Sociedad “Llegan muy pocas solicitudes de información, y es muy doloroso tener que rechazarlas en cuanto la clientela te dice que son dos familias y que suman seis miembros…, cuando muchos llevamos sin recibir huéspedes desde octubre”, precisa.Después de un año de pandemia, sólo se pudo trabajar con cierta normalidad en los meses de julio y agosto, con cifras de ocupación sólo unos puntos por encima de lo habitual, habiendo sido muy pocos los establecimientos que llegaron al lleno total, concreta.Las ayudas otorgadas por la Junta de Castilla y León han llegado en el mejor, y en la mayoría de los casos a 4.000 euros, lo que supone, si lo dividimos por meses a 333 euros, cifra muy alejada de la facturación media mensual de este tipo de alojamientos, subraya.Ante esta delicada situación de las microempresas de Turismo Rural de la comunidad autónoma solicitan, no una relajación de las medidas sanitarias, “no somos especialistas en la materia”, pero sí el establecimiento inmediato de una nueva línea de ayudas directas que puedan paliar la situación, y que por lo menos colabore a los gastos fijos que siguen llegando (IBI, basuras, agua, Internet, seguros…).El sector, que representa un 11 por ciento del PIB de la Comunidad Autónoma, “con las limitaciones de movilidad y la limitación de aforo, la Junta está abocando al “cierre real” al Turismo Rural de Castilla y León”.

Turismo Rural advierte de que la limitación a cuatro personas y el cierre perimetral será "la puntilla" al sector

26 marzo, 2021 20:26

La Federación de Empresarios de Turismo Rural de Castilla y León expresó hoy la preocupación por las restricciones de la Junta a la movilidad social para paliar el Covid y estimó que la limitación a cuatro personas no convivientes será “la puntilla” para muchas casas rurales junto con el cierre perimetral de la Comunidad.



A los propietarios de los alojamientos de Turismo Rural, les sorprende la cifra decidida por la Junta, máximo de cuatro no convivientes por establecimiento, sin importar si la casa rural tiene 6 ó 16 plazas, “quizá una limitación de aforo porcentual sería más acertada”, señala en un comunicado.



Si al cierre perimetral de la comunidad, le sumamos la limitación de ocupación, “la debacle está asegurada”, advierte el colectivo. “Llegan muy pocas solicitudes de información, y es muy doloroso tener que rechazarlas en cuanto la clientela te dice que son dos familias y que suman seis miembros…, cuando muchos llevamos sin recibir huéspedes desde octubre”, precisa.



Después de un año de pandemia, sólo se pudo trabajar con cierta normalidad en los meses de julio y agosto, con cifras de ocupación sólo unos puntos por encima de lo habitual, habiendo sido muy pocos los establecimientos que llegaron al lleno total, concreta.



Las ayudas otorgadas por la Junta de Castilla y León han llegado en el mejor, y en la mayoría de los casos a 4.000 euros, lo que supone, si lo dividimos por meses a 333 euros, cifra muy alejada de la facturación media mensual de este tipo de alojamientos, subraya.



Ante esta delicada situación de las microempresas de Turismo Rural de la comunidad autónoma solicitan, no una relajación de las medidas sanitarias, “no somos especialistas en la materia”, pero sí el establecimiento inmediato de una nueva línea de ayudas directas que puedan paliar la situación, y que por lo menos colabore a los gastos fijos que siguen llegando (IBI, basuras, agua, Internet, seguros…).



El sector, que representa un 11 por ciento del PIB de la Comunidad Autónoma, “con las limitaciones de movilidad y la limitación de aforo, la Junta está abocando al “cierre real” al Turismo Rural de Castilla y León”.