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Enríquez abre las fiestas ensalzando a Valladolid como “tierra de acogida”

1 septiembre, 2017 23:22

El actor Roberto Enríquez ha sido el encargado de inaugurar las Ferias y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo de Valladolid con un pregón en el que ha emocionado con su nostalgia de los años de infancia y juventud que vivió en una ciudad que ha calificado de “tierra de acogida”.

“Me siento agradecido a Valladolid por ser una tierra de acogida. Por acoger, por impulsar, por hacer uno de los suyos a alguien como yo, cuya familia vino de fuera”, ha señalado Enríquez en relación con sus orígenes, al norte de la provincia de León.

En esta línea, ha relacionado esa buena acogida recibida en Valladolid con la que ahora se le niega a cientos de miles de refugiados. “Quiero levantar mi voz en contra de la actitud de nuestro Gobierno, al incumplir sistemáticamente los raquíticos compromisos que había adquirido ante la comunidad internacional de acoger a refugiados sirios. Personas que huyen de la barbarie y de la muerte. Personas que sufren el mismo terrorismo que nosotros y aún peor. Personas que buscan un futuro mejor, como hace unos años lo hicieron mis padres en Valladolid”, ha relatado.

Roberto Enríquez ha realizado un pregón corto porque “la plaza no está para toros remolones” y ha huído de cualquier espíritu nacionalista, “a lo que soy alérgico”, para acercarse a un sentimiento “compartido por los vallisoletanos y por los castellanos en general; una forma de amar nuestra tierra de corazón pero sin estridencias, con discreción, sin hacer comparaciones que subrayen la diferencia”.

Enríquez ha hecho un recorrido por la Valladolid que conoció en su infancia, “corriendo por las calles de Pajarillos; de adolescente viví todas las semanas la aventura de cruzar la vía e ir al centro. En esta ciudad tuve mis primeros sueños y mis primeras frustraciones. Aquí descubrí mi vocación de actor”.

“La identidad la marca tu propia historia y yo soy de aquí, porque aquí empecé a ser, aquí fui y aquí gracias a vosotros estoy hoy”, ha añadido Enríquez que ha reivindicado la vida de los barrios de la periferia, “fábricas de sueños, había en ellos una energía vital, increíblemente poderosa. Gentes de los pueblos de Valladolid y de pueblos de otras provincias que venían a una ciudad emergente, que poblaron unos barrios que aún no existían, casa a casa, calle a calle los construyeron. Gentes valientes que vencieron sus miedos y se atrevieron a dar el paso en busca de un futuro mejor para ellos y para sus hijos”.