marinas, que amortiguan el contacto con las rocas evitando que se dañen la piel.

Cada uno con su idioma

Hace mucho tiempo que se sabe que los delfines tienen la capacidad de comunicarse entre ellos, pero lo que no se conocía era su capacidad para desarrollar idiomas y dialectos distribuidos por regiones.

Todos ellos se basan en los chirridos y silbidos característicos de este tipo de animales, pero con patrones diferentes en cada zona.

Tan cotillas como nosotros

Además de tener su propio idioma, parece ser que algunos cetáceos también se dirigen a sus compañeros a través de silbidos individuales específicos, que podrían asemejarse a los típicos nombres de los seres humanos.

Pero lo más curioso es que se han detectado casos en los que un grupo de delfines usaba el silbido referente a un compañero que no estaba presente.

Al parecer hablan de otros a sus espaldas, pero quizás no sea cotilleo. No hay que ser mal pensados.

Se ayudan los unos a los otros

Un rasgo característico de las especies que viven en sociedad es su habilidad para colaborar entre ellos y ayudarse cuando sea necesario.

Por ejemplo, se han observado casos de delfines que ayudaban a ballenas heridas a acercarse a los bañistas en busca de ayuda o las llevaban a un lugar seguro en caso de haberse quedado varadas.

Pero no sólo se ayudan entre ellos, sino que a veces también establecen tratos con los humanos, como cuando ayudan a los pescadores a cercar a los peces en el interior de las redes. Eso sí, a cambio de unos peces para su consumo, no todo va a ser ayudar sin recibir nada a cambio.

No todos los cetáceos viven en sociedad, pero los pocos que siguen llevando vidas individuales tienen los cerebros mucho menos desarrollados. Esto confirma las teorías del psicólogo Robin Dunbar, que defiende que el cerebro de los seres humanos evolucionó a medida que se iban convirtiendo en animales sociales.

Lo que está claro es que los cetáceos son más listos de lo que parecen y los seres humanos no somos tan únicos como creemos.