Los delfines del estudio no estaban vivos.

Los delfines del estudio no estaban vivos.

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Aprende a copular dentro del agua: los delfines tienen la clave

Un estudio con cadáveres de estos cetáceos demuestra las peculiaridades necesarias para procrear con éxito dentro del mar, una tarea nada fácil. 

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Los delfines son una de las especies marinas más estudiadas por los científicos. Tanto es así que se dispone de muchísima información sobre ellos, desde su forma de comunicarse hasta el modo en que se drogan utilizando peces globo.

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Sin embargo, existen partes íntimas de su vida que aún son prácticamente un misterio para la ciencia, por lo que muchos investigadores siguen buscando la forma de adentrarse en ellas.

Este es el caso de Dara Orbach, Patricia Brenan y Diane Kelly, tres científicas especializadas en el análisis de los genitales de animales que se han reunido para llevar a cabo un estudio sobre el peculiar modo en que algunos cetáceos marinos practican el coito.

La espiral del sexo de los delfines

Para poder llevar a cabo el estudio, estas tres investigadoras contaron con la inestimable ayuda de ciertas agencias gubernamentales, que les enviaron los cadáveres postnecropsia de algunos ejemplares de delfines, marsopas y focas, todos ellos fallecidos por causas naturales.

Ciertamente no se trataba del mejor material para sus investigaciones, por lo que tuvieron que ayudarse de bombas presurizadas, con las que inflaron los penes de los machos, para después encajarlos en el interior de las vaginas de las hembras.

Una vez forzado el coito, utilizaron un escáner de tomografía computerizada que les permitió analizar lo que ocurría en el interior, sacando a la luz un tortuoso camino que no se lo pone nada fácil a los espermatozoides para llegar hasta su destino.

Y es que el sexo bajo el mar no es fácil. La pareja debe lidiar con el movimiento de las corrientes a la vez que funden su cuerpos y, además, en todo momento deben evitar la entrada del agua salada, pues resulta letal para el esperma de los machos.

Por eso, tanto el pene como el interior de la vagina se componen de un curioso entramado de pliegues y espirales que hacen del acto sexual todo un arte.

Una rigurosa selección

Por si todo esto fuera poco, las hembras tampoco le facilitan su labor a los machos; pero no lo hacen por gusto, pues el embarazo tiene una duración de 11 meses y el cuidado de las crías alcanza aproximadamente los dos años, por lo que supone una inversión de tiempo y energía demasiado grande como para compartirla con cualquiera (otro claro ejemplo de la inteligencia de los delfines).

Por ese motivo, durante el coito suelen girarse y establecer posturas que dificulten la tarea, de modo que sólo los machos más capacitados puedan lograr su objetivo. Un objetivo con muchos candidatos, pues las hembras pueden aparearse hasta quince veces en quince minutos, en ocasiones con dos o tres machos diferentes, aunque finalmente sólo uno consigue convertirse en el padre de sus crías.

Información importante para la conservación de las especies

Los resultados de estas tres intrépidas investigadoras fueron expuestos en la última reunión anual de la Asociación Americana de Anatomistas y, si bien es cierto que el hecho de inflar penes de delfines muertos causó las reticencias de un sector bastante importante de los asistentes, sí que aportó datos de interés para los biólogos que buscan modos de conservación de especies en peligro de extinción a través de su reproducción en cautividad.

Y es que a veces es necesario recurrir a prácticas poco convencionales y quizás poco éticas para conseguir un fin determinado. Todo sea por el bien de la ciencia y la conservación de especies tan magníficas como el delfín.